Desde la jornada de ayer, Argentina ha dejado de formar parte oficialmente de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta medida se concreta luego de cumplirse el plazo de un año de espera requerido por la Convención de Viena, tras la manifestación previa de disconformidad por parte del Estado nacional respecto a las estrategias sanitarias implementadas por el organismo durante la crisis global del COVID-19. Pese a esta ruptura, el Gobierno ha ratificado que continuará integrando la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
En un análisis detallado de la situación, el médico Guillermo Capuya expuso los pormenores de esta transición y lo que implica para el sistema sanitario local.
“Hace un año, Argentina tomó la decisión, justamente coincidiendo con la visita del ministro de Salud de Estados Unidos, Robert Kennedy Junior”
, recordó el especialista. Además, aclaró que el país aporta una cuota anual estimada entre cuatro y cinco millones de dólares, una cifra que se establece en función de la población y el Producto Interno Bruto (PIB). Sobre este punto, Capuya añadió:
“La OMS está compuesta por gente de diferentes países con diferentes bolsillos. Argentina contribuye con muy poco dinero para la OMS. No significa que sea poco dinero para el país”
.
Las razones del distanciamiento y el impacto técnico
El malestar acumulado durante la gestión de la pandemia parece ser el motor principal de esta desvinculación. Capuya señaló que
“¿Es un drama haber salido de la OMS? La verdad no, no parece ser”
, argumentando que las prolongadas cuarentenas y la administración de insumos médicos generaron críticas tanto de las autoridades como de la ciudadanía en general. Según el profesional, existe una disconformidad global con el rol que desempeñó la entidad internacional.
En cuanto a las posibles desventajas, se mencionó que
“posiblemente te falte asistencia técnica”
, aunque el médico matizó que, en la era actual, la información y el apoyo científico circulan de forma global y prácticamente inmediata. La decisión de Argentina, por tanto, se entiende como un movimiento con fuertes aristas políticas, económicas y sanitarias.

El rol estratégico de la OPS y la adquisición de vacunas
Una de las mayores preocupaciones ante este escenario es el abastecimiento de fármacos. Sin embargo, el doctor Capuya fue tajante al explicar que la permanencia en la Organización Panamericana de la Salud garantiza la estabilidad en este rubro.
“Es importante decir que Argentina no sale de la Organización Panamericana de la Salud. Esto significa que va a seguir teniendo asistencia técnica, va a seguir teniendo fondos, sobre todo el fondo rotatorio para compra de vacunas”
, subrayó.
El funcionamiento de este organismo regional es clave para la economía del país, ya que permite realizar adquisiciones a gran escala:
- Compras mayoritarias: La OPS negocia precios más bajos al agrupar pedidos de diversas naciones.
- Escala de dosis: Mientras Brasil adquiere 50 millones de dosis y Uruguay unas 500 mil, Argentina solicita 10 millones, beneficiándose de un valor más competitivo.
- Continuidad: Se garantiza un flujo constante de vacunas bajo condiciones que no podrían obtenerse en negociaciones individuales.
“Se compra a un valor más económico las vacunas que si yo negociase de manera individual. Es una compra continua”
, enfatizó Capuya, despejando dudas sobre el financiamiento externo, al aclarar que los créditos que recibe la nación provienen del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y no directamente de la OMS.
Vigilancia epidemiológica y acuerdos futuros
Para compensar la salida del ente mundial, el plan gubernamental incluye el fortalecimiento de la vigilancia sanitaria mediante estrategias directas. Según el experto, Argentina buscará consolidar acuerdos bilaterales con otras naciones de la región para el intercambio de información y apoyo mutuo.
“Argentina dice va a reforzar la vigilancia epidemiológica y va a tener acuerdos bilaterales. Esto significa que yo puedo un acuerdo con algún país de la región”
, explicó.
Finalmente, el doctor Capuya reiteró que no vislumbra un escenario catastrófico tras esta desvinculación.
“No sé si veo tan importante que se vaya de la OMS, porque Argentina en realidad los créditos que recibe creo que no eran de la OMS, sino era a través del BID”
, concluyó, remarcando que la operatividad técnica y la provisión de vacunas seguirán respaldadas por la estructura de la OPS.
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