El término dependencia emocional se ha vuelto extremadamente común en las conversaciones actuales sobre relaciones sentimentales. No obstante, su uso masivo ha provocado que, en diversas ocasiones, se etiqueten erróneamente comportamientos afectivos normales como si fueran patológicos.
Sobre este tema ha profundizado la especialista Marta Barranco, una psicóloga con presencia activa en redes sociales. A través de su perfil en la plataforma TikTok (@psicologamartabarranco), la experta compartió un análisis detallado para distinguir qué acciones son saludables y cuáles cruzan la línea de la dependencia real.
Barranco sostiene que muchas actitudes que suelen generar preocupación son, en realidad, señales de una relación sana. Desear compartir tiempo de calidad con el ser amado, integrarlo en los proyectos de vida importantes, disfrutar de momentos especiales juntos o sentir su ausencia cuando no está cerca, son reacciones naturales del afecto. Según la psicóloga:
“Todo esto forma parte de lo que sería una relación sana y segura”
.
La experta insiste en que el inconveniente real aparece cuando estas demostraciones de cariño se malinterpretan. Esto sucede con mayor frecuencia en parejas donde uno de los miembros presenta dificultades para gestionar la cercanía emocional o la intimidad.
¿Qué define realmente a la dependencia emocional?
A diferencia de los gestos de cariño habituales, la dependencia emocional está profundamente ligada a la autopercepción del individuo dentro del vínculo. Esta condición surge cuando el valor propio de una persona queda supeditado exclusivamente a la validación que recibe del otro; es decir, cuando se siente que solo se es suficiente o valioso si la pareja lo reafirma constantemente.
Este patrón de pensamiento suele manifestarse a través de una inseguridad permanente, dudas recurrentes sobre el afecto del compañero y la sensación constante de no estar a la altura. Asimismo, es frecuente que se produzca una idealización excesiva de la pareja, otorgándole una posición de superioridad mientras la persona dependiente se percibe a sí misma en un plano inferior.
Otro factor determinante es la incapacidad para romper un vínculo que resulta dañino. El temor profundo a la soledad suele forzar a las personas a mantenerse en relaciones donde no existe respeto, bienestar o cuidado mutuo, lo que termina por reforzar el sentimiento de inferioridad.
La importancia de la autonomía y el equilibrio
Para la psicóloga Marta Barranco, la distinción clave no reside en la cantidad de horas que se pasan juntos, sino en la autonomía emocional de cada individuo. Mantenerse estable internamente, reconocer las propias virtudes y poseer la capacidad de establecer límites o tomar determinaciones complejas son pilares fundamentales de la salud mental en pareja.
Por lo tanto, el anhelo de cercanía física y emocional no debe verse como un problema; por el contrario, puede ser un indicador de bienestar relacional. El riesgo real aparece únicamente cuando esa conexión se transforma en la fuente exclusiva de seguridad para el individuo.
En este sentido, aprender a diferenciar el apego seguro de la dependencia es vital para construir vínculos equilibrados. Para lograrlo, es recomendable fortalecer los siguientes aspectos:
- Fomentar espacios propios y actividades individuales.
- Cultivar intereses personales que no dependan de la pareja.
- Mantener y proteger una red social externa a la relación.
Al aplicar estas estrategias, la unión se sustenta en la libre elección y no en la necesidad extrema. Esto favorece el desarrollo de relaciones mucho más estables, gratificantes y con una base de seguridad emocional sólida a largo plazo.
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