El prestigioso Museo de Arte Moderno de Nueva York, conocido internacionalmente como el MoMa, ha inaugurado un proyecto que profundiza en lo que denominan el “último sueño” de los icónicos artistas mexicanos Frida Kahlo y Diego Rivera. Se trata de una exhibición innovadora que busca establecer una conexión directa entre las expresiones de las artes escénicas y las artes visuales, trabajando en conjunto con la Metropolitan Opera. A partir del sábado 21 de marzo, los asistentes podrán visitar Frida and Diego: The Last Dream, una exposición compuesta por más de 40 piezas de arte que sirven como antesala y complemento a la producción operística titulada El último sueño de Frida y Diego.
Esta puesta en escena musical tiene previsto su estreno para el próximo 14 de mayo en el emblemático escenario de la Met Opera. La obra cuenta con el talento del libretista Nilo Cruz y la composición musical de Gabriela Lena Frank, mientras que los roles de los pintores serán interpretados por los cantantes Isabel Leonard y Carlos Álvarez. Respecto a esta unión institucional, Beverly Adams, curadora de arte latinoamericano del MoMa, señaló:
“Cuando supimos que la Met Opera iba a producir una obra sobre Frida Kahlo y Diego Rivera pensamos que era un buen momento para realizar una colaboración entre las dos instituciones”
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Una narrativa visual de amor y muerte
La trama de la ópera se centra en un pasaje místico donde Rivera invoca la presencia de Kahlo durante las festividades del Día de Muertos, con el firme deseo de que ella regrese a la vida. Sin embargo, la artista, quien falleció históricamente en 1954, declina la invitación. Al ingresar a la exposición, los visitantes se encuentran con una detallada maqueta teatral que ofrece un adelanto visual de esta historia: la figura de Frida aparece frente a una cama azul rodeada de esqueletos, bajo la atenta mirada de Diego, todo enmarcado por un imponente árbol rojo que domina el escenario.
El recorrido sumerge al público en una atmósfera teatral, guiándolos hacia el epicentro de la sala principal. Allí, un árbol de color rojo atraviesa una angosta cama azul, extendiendo su ramaje hacia un espejo situado en la parte superior. Jon Bausor, escenógrafo y también responsable del diseño de vestuario de la ópera, comentó a los medios de comunicación:
“Este es el tótem de nuestra sala, con el espejo por encima de ese elemento retorcido, constreñido, forzado a permanecer en una jaula en la parte inferior y que se libera hacia el cielo”

La presencia del árbol no es casual, pues es un símbolo recurrente en la simbología de Kahlo. Un ejemplo claro que se exhibe es el cuadro Árbol de la esperanza, mantente fuerte, ubicado estratégicamente cerca de la estructura central. En esta pintura, la autora se retrata sentada con un atuendo tradicional de tehuana y el rostro cubierto de lágrimas, mientras que detrás de ella aparece otra versión de sí misma, recostada en una camilla de hospital con la espalda descubierta y ensangrentada.
Obras maestras en exhibición
Además de las piezas mencionadas, la muestra incluye trabajos fundamentales como Mis abuelos, mis padres y yo, donde la artista reinterpreta su propio árbol genealógico mostrándose en etapas de cigoto, feto y niñez. También se pueden apreciar obras como Fulang-Chang y yo, Retrato con pelo corto y la pieza titulada Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos.
Por su parte, el legado de Diego Rivera está representado por más de 20 obras, la mayoría de ellas bocetos originales diseñados para la escenografía y el vestuario del ballet H.P. (Horsepower). Destaca también un imponente mural del líder revolucionario Emiliano Zapata, representado con un machete de caña y su característica vestimenta campesina blanca.

La reivindicación de la identidad mexicana
La curaduría de la exposición ha puesto un énfasis especial en el respeto y compromiso con la cultura tradicional de México, la cual fue la base de la inspiración para ambos artistas. Beverly Adams destacó la importancia de este vínculo: “El vínculo con la cultura popular mexicana era algo muy importante para Kahlo y Rivera, que miraban muy de cerca las tradiciones indígenas y reivindicaban lo auténticamente mexicano en sus obras”.
Esta esencia nacionalista se manifiesta claramente en el cuadro Festival de las Flores: Fiesta de Santa Anita, donde Rivera utiliza una paleta de colores vibrantes para retratar la festividad. Asimismo, la ópera mantiene este diálogo con las raíces de los protagonistas, integrando en su vestuario bordados auténticos realizados por talentosas artesanas de Oaxaca y otras zonas del territorio mexicano.
La exhibición Frida and Diego: The Last Dream pretende ser un catalizador que expanda el conocimiento sobre estos genios del arte durante el mes de mayo. Según Adams, este proyecto representa un paso adelante en la preservación y difusión del patrimonio de Kahlo y Rivera, consolidándose como un símbolo perdurable de su impacto en la cultura y el arte mundial.
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