La curiosidad de Óscar Beltrán de Otálora por las siglas OAS nació entre las páginas de Chacal, la obra maestra del recientemente fallecido Frederick Forsyth. El periodista y escritor recuerda ese texto como
«Uno de los mejores thrillers del siglo XX»
, rememorando una etapa en la que, sin acceso a buscadores digitales, descubrir el trasfondo de la Organización del Ejército Secreto representaba un verdadero desafío investigativo.
Aquel vacío de información impulsó a Beltrán, experto en temas de terrorismo, a profundizar en la materia durante décadas. El resultado de este esfuerzo es Déjame en las sombras (publicado por Espasa), una obra con ritmo de novela negra que recorre la España de la década de los 60. El relato sigue a Juan Lecuona, un antiguo espía y experto ladrón con cicatrices de la Guerra Civil, quien termina atrapado en una red de delincuencia organizada y movimientos contra el colonialismo en un periodo de alta tensión política.
El eje central de la narrativa es la OAS, una agrupación terrorista francesa que el autor define como
«la más sanguinaria de Europa»
, responsable de aproximadamente 3.000 asesinatos en apenas tres años de actividad. Beltrán detalla que este grupo contó con diversos apoyos, incluyendo la complicidad de la dictadura de Francisco Franco. Entre los factores que facilitaron esta alianza destacan:
- Un marcado anticomunismo compartido.
- Un fuerte componente ultracatólico.
- Sectores africanistas afines al dictador.
- La presencia de descendientes de españoles en las colonias, especialmente en Orán.

El impacto de la modernidad en la España de los 60
Aunque la OAS tuvo su auge entre 1961 y 1962, la trama de Déjame en las sombras se sitúa en 1963, cuando el grupo vivía su etapa final. Para ese entonces, España ya había recibido a cerca de 30.000 pieds noirs (colonos europeos nacidos en Argelia). Este fenómeno migratorio transformó radicalmente ciudades como Alicante, el escenario principal elegido por el autor para su novela.
Según explica Óscar Beltrán de Otálora, estos migrantes
«Trajeron a España una libertad que no existía»
. El libro describe cómo esa apertura espiritual influyó en la estructura urbana y social de la época. Se trataba de emprendedores que habían perdido sus negocios en Argelia y que, al llegar a territorio español, lograron establecerse y prosperar con una rapidez sorprendente.
Además de la costa alicantina, la historia de Juan Lecuona transita por puntos clave como Niza y Orán. Esta última ciudad es destacada por el autor debido a su relevancia en la guerra de independencia argelina y en la Segunda Guerra Mundial, al ser uno de los puntos de desembarco aliado. Por otro lado, el lujo de la Costa Azul francesa funciona como el escondite perfecto para un protagonista que intenta reconstruir su vida tras perder su identidad.

Personajes forjados en el caos de la posguerra
Juan Lecuona se presenta como un antihéroe clásico y un sobreviviente de múltiples conflictos bélicos. En palabras del escritor, el protagonista
«Tiene una moralidad que se basa en la lealtad hacia los amigos, en no traicionar a quien lo acompaña»
. Es precisamente esa ética personal la que lo empuja a confrontar a la OAS, poniendo en peligro su propia integridad. Su perfil evoca a figuras icónicas del género negro como el Philip Marlowe de Raymond Chandler o el Sam Spade de Dashiell Hammett.
La novela refleja una Europa que, pese al fin de la gran guerra, seguía sumida en conflictos externos. Beltrán narra cómo Francia enfrentó derrotas humillantes en Indochina y posteriormente en Argelia, situaciones que casi derivan en una guerra civil interna. En este escenario turbulento, Lecuona interactúa con individuos extremos:
«Gente muy dura, dispuesta a hacer cosas que el resto de mortales no haríamos»
El autor utiliza una referencia cinematográfica de El tercer hombre para ilustrar este punto, sugiriendo que los periodos de mayor inestabilidad y conflicto suelen ser los que generan los cambios culturales y personajes más complejos.

Secretos de Estado y el peso del olvido
Beltrán admite que recopilar datos sobre la OAS fue una labor ardua debido al silencio histórico que rodea al grupo. Para combatir a la organización, las autoridades francesas recurrieron a comandos que practicaron lo que se denomina como
«terrorismo de Estado»
, ejecutando incluso a antiguos héroes de la resistencia francesa. El autor subraya la dificultad que representa para cualquier nación gestionar un pasado tan turbio.
En España persiste un fenómeno similar. A pesar de que el país sirvió como refugio, fuente de armamento y financiamiento para los terroristas huidos de Francia, el tema no suele ser prioritario en la historiografía nacional. Beltrán señala que el origen de grupos como el GAL o el Batallón Vasco Español tiene raíces directas en los métodos y miembros de la Organización del Ejército Secreto, lo que explicaría el hermetismo sobre el asunto.
Este ocultamiento de hechos históricos fomenta, según el periodista, la aparición de teorías de la conspiración en la actualidad. No obstante, para la trama de Déjame en las sombras, hay un misterio que resulta especialmente atractivo: el paradero de toneladas de oro robado en Argelia. Beltrán confirma que respecto a este tesoro
«no se sabe qué pasó»
, convirtiéndose en el enigma ideal para mantener el interés de los lectores medio siglo después.
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