En la región septentrional de los Países Bajos, donde el horizonte se define por extensos terrenos agrícolas, canales y diques, se encuentra la pequeña localidad de Wirdum. En este pueblo de la provincia de Friesland, con una población cercana a los 1.000 habitantes, destaca una estructura singular: una antigua torre eléctrica transformada en un refugio compacto para viajeros que buscan una experiencia distinta.
Esta edificación, que cuenta con una superficie de 28 metros cuadrados y es conocida bajo el nombre de Transformador, data originalmente de 1920. Durante décadas, este edificio ubicado en la calle Tsjaerderdyk 30 fue fundamental para el suministro eléctrico de Wirdum y sus zonas aledañas. No obstante, tras pasar 30 años en estado de abandono, la estructura estuvo al borde de la demolición.
La preservación de este patrimonio industrial fue posible gracias a la visión de Ronald van der Zwaag, su actual propietario. Él lideró un ambicioso proyecto de restauración que contó con la colaboración del estudio Lautenbag Architectuur + De Stadsmeubelmake. Bajo la supervisión de la arquitecta Diana Lautenbag, el objetivo fue convertir el espacio en una vivienda funcional respetando siempre la identidad arquitectónica del edificio original.

Tarifas y detalles de la estancia
Durante el proceso de diseño, la prioridad de los arquitectos fue maximizar la entrada de iluminación natural para mitigar la sensación de confinamiento en un espacio tan reducido. En la descripción oficial del alojamiento se detalla que:
“El espacio es compacto, pero no lo siente como tal. Gracias a las grandes ventanas y puertas, hay mucha luz y visibilidad”.
Para lograr este efecto, se conservó la fachada principal y la entrada original, concentrando las modificaciones en los laterales y la zona posterior del inmueble.
La renovación incluyó la instalación de tres ventanales curvos fabricados en acero que sobresalen de la estructura, permitiendo una visión panorámica del entorno rural. Los costos para hospedarse en este innovador refugio varían según la temporada y el día de la semana, de acuerdo con los registros actuales:
- 132 euros por noche de domingo a jueves durante el mes de abril.
- 143 euros por noche de domingo a jueves en los meses de mayo y junio.
- 167 euros por noche de viernes a domingo en mayo y junio.
- 155 euros por noche de domingo a jueves durante julio, agosto y septiembre.
- 178 euros por noche de viernes a domingo en los meses de julio, agosto y septiembre.
El alojamiento ostenta una calificación de 4,95 estrellas sobre 5. Los huéspedes cuentan con servicios como registro autónomo y estacionamiento sin costo. Además, el propietario resalta que
“en el pueblo, encontrará una cafetería o restaurante y un pequeño supermercado con pan de la panadería local»
.
Es importante señalar que la estancia posee características estructurales propias de su origen industrial que requieren adaptación por parte del visitante. Ronald van der Zwaag enfatiza sobre ciertos elementos:
“Las escaleras, por ejemplo. Durante el día, puedes dejarlas en posición vertical para que ocupen menos espacio, y cuando subes, las subes”
. Según el anfitrión, estas particularidades
“contribuye a la experiencia y es algo típico de las casas rurales de este tamaño”
.

Diseño interior y comodidades
El diseño interno utiliza materiales en tonalidades claras para acentuar la luminosidad. En el área principal, la luz se filtra a través de lamas de madera, aislamiento de poliuretano y cristales templados que carecen de marcos, creando una conexión visual directa con el paisaje.
Se instaló un sistema de lamas metálicas en las ventanas exteriores que tiene la función de dirigir el agua de lluvia, un detalle que rinde homenaje a las aletas de enfriamiento de los transformadores antiguos. El interior mantiene una estética minimalista y neutra, donde sobresale un suelo de baldosas y una distintiva pared en color amarillo.
El mobiliario, diseñado a medida en madera contrachapada de abedul, organiza el espacio de forma eficiente. Una chimenea se sitúa como el centro del área social, ofreciendo calidez frente al clima exterior. Por último, el área de descanso se encuentra en una buhardilla elevada a la que se accede por las escaleras móviles, donde una claraboya sobre la cama permite observar el cielo durante la noche.
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