El exjefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, se presentó nuevamente este lunes ante la justicia para el comienzo de su juicio en apelación. Este proceso surge tras su condena inicial a cinco años de privación de libertad y el pago de una multa de 100.000 euros por el cargo de asociación delictiva, relacionado con la recepción de fondos para su campaña electoral de 2007 de parte del gobierno del difunto líder libio Muamar Gadafi.
En la sentencia de primera instancia, el Tribunal Penal de París halló culpable a Sarkozy de asociación ilícita, aunque optó por exonerarlo de las acusaciones de corrupción pasiva, financiación ilegal y encubrimiento de malversación de fondos públicos. No obstante, la Fiscalía impugnó la totalidad del veredicto, por lo cual busca ahora que el exmandatario sea condenado por todos los cargos originalmente presentados.
Detalles del proceso judicial
El antiguo gobernante francés se enfrenta a una pena potencial de hasta diez años de cárcel. Sarkozy no es el único implicado; está siendo procesado junto a otros nueve señalados en la denominada trama libia. Entre ellos figura Claude Guéant, quien fuera su jefe de gabinete y ministro del Interior, condenado previamente a seis años de prisión y una sanción de 250.000 euros por asociación delictiva.
Se estima que el desarrollo de este juicio se prolongue hasta el 3 de junio. Durante las sesiones, se espera el testimonio de Christian Jacob, quien ejerció como ministro de Funciones Públicas entre 2005 y 2007, además de la declaración de Patrick Haimzadeh, antiguo diplomático destinado en Trípoli, de acuerdo con reportes de medios en Francia.
Las investigaciones judiciales determinaron en primera instancia que Sarkozy autorizó a sus colaboradores de mayor confianza, incluyendo a Guéant, para contactar en el año 2005 con Abdulá al Senussi. Al Senussi, quien lideraba la inteligencia de Gadafi, habría sido el enlace para gestionar el soporte económico necesario para la carrera presidencial.
La controversia de los fondos libios
Pese a las pruebas, los magistrados indicaron en el fallo anterior que no se pudo probar de forma concluyente que el financiamiento libio se concretara, aun cuando existía un acuerdo firmado en 2005 que estipulaba un beneficio de 50 millones de euros para la campaña de Sarkozy procedentes de la nación africana.
Nicolas Sarkozy, que ostentó la presidencia de Francia en el periodo 2007-2012, estuvo recluido tres semanas antes de pasar a un régimen de libertad bajo control judicial el pasado mes de noviembre. El líder conservador ha rechazado sistemáticamente cualquier tipo de falta administrativa o penal, denunciando ser el blanco de una estrategia de persecución política coordinada desde los tribunales.
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