Un equipo internacional de especialistas europeos ha logrado identificar una vibración sísmica sumamente tenue que ha servido para prever procesos eruptivos con varias horas de antelación. Este avance se obtuvo tras observar el comportamiento del Piton de la Fournaise, un volcán activo situado en la isla de La Reunión, territorio francés. Las investigaciones y pruebas de campo se extendieron desde el año 2014 hasta el 2023, contando con la dirección técnica del Institut de Physique du Globe de Paris (IPGP) y el apoyo del GFZ Helmholtz Centre for Geosciences de Alemania.
Los investigadores desarrollaron una tecnología denominada sistema Jerk, la cual posee la sensibilidad necesaria para captar los desplazamientos más sutiles en la corteza terrestre provocados por el movimiento ascendente del magma. Gracias a esta capacidad, el mecanismo pudo emitir notificaciones automáticas con un margen de tiempo que va desde pocos minutos hasta las ocho horas previas al inicio de una erupción. Estos hallazgos científicos fueron presentados oficialmente el 15 de marzo de 2026.
Según reportes técnicos, este método innovador emplea un sismómetro de banda ancha diseñado para localizar señales transitorias de frecuencia extremadamente baja, las cuales están directamente vinculadas a la intrusión magmática. Durante una década de pruebas en tiempo real, los expertos confirmaron la eficacia del sistema al anticipar con éxito 22 de las 24 erupciones registradas en dicho periodo. El tiempo de reacción obtenido representa un avance significativo en comparación con las herramientas de monitoreo convencionales utilizadas hasta la fecha.
El GFZ Helmholtz Centre for Geosciences detalló que el dispositivo es capaz de registrar oscilaciones del terreno con una amplitud mínima de apenas unos nanómetros por segundo al cubo. Para lograr esta precisión, el sistema aplica un filtrado de datos avanzado que descarta el ruido generado por las mareas terrestres, enfocándose exclusivamente en las fracturas de roca que preceden a un evento volcánico. Las alertas se disparan de forma autónoma una vez que la señal detectada supera un límite crítico preestablecido.
Desafíos en la vigilancia de la actividad volcánica

Históricamente, los volcanes ofrecen diversos indicios antes de entrar en fase eruptiva, tales como el aumento de sismos locales, la hinchazón o deformación del suelo y variaciones en la emisión de gases. No obstante, interpretar estos datos con exactitud ha sido una tarea compleja, derivando frecuentemente en falsas alarmas o en la ejecución de evacuaciones que resultan innecesarias. La precisión en estos pronósticos es vital, ya que los errores pueden socavar la confianza de la población y generar altos costos económicos.
La principal ventaja del sistema Jerk radica en que no depende de modelos estadísticos masivos, sino que se concentra en señales físicas directas producidas por el flujo de magma hacia la superficie. El método identifica variaciones en el movimiento horizontal de la tierra, asociadas a la ruptura de la corteza. Los científicos determinaron que estas señales, a pesar de su debilidad, pueden ser captadas de forma eficiente utilizando un único sismómetro con la tecnología adecuada.
Dicho equipo fue instalado en la estación Rivière de l’Est, localizada a una distancia de ocho kilómetros del cráter del Piton de la Fournaise, e integrado a la plataforma de vigilancia WebObs. El primer éxito documentado ocurrió el 20 de junio de 2014, cuando el sistema avisó de la erupción una hora y dos minutos antes de que empezara. La operación del software se realizó de manera totalmente automatizada, lo que permitió validar su funcionamiento en condiciones reales de forma constante.
Eficacia comprobada y validación del sistema Jerk
Para asegurar la fiabilidad de las alertas, el grupo de científicos contrastó los avisos del sistema con otros parámetros como la deformación del terreno y el análisis de gases. Estos datos complementarios ratificaron la ocurrencia de intrusiones de magma, incluso en los casos de las llamadas “erupciones abortadas”, donde el material no llega a salir al exterior. De hecho, el GFZ Helmholtz Centre for Geosciences indicó que el 14% de las alertas correspondieron a estos movimientos internos reales de magma que finalmente no brotaron.

El sistema demostró ser una herramienta de detección altamente sensible para las intrusiones de magma, proporcionando datos valiosos incluso si el evento no culmina en una erupción visible. Esta característica lo vuelve fundamental para gestionar crisis y preparar protocolos de emergencia, especialmente en zonas volcánicas que carecen de una infraestructura de monitoreo robusta. La intensidad de las señales varió en cada caso, pero siempre ofreció tiempo suficiente para activar medidas preventivas.
“El método Jerk se probó y validó en tiempo real de forma automática y sin supervisión, no mediante el procesamiento posterior de datos”, explicó el doctor Philippe Jousset, investigador del GFZ.
Proyecciones y expansión tecnológica a nivel mundial
Tras los resultados positivos obtenidos en La Reunión, los planes futuros incluyen implementar esta tecnología en otros colosos activos, siendo el Monte Etna en Italia el próximo objetivo. Bajo el marco del proyecto POS4dyke, se tiene previsto instalar una red de sismómetros avanzados a partir de 2026, trabajando en conjunto con el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) de Italia. Además, se contempla el uso de cables de fibra óptica para potenciar la detección temprana de sismos y erupciones.
Debido a que es un sistema de bajo costo y relativa sencillez técnica, su aplicación es viable en regiones con recursos limitados para el monitoreo instrumental. Los especialistas sostienen que el uso del método Jerk tiene el potencial de mejorar drásticamente la seguridad de los ciudadanos que habitan cerca de volcanes peligrosos, mitigando los riesgos de desastres naturales inesperados.
Finalmente, esta herramienta, que ha sido validada en uno de los entornos volcánicos más vigilados del planeta, promete transformar la manera en que se gestionan las alertas de peligros naturales a escala global. El equipo de investigación continuará trabajando para integrar esta tecnología en las principales redes de monitoreo internacional.
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