La administración de los Estados Unidos, a través de su portavoz Karoline Leavitt, ha lanzado un firme llamado a los integrantes de la OTAN. La exigencia es clara: los aliados deben dar «un paso al frente» y comprometerse activamente en las labores para restablecer la operatividad del estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el flujo global de crudo.
Durante una entrevista concedida a la cadena estadounidense Fox News, la funcionaria detalló que el presidente Donald Trump mantiene diálogos constantes no solo con las naciones europeas, sino también con socios estratégicos en el Golfo y el mundo árabe. El objetivo primordial de estas conversaciones es fomentar una mayor cooperación internacional que permita desbloquear esta vía marítima ante la crisis actual.
Leavitt subrayó que Washington espera una respuesta contundente de sus aliados.
«El presidente Trump ha sido muy directo con nuestros amigos en la OTAN durante mucho tiempo. Logró que aumentaran su gasto en defensa hasta el 5%, y ahora les está pidiendo que hagan lo correcto porque, una vez más, Estados Unidos está liderando el camino»
, afirmó la portavoz, recordando las presiones previas del mandatario sobre el financiamiento de la alianza.
La Casa Blanca justifica este despliegue internacional bajo la premisa de que la seguridad en Ormuz no solo beneficia a Norteamérica. Según la portavoz, esta acción busca «no solo apoyar y proteger activos y bases estadounidenses», sino que también es fundamental para la defensa de Europa, Oriente Próximo y la estabilidad global, evitando que Irán obtenga una bomba nuclear.
Escalada de tensión en la zona de conflicto
La situación en el estrecho de Ormuz se ha agravado considerablemente tras las recientes ofensivas iraníes contra buques petroleros y cargueros, lo que ha generado un bloqueo operativo en la región. Como respuesta, Washington ejecutó ataques en la isla de Jark, un enclave crítico desde donde Irán despacha aproximadamente el 90% de sus exportaciones de petróleo.
En medio de esta escalada, Donald Trump ha advertido que la OTAN enfrentará un «muy mal futuro» en caso de no involucrarse en la reapertura del paso. El mandatario instó a naciones directamente afectadas por la crisis, como China, Japón y Corea del Sur, así como a potencias europeas como Francia y el Reino Unido, a participar en una coalición militar frente a lo que califica como una «restricción artificial» impuesta por el régimen de Teherán.
Desde la Organización del Tratado del Atlántico Norte, se ha informado que varios aliados ya han tomado medidas iniciales, como el refuerzo de la vigilancia en el Mediterráneo. Un vocero de la organización señaló que existen diálogos bilaterales entre países miembros y Estados Unidos para evaluar nuevas contribuciones que garanticen la seguridad marítima en el convulso estrecho.
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