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Alarma en la Antártida: Glaciar Thwaites perdería hielo masivo para 2067

Nuevas investigaciones científicas han encendido las alarmas sobre el futuro del glaciar Thwaites, una de las estructuras de hielo más críticas de la Antártida Occidental. Según las proyecciones más recientes, este gigante helado podría experimentar una pérdida de masa de entre 180 y 200 gigatoneladas anuales para el año 2067. Esta cifra resulta impactante, ya que representaría por sí sola un volumen de deshielo equivalente a lo que toda la capa de hielo de la Antártida pierde en la actualidad cada año.

De acuerdo con una investigación liderada por especialistas de la Universidad de Edimburgo, cuyas conclusiones fueron difundidas a través de la revista científica Geophysical Research Letters, este escenario obliga a replantear las estimaciones sobre la rapidez del retroceso de los glaciares. El informe advierte que este fenómeno tiene el potencial de acelerar drásticamente el incremento del nivel del mar en todo el planeta durante las próximas décadas.

Para llegar a estas conclusiones, los expertos emplearon modelos computacionales avanzados que fueron calibrados con información obtenida vía satélite. El estudio subraya que la precisión de las predicciones a largo plazo depende directamente de los datos utilizados para entrenar estos sistemas. Aquellos modelos que se centraron en las mediciones del descenso en la elevación superficial del glaciar Thwaites arrojaron las proyecciones más preocupantes sobre el adelgazamiento de la masa helada.

“La tasa de pérdida de hielo del glaciar Thwaites podría llegar a ser equivalente a la contribución anual de toda la capa de hielo antártica al aumento del nivel del mar”

, señala taxativamente el documento científico.

Modelos calibrados con observaciones satelitales de elevación predicen mayores niveles de adelgazamiento y pérdida de masa para el glaciar Thwaites (Europa Press)

Por el contrario, el estudio revela una discrepancia metodológica relevante: si los modelos se ajustan únicamente tomando en cuenta la velocidad con la que se desplaza el hielo, las previsiones sugieren un ritmo de deshielo más estable y reducido. Esto evidencia que la elección del parámetro a seguir es fundamental para entender el destino real de esta formación antártica.

El comportamiento histórico del glaciar Thwaites ya muestra signos de un deterioro acelerado. Actualmente, su ritmo de pérdida de hielo es cinco veces mayor al que se registraba en la década de 1990. Este glaciar cumple una función vital en el ecosistema antártico al drenar una vasta región hacia el mar de Amundsen. La suma del adelgazamiento progresivo y la mayor velocidad de desplazamiento está provocando que se vierta más hielo al océano del que se puede recuperar mediante la acumulación natural de nieve.

Los científicos de la Universidad de Edimburgo también detectaron que el adelgazamiento está avanzando hacia el interior del continente, siguiendo las depresiones profundas del lecho rocoso bajo el glaciar. Estas zonas son particularmente susceptibles a lo que se conoce como la hipótesis de la inestabilidad de la capa de hielo marina. Este concepto explica que, cuando un glaciar se asienta sobre un lecho con pendiente hacia el interior, el proceso de derretimiento se vuelve casi imposible de frenar una vez que ha comenzado.

Los científicos subrayan la importancia de monitoreo satelital detallado y del estudio del contacto hielo-océano para reducir la incertidumbre en las proyecciones sobre el glaciar Thwaites (Imagen Ilustrativa Infobae)

Incluso bajo proyecciones que podrían considerarse conservadoras, el volumen de hielo que el Thwaites perdería para 2067 superaría cualquier registro previo de un solo glaciar. Para ponerlo en perspectiva, la pérdida anual de toda la capa de hielo antártica se ha situado entre 135 y 150 gigatoneladas durante las últimas dos décadas. Un colapso total de este glaciar en particular generaría un aumento aproximado de 65 centímetros en el nivel del mar a nivel global. Un cambio de esta magnitud transformaría las zonas costeras y amenazaría seriamente a las ciudades ubicadas en zonas bajas.

Cualquier incremento en el nivel oceánico, por pequeño que parezca, tiene el potencial de intensificar las inundaciones en el litoral, especialmente durante periodos de tormentas o marejadas fuertes, además de provocar daños ecológicos que no se podrían revertir. El estudio enfatiza que monitorear la elevación superficial permite obtener una visión más realista de la crisis actual del glaciar.

La importancia del monitoreo satelital constante

Para los investigadores, mejorar la calidad de las observaciones es el paso principal para perfeccionar los modelos de pronóstico. Contar con datos más precisos sobre el flujo del hielo, la elevación de su superficie y, sobre todo, el retroceso de la línea de contacto con el fondo marino es crucial. Este punto donde el hielo se despega del suelo oceánico es un indicador crítico que puede avisar sobre fases de retroceso mucho más violentas y rápidas.

El colapso total del glaciar Thwaites podría elevar el nivel del mar en hasta 65 centímetros, poniendo en riesgo a comunidades costeras y ecosistemas frágiles (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro factor determinante que analiza el estudio es la interacción entre el océano y la base del glaciar. La entrada de corrientes de agua cálida bajo las plataformas de hielo flotantes debilita su estructura y su anclaje al suelo de roca. Este proceso de erosión basal facilita la disgregación del glaciar, obligando a los científicos a ajustar las leyes físicas que rigen sus modelos de simulación mediante el uso de registros recientes sobre las propiedades del agua.

Finalmente, aunque no todos los modelos terminan necesariamente en un escenario de desastre para el año 2067, ya que las estimaciones varían según las condiciones climáticas futuras, el estudio es enfático en algo: la aceleración en la pérdida de masa es un hecho comprobable. La vulnerabilidad del glaciar Thwaites es creciente y lo que ocurra con él en las próximas décadas será el factor que determine el futuro de las costas en todo el planeta.

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