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Restauración de ‘El Juicio Final’ de Miguel Ángel ante amenaza de sal

Desde hace algunas semanas, el Vaticano ha puesto en marcha una exhaustiva operación de limpieza sobre ‘El Juicio Final’, la emblemática obra de Miguel Ángel situada en la Capilla Sixtina. El objetivo primordial de esta intervención es suprimir una capa blanquecina de sal que ha comenzado a afectar el fresco, fenómeno que se ha manifestado tras tres décadas desde su última restauración integral. Para llevar a cabo estas labores, se ha erigido un andamio de gran escala que abarca desde el suelo hasta el techo, aunque las autoridades han confirmado que los visitantes podrán continuar accediendo al recinto, visualizando una réplica digital de la pieza en una pantalla de protección.

Este proceso de limpieza surge como respuesta a la acumulación salina generada por el contacto entre la transpiración de los turistas y los componentes químicos de la estructura. Fabio Moresi, líder del equipo científico a cargo, detalló que el “ácido láctico, emitido por las personas, reacciona con el carbonato de calcio del fresco”. Esta situación se ve agravada por los efectos del cambio climático, ya que el incremento global de la temperatura y la humedad ambiental potencia la sudoración de las personas y, por ende, la formación de esta película de sal.

Para mitigar el problema, los especialistas emplean una técnica que utiliza hojas de papel de arroz japonés humedecidas con agua destilada, las cuales se aplican con cuidado sobre el mural para absorber la sal sin comprometer los pigmentos. Por su parte, la directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta, ha comparado esta capa con una “catarata” que resulta sencilla de retirar. Según el cronograma oficial, los resultados finales estarán a la vista del público una vez concluya el tratamiento, previsto para la primera semana de abril.

Técnicas de preservación y recuperación de detalles

La actual intervención en ‘El Juicio Final’ se apoya en procedimientos manuales que permiten distinguir claramente la mejoría entre las secciones tratadas y las que aún conservan el velo blanquecino. Desde la estructura del andamiaje, los expertos han reportado que los colores y detalles originales del Renacimiento están emergiendo nuevamente; elementos como el cabello de Jesús y las marcas de la crucifixión vuelven a cobrar nitidez en el eje central de la composición.

Visitantes observan la reproducción digital de ‘El Juicio Final’ mientras continúa la restauración en el interior de la Capilla Sixtina. (Foto AP/ Alessandra Tarantino)

Es importante destacar que el procedimiento no ha modificado la agenda de visitas habitual de la Capilla Sixtina. Aunque el andamio impide la observación directa del mural original, los turistas cuentan con una reproducción de alta fidelidad durante el recorrido. La capilla, que recibe su nombre del Papa Sixto IV, quien ordenó su construcción en el siglo XV, es un tesoro histórico donde el Papa Julio II encargó a Miguel Ángel los frescos del techo entre 1508 y 1512, mientras que el mural de ‘El Juicio Final’ fue una petición posterior del Papa Clemente VII en 1533.

Retos de conservación en un entorno de alta afluencia

Normalmente, los frescos de este recinto son objeto de limpiezas anuales realizadas durante la noche mediante plataformas móviles que se retiran al amanecer. No obstante, la ubicación específica de ‘El Juicio Final’, situado tras el altar y sobre una escalinata de mármol, imposibilita el uso de equipos móviles, obligando a la instalación del andamio fijo actual.

La memoria histórica de la obra recuerda que entre 1979 y 1999 se realizó una restauración profunda que eliminó siglos de acumulación de cera, suciedad y hollín. Como testimonio de aquel proceso, el Vaticano decidió mantener pequeños fragmentos sin limpiar, los cuales hoy permiten observar el contraste con la superficie recuperada, mostrando áreas que lucían prácticamente negras debido al paso del tiempo.

Los visitantes admiran la impresionante obra de El Juicio Final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, un ícono del arte del Renacimiento. (Foto AP/ Alessandra Tarantino)

Este nuevo tratamiento tiene como fin último salvaguardar la integridad pictórica ante la presión que ejercen las aproximadamente 25.000 personas que visitan el lugar cada día. El contacto de la humedad corporal con las paredes es un riesgo latente que se intensifica con las condiciones climáticas actuales.

Estrategias para la protección del legado artístico

En paralelo a la limpieza, las autoridades vaticanas estudian nuevas alternativas para regular la humedad y blindar los frescos de la Capilla Sixtina. Entre las opciones analizadas se encuentran sistemas de filtración de aire y el uso de tecnologías de punta que minimicen la aparición de depósitos salinos sin tener que limitar drásticamente la entrada de fieles y turistas.

La prioridad institucional es asegurar la conservación de estas obras maestras garantizando al mismo tiempo una experiencia enriquecedora para el público. Se espera que los trabajos en la obra de Miguel Ángel finalicen antes del inicio de la Semana Santa, momento en el que los visitantes podrán admirar de nuevo la cromática original del Juicio Final en todo su esplendor.

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