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Oscar 2024: ¿Es ‘Retirement Plan’ un reflejo real de la vejez?

Ray tiene una meta clara y la escribe en el silencio de un vuelo, en esos instantes suspendidos entre el despegue y el aterrizaje. En su lista figuran deseos pendientes: aprenderá italiano, se permitirá llorar con más frecuencia y dedicará tiempo a freír tomates sin prisa. También planea perfeccionar su conocimiento sobre el vino, meditar, hidratarse y enfrentar finalmente esa charla pendiente que ha evitado durante años. Todo esto, según su lógica, ocurrirá «cuando se jubile, cuando tenga tiempo, cuando la vida real empiece». Por ahora, su existencia se resume en trabajar.

Bajo esta premisa se desarrolla Retirement Plan, un cortometraje de animación irlandés bajo la dirección de John Kelly. Esta obra, que compite por un Oscar este domingo en la gala de Los Ángeles, posee una duración de siete minutos y ya cuenta en su haber con el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público obtenidos en el festival SXSW. El corto ganó notoriedad al presentarse en The New Yorker con una introducción del escritor David Sedaris, tras un exitoso recorrido por festivales internacionales.

Con la voz del actor Domhnall Gleeson y una estética de animación minimalista y austera, la producción muestra cómo la lista de Ray se expande, revelando silenciosamente una existencia que no ha sido plenamente vivida. Aunque el relato resulta melancólico y encantador, plantea un dilema filosófico profundo: la obra asume, sin cuestionar, que la etapa de la jubilación equivale a un desierto emocional.

La lista de Ray acerca de lo que hará cuando se jubile está llena de cosas solitarias: no hay nadie en esa vida futura que imagina, ningún vínculo, ninguna comunidad. El modelo productivista no solo enseña a postergar el placer, enseña a imaginarlo solo, como una recompensa individual ganada a costa de años de esfuerzo

El agotamiento del contrato social del siglo XX

El protagonista es el reflejo de un hombre que cumplió con todas las expectativas sociales: de su hogar a la oficina y viceversa. Ray es el firmante de un contrato social establecido en el siglo pasado que dividía la vida en educación, empleo y retiro. Lo que Retirement Plan expone con sensibilidad es que dicho acuerdo ha caducado. La promesa de alcanzar una plenitud postergada por décadas se revela como una trampa, una visión honesta pero limitada que ofrece el filme.

El cortometraje no profundiza en por qué la sociedad ha convertido el retiro en un sinónimo de final o soledad. No obstante, la Academia de Hollywood, habituada a galardonar historias sobre el autodescubrimiento masculino en la madurez, no tardó en nominarlo. Para los miembros de la industria, Ray es un personaje familiar, aunque quizás no han notado que el paradigma global ha dado un giro drástico.

La nueva realidad de la longevidad

Lo que nadie le advirtió a Ray es que ese periodo post-laboral puede extenderse por tres décadas. En países como Argentina, la expectativa de vida ya supera los 76 años y la tendencia es ascendente. Marc Freedman, experto en temas de longevidad, ha sido enfático al señalar que el modelo tradicional es inviable: no es posible sostener económicamente ni psicológicamente cuarenta años de vida pasiva tras cuarenta años de trabajo. «La jubilación a los 65 hoy no es el final. Es la mitad de algo para lo que nadie preparó a nadie», se analiza frecuentemente en círculos sociológicos.

El ocio, los vínculos y el placer no son elementos que se improvisan al recibir la jubilación. Deben cultivarse a lo largo de toda la vida. En la lista de Ray, la ausencia de comunidad es notable; sus deseos son actividades solitarias. El sistema productivista ha enseñado a las personas a imaginar el disfrute como una recompensa individual y aislada, lo que alimenta el miedo al retiro.

El modelo lineal de educación, trabajo y retiro está siendo desmantelado en tiempo real. Referentes del mundo del branding y el consumo latinoamericano hablan de “the new young”: la convicción de que se puede empezar algo nuevo a los 60, a los 70, a los 80. No porque la edad no exista sino porque dejó de ser el único parámetro que importa

Visiones culturales y el fin del tiempo lineal

La concepción de la vida como una flecha productiva —nacer, crecer, producir y morir— es una construcción histórica y capitalista de la modernidad industrial. Bajo esta lógica, el sociólogo Zygmunt Bauman definió la «lógica del descartable», donde el valor humano se mide por su utilidad inmediata en el mercado. Sin embargo, esta no es la única forma de entender el paso del tiempo.

  • En las culturas indígenas latinoamericanas, el tiempo se percibe como un ciclo.
  • En la cosmovisión aymara, el pasado se sitúa adelante porque es lo conocido, mientras el futuro está detrás por ser incierto.
  • Para estas comunidades, los ancianos no son residuos del sistema, sino bibliotecas vivientes y custodios del saber.

Esta transformación ya es palpable en el mercado actual bajo conceptos como el «new young», donde personas de 70 u 80 años inician nuevos proyectos. Figuras de la talla de Jane Fonda defienden la «tercera etapa» como un periodo de máxima libertad. Asimismo, actrices como Kate Winslet y actores como George Clooney han manifestado públicamente la importancia de envejecer con dignidad y sin disculpas, contradiciendo la narrativa del retiro como el fin del camino.

La jubilación a los 65 hoy no es el final. Es la mitad de algo para lo que nadie preparó a nadie

Una conclusión cargada de resignación

Sin revelar el desenlace de Retirement Plan, se puede afirmar que concluye manteniendo la imagen de Ray y su lista frente al paso del tiempo. La Academia celebra esta representación porque resuena como una verdad humana universal, aunque cargada de una resignación que no todos comparten.

«Mejor viví antes, porque después no hay nada»

Ese es el mensaje implícito del corto que genera empatía, pero que ignora que no es necesario esperar al retiro para freír tomates con calma o iniciar una conversación importante. No se trata de adelantar las tareas por temor a la vejez, sino de entender que la vida no comienza ni termina según las leyes del mercado laboral. Existe una realidad fuera de la pantalla donde a los 70 años se estudia un idioma para compartirlo con otros, y esa es la historia real que todavía aguarda ser protagonista en el cine de Hollywood.

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