La reaparición del actor Matthew Lillard dentro del universo cinematográfico de la saga de terror Scream, retomando su emblemático personaje de Stu Macher, ha representado un punto de inflexión en su trayectoria profesional, según lo expresado en una reciente entrevista concedida a la revista Esquire.
Con casi tres décadas de historia desde su primera incursión en la franquicia, el intérprete de 56 años analizó su vínculo con la entrega más reciente, que llegó a las salas el pasado 26 de febrero. Durante el encuentro, Lillard instó a los fanáticos a prestar atención a las diversas sorpresas de la cinta y enfatizó que el peso real de su rol solo logra comprenderse íntegramente tras visualizar la producción completa.
Aunque evitó profundizar en detalles específicos sobre la trama para no arruinar la experiencia del espectador, el actor profundizó en su retorno a la saga. En su charla con Esquire, rememoró episodios fundamentales de la filmación original, su conexión con la figura de Ghostface y su crecimiento dentro del cine de género, además de mencionar trabajos recientes como Five Nights at Freddy’s y la futura serie basada en Carrie.
Vivencias del rodaje original y el misterio de la máscara
Al echar la vista atrás hacia la producción de la primera Scream, Lillard destacó una parte del proceso por encima del resto:
“Sin duda, esa última secuencia donde todos están en la cocina y se desarrolla toda la película. Es un momento inolvidable no solo para la película, sino para mi carrera”.
El actor reveló que el equipo de producción dedicó un total de 21 días de grabación exclusivamente para la secuencia de la cocina. Estos trabajos se realizaron bajo un esquema de rodajes nocturnos, lo cual demandaba una carga emocional sumamente elevada de manera ininterrumpida. Matthew Lillard subrayó que, sin la guía de un cineasta como Wes Craven, la escena habría corrido el riesgo de perder coherencia debido a su complejidad.
Uno de los datos más curiosos compartidos por el actor fue respecto al uso del disfraz del asesino. Lillard confesó lo siguiente:
“Es curioso. Solo usé la máscara una vez en la película. Teníamos un especialista, porque yo mido 1,93 m y Skeet no”.
Esta decisión técnica se tomó con el objetivo de confundir a la audiencia sobre quién se encontraba realmente bajo el atuendo de Ghostface. Asimismo, el actor se refirió a la incertidumbre sobre qué asesinatos cometió su personaje: “La realidad es que no lo sabemos con certeza. Yo asumiría que estuve detrás del asesinato de Tatum, pero es solo una suposición mía”. Según Lillard, durante 1996, nadie en el set imaginó que el filme se convertiría en un fenómeno cultural.
Nuevas ambiciones y la influencia de Mike Flanagan
Para el intérprete, participar en Scream 7 consolida su estatus como una figura de peso en el terror contemporáneo, especialmente tras el impacto de Five Nights at Freddy’s y su histórica labor en Scooby-Doo. Lillard mostró gran entusiasmo por colaborar con Mike Flanagan en la próxima adaptación televisiva de Carrie.

Respecto a este nuevo proyecto, comentó: “Siempre sentí que esa historia tenía mucho más que explorar de lo que las películas podían. Trabajar con Mike Flanagan es genial. Vi los tres primeros episodios y la gente se va a volver loca”. Además, el actor no ocultó su deseo de trabajar bajo las órdenes de directores como James Gunn, Christopher Nolan y especialmente Denis Villeneuve, a quien describió como un creador extraordinario.
Lillard también reveló su profunda admiración por la ciencia ficción, confesando que “Mi película favorita es Dune”. Explicó que, debido a su ritmo de vida y sus viajes constantes, suele ver el filme de Villeneuve de manera recurrente: “Vuelo dos veces por semana. Si el vuelo es lo suficientemente largo, pongo Dune donde la dejé la última vez y la vuelvo a poner”.
A pesar de sus roles en el cine de terror, sigue muy presente para el público joven gracias a su voz como Shaggy Rogers. Sobre esto, indicó a Esquire que lo más gratificante es formar parte de grandes procesos narrativos que tengan un peso real en la cultura popular.

Finalmente, Lillard puntualizó que su labor en Carrie le ha servido para conectar mejor con las problemáticas de las nuevas generaciones, un factor decisivo al momento de elegir sus actuales trabajos actorales.
Emprendimiento inspirado en Ghostface
Más allá de los sets de grabación, Matthew Lillard ha sabido aprovechar el impacto de la franquicia para su faceta empresarial. A través de su compañía Find Familiar Spirits, lanzó en el mes de febrero una edición especial de vodka cuya estética está inspirada directamente en la máscara de Ghostface.
El éxito comercial del producto superó cualquier proyección previa. Mientras que el actor y sus socios esperaban atraer a unos 2.000 interesados en los primeros días, la cifra escaló rápidamente hasta superar los 40.000 registros de personas interesadas en adquirir la bebida, demostrando que el legado de Scream sigue más vivo que nunca.
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