La ciudad de Recife se encuentra sumergida en un estado de entusiasmo y orgullo sin precedentes. Este fenómeno es impulsado por el impacto global de la película brasileña El agente secreto, la cual ha generado un notable incremento en el turismo, la venta masiva de indumentaria icónica y el resurgimiento de sitios históricos locales. La cinta, que se desarrolla precisamente en esta urbe, compite actualmente por varios premios Óscar, consolidando un éxito que trasciende la pantalla.
La trama del largometraje se sitúa cronológicamente en el año 1977, durante el periodo de la dictadura militar en Brasil. La narrativa logra amalgamar elementos de suspenso, humor negro y realismo mágico para contar la historia de un catedrático universitario que es perseguido por sicarios, todo bajo una atmósfera imbuida de mitos locales y una alta carga política.
Tras recibir diversos galardones a nivel internacional, el filme llega a la gala del domingo con posibilidades de triunfar en categorías de alto prestigio: mejor película, mejor película internacional, mejor reparto y mejor actor para el reconocido Wagner Moura.
Un cambio en el eje cultural brasileño
Para la región del nordeste brasileño, históricamente menos favorecida que otras zonas del país, este reconocimiento cinematográfico posee un valor simbólico profundo. El director de la obra, Kleber Mendonça Filho, quien es originario de Recife, reflexionó sobre esta descentralización del arte:
“Históricamente, la producción audiovisual de Brasil siempre estuvo concentrada en el sudeste, en Rio y Sao Paulo. Es muy interesante que el pedestal y el micrófono sean llevados para otro lugar”.
A través de la lente de Mendonça Filho, la ciudad se presenta como un enclave cosmopolita e intelectual, destacando su arquitectura brutalista y alejándose de los clichés habituales, mostrando un patrimonio que muchas veces es ignorado incluso dentro de las fronteras de Brasil.
El historiador Durval Muniz de Albuquerque Junior enfatiza que el filme posee una “importancia enorme”. Según el experto, la película logra desarticular “una imagen estereotipada del Nordeste”, esa visión que frecuentemente lo cataloga como un sitio “caricaturizado, inferior, atrasado y tradicional”, una narrativa muy presente en los medios televisivos. Muniz resalta el compromiso de cineastas de Pernambuco por transformar este imaginario colectivo.
Rutas turísticas y nuevos íconos cinematográficos
El impacto económico no se ha hecho esperar. Roderick Jordão, guía de turismo local, implementó un recorrido especializado por los escenarios de rodaje inmediatamente después de ver la película. Según Jordão, el filme
“puso a Recife en una vitrina que ninguna campaña del gobierno hubiera logrado”
, mientras dirige a grupos de visitantes por sitios emblemáticos como el antiguo cine São Luiz, el barrio Boa Vista y el histórico Ginásio Pernambucano. Además, destaca que existe una creciente demanda por parte de turistas provenientes de otros estados brasileños.

Un ejemplo de este interés es el caso de Tomás Santa Rosa, un joven actor de 22 años que decidió viajar desde Río de Janeiro para explorar Recife motivado por la película. Para él, ver que el centro de referencia cultural se desplace hacia el norte es significativo: “Generalmente es al revés, el artista del nordeste tiene que irse al sudeste para trabajar, para consumir cultura de referencia. Tener ese eje invertido es una emoción muy grande”.
Otro punto de interés es el Ginásio Pernambucano. Esta institución educativa con dos siglos de historia, que en la ficción representa una oficina de Registro Civil, ahora experimenta una afluencia constante de personas interesadas en conocer sus instalaciones. Su director, Antonio Rosa, confirma que la repercusión de la cinta ha sido “enorme”.
La leyenda de las ‘piernas peludas’ y el fenómeno de ventas
La influencia del filme se extendió hasta las festividades de carnaval en febrero. En las calles de Olinda, localidad vecina de Recife, aparecieron muñecos gigantes representando a Wagner Moura y al director Mendonça Filho, junto con réplicas de las cabinas telefónicas amarillas características de la película.
Incluso la leyenda urbana de las “pernas cabeludas” (piernas peludas) cobró nueva relevancia. En la película, esta criatura mitológica que acecha en las sombras es utilizada como una metáfora contra la represión militar. Matheus Vitoriano, un editor de video de 25 años, expresó su emoción durante el carnaval:
“¡Es increíble que un buen filme pernambucano esté aspirando al Óscar! Estamos viviendo la historia mientras sucede”.

La fiebre por la película también se manifiesta en la moda. La camiseta amarilla y negra de Pitombeira, un grupo carnavalesco activo desde la época de la dictadura, se ha convertido en una pieza de colección tras ser vestida por el personaje de Wagner Moura. Erivelton Martins Torres, representante de la agrupación, explicó que se vieron obligados a retomar el diseño antiguo debido a la alta demanda.
- Se han vendido aproximadamente 30.000 camisetas.
- Los pedidos llegan desde diversos puntos de Estados Unidos y Europa.
Finalmente, Leandro Castro, responsable de la creación de los tradicionales muñecos de Olinda, asegura que el homenaje a los artífices de esta obra es más que merecido, pues según su visión “están colocando de nuevo el cine brasileño en el nivel donde alguna vez estuvo”.
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