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Diálogo comercial entre EE.UU. y China en París: preparan cumbre Trump-Xi

La capital francesa se convirtió en el epicentro de la diplomacia económica mundial este domingo, cuando las delegaciones oficiales de Estados Unidos y China iniciaron una nueva etapa de negociaciones en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esta ronda de consultas, que se extendió desde las 10:05 hasta las 18:00 hora local, tiene como objetivo principal establecer las bases para el encuentro de alto nivel entre el presidente Donald Trump y su homólogo Xi Jinping, previsto para realizarse en Beijing al cierre del presente mes.

Actores clave y agenda de trabajo

Este encuentro representa la sexta sesión del mecanismo bilateral que comenzó en mayo de 2025 en Ginebra. Por la parte estadounidense, la mesa está liderada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial, Jamieson Greer. Frente a ellos se encuentran el vicepresidente de China, He Lifeng, y el negociador jefe de comercio de Beijing, Li Chenggang. La agenda de trabajo es amplia y compleja, abarcando temas críticos como los aranceles actuales, las restricciones a la exportación de tecnología de punta, el mercado de minerales estratégicos —con énfasis en las tierras raras— y el cumplimiento de las adquisiciones de productos del agro estadounidense por parte de China.

El entorno legal en el que se desarrollan estas pláticas ha sufrido un cambio drástico. El pasado 20 de febrero, en una decisión de seis votos contra tres, la Corte Suprema de Estados Unidos invalidó los gravámenes que la administración Trump había establecido bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Aunque la Casa Blanca reaccionó imponiendo un arancel global del 15% mediante la Sección 122 de la Ley Arancelaria de 1974, esta medida posee una limitación legal de 150 días, lo que fija una fecha de caducidad para mediados de julio y presiona el cronograma de los negociadores.

Una delegación estadounidense llega a la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para mantener conversaciones comerciales con una delegación china, en París, Francia, el 15 de marzo de 2026
REUTERS/Abdul Saboor

Cambios en la balanza de poder

Especialistas de organismos como el Consejo de Relaciones Exteriores y el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales coinciden en que el fallo judicial ha otorgado a China una posición de mayor fortaleza. Al perder Washington su principal herramienta de presión arancelaria inmediata, Beijing llega a París con un margen de maniobra superior. China mantiene bajo su control un recurso vital: las restricciones a las exportaciones de tierras raras, elementos fundamentales para sectores como los semiconductores y la industria aeroespacial. De hecho, diversas compañías en territorio estadounidense ya reportan una falta de itrio, un mineral indispensable para la fabricación de revestimientos térmicos en motores de aviación.

Vista aérea de contenedores y buques de carga en el puerto de Qingdao, provincia de Shandong, China. 9 de mayo de 2022. Fotografía tomada con un dron (China Daily vía REUTERS)

A estas tensiones estructurales se añade el impacto geopolítico de la crisis en Medio Oriente. Tras acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha afectado el tránsito del 20% del petróleo mundial. Esta situación es particularmente alarmante para China, ya que el 45% de sus compras de crudo dependen de esa ruta. El desabastecimiento energético imprime una urgencia compartida: mientras Beijing busca seguridad en el suministro, Washington necesita asegurar minerales críticos para su aparato militar, lo que convierte a las tierras raras en una pieza de cambio fundamental en la negociación.

Expectativas y declaraciones oficiales

Antes de su arribo a la capital gala, Scott Bessent manifestó el jueves que las conversaciones económicas entre ambas potencias están en una fase en la que el diálogo

“avanza”

. Por su parte, el Ministerio de Comercio de China emitió un comunicado el viernes señalando que las partes se enfocarán en

“cuestiones comerciales y económicas de interés mutuo”

, un lenguaje diplomático recurrente en las autoridades chinas. Asimismo, la agencia estatal Xinhua subrayó que un entendimiento significativo podría ser el catalizador necesario para inyectar confianza en una economía global que califican como “cada vez más frágil”.

Imagen de archivo de un buque cisterna de gas licuado de petróleo anclado mientras el tráfico marítimo se reduce en el estrecho de Ormuz, visto desde Shinas, Omán. 11 marzo 2026
REUTERS/Benoit Tessier

Antecedentes y fricciones persistentes

Las reuniones previas en ciudades como Estocolmo, Londres, Madrid y Kuala Lumpur permitieron alcanzar la tregua de Busan durante la cumbre de la APEC en Corea del Sur. Bajo ese acuerdo, Beijing se comprometió a la compra de 12 millones de toneladas métricas de soja estadounidense para el ciclo 2025 y otras 25 millones de toneladas para 2026. Según reportes del Tesoro, estos compromisos se han cumplido satisfactoriamente hasta la fecha.

No obstante, el panorama no está exento de conflictos. Recientemente, el gobierno de Trump inició una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio, acusando a China de prácticas desleales. En términos de intercambio comercial, las cifras muestran que las exportaciones chinas hacia Estados Unidos sufrieron una reducción del 11% en el primer bimestre del año, contrastando con el crecimiento del 22% que tuvieron sus envíos al resto del mundo en el mismo periodo.

Hacia la cumbre de Beijing

El escepticismo rodea la posibilidad de un cambio radical en esta ronda. Scott Kennedy, experto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, comentó que el propósito esencial de este encuentro es

“mantener las cosas unidas y evitar una ruptura y una reescalada de tensiones”

. Se espera que Trump visite China entre el 31 de marzo y el 2 de abril, marcando su primer viaje oficial a la nación asiática desde 2017, año en el que se pactaron compromisos de inversión por cerca de 250.000 millones de dólares. Aunque la fecha de la visita no ha sido confirmada formalmente por Beijing, los equipos técnicos en París trabajan para que la cumbre presidencial sea el escenario de acuerdos definitivos.

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