La historia de Chase es un testimonio de persistencia y esperanza. Este canino de gran envergadura y mirada profunda logró cautivar a los habitantes de Florida, consiguiendo finalmente la familia que tanto anhelaba después de un camino lleno de obstáculos. Su trayectoria no fue sencilla: estuvo marcada por la soledad, el desinterés de posibles adoptantes y desafíos físicos que solo resaltaron su notable voluntad de superación.
El destino de este animal cambió significativamente cuando fue trasladado a su segundo refugio dentro del estado de Florida en noviembre de 2023. Previamente, su estadía en una instalación de carácter rural se vio empañada por la falta de atención y una persistente indiferencia hacia su situación.
Aunque su llegada a la localidad de Naples representó un nuevo comienzo con mayores oportunidades, los retos iniciales persistieron. Chase continuaba siendo un residente más en las instalaciones, aguardando que alguien se detuviera frente a su jaula con una mirada de verdadera empatía.
“Era un tipo grande, gracioso y adorable que solo necesitaba que alguien le diera una oportunidad”
Así lo describió Becca Morris, quien se desempeña como directora ejecutiva de la Sociedad Protectora de Animales Patty Baker de Naples. La funcionaria también manifestó su satisfacción por la labor realizada:
“Nos alegramos de haber podido ser ese lugar para él”
añadió.

No obstante, el estado de salud de Chase fue un elemento crítico durante su estancia. En pleno proceso de rescate, el can sufrió una crisis convulsiva, lo que permitió a los especialistas diagnosticarle epilepsia. A este cuadro neurológico se sumaron infecciones auditivas crónicas de tal gravedad que obligaron a una intervención quirúrgica para extirpar su conducto auditivo derecho. Como consecuencia, el perro quedó con una pérdida de audición parcial, incrementando la complejidad de sus cuidados.
Desafíos para la adopción
La coexistencia de la sordera parcial y la epilepsia se convirtió en una barrera casi insuperable para encontrarle un dueño. Becca Morris señaló que el diagnóstico de epilepsia suele generar un temor infundado en quienes buscan una mascota, especialmente si carecen de conocimientos sobre la enfermedad. Pese a que las crisis de Chase se encontraban bajo estricto control médico, el estigma de la palabra generaba rechazo. Asimismo, su condición auditiva y las marcas de sus cirugías generaban dudas en las familias sobre si serían capaces de gestionar sus necesidades especiales.

A pesar de este panorama clínico, el temperamento de Chase se mantuvo jovial. Sin embargo, el tiempo transcurrió de forma inusual para los estándares de adopción, alcanzando un periodo de más de 700 días en el refugio. Esta cifra refleja las dificultades que enfrentan los perros de raza grande en ciertas comunidades de Florida, donde las asociaciones de propietarios suelen imponer restricciones de peso y raza en las viviendas, limitando drásticamente las opciones para animales como él.
Para contrarrestar los efectos del encierro prolongado, la organización incluyó a Chase en el programa denominado Rescue Recess. Esta iniciativa permite que los animales disfruten de salidas recreativas, interactúen con la sociedad y mantengan su equilibrio emocional fuera del entorno del refugio. Durante estas jornadas, el can pudo socializar con personas nuevas, demostrando que su nobleza permanecía intacta tras meses de espera.

Esta visibilidad fue la clave para su destino final. Gracias a la exposición obtenida a través de Rescue Recess, apareció una persona interesada con un perfil excepcional. Según detalló Becca Morris, la nueva dueña de Chase contaba con la experiencia ideal: ya había sido cuidadora de otro perro con epilepsia. Además, su trasfondo profesional es determinante, ya que lidera una clínica dedicada precisamente al tratamiento de convulsiones y dolores de cabeza, lo que garantiza que Chase recibirá la atención médica y el entendimiento que su condición requiere.
El cierre de esta historia representa un triunfo tras una larga batalla contra la adversidad. La adopción de Chase no solo es un cambio de residencia, sino una validación de su valor como ser vivo por encima de cualquier diagnóstico médico. Aquel perro que permaneció invisible durante casi dos años hoy disfruta de una nueva realidad donde es plenamente comprendido.
Fuente: Fuente