Las Fuerzas Militares de Colombia han puesto en marcha este sábado 14 de marzo una contundente operación ofensiva orientada a la neutralización de Omar Pardo Galeano. El sujeto, reconocido bajo el alias de ‘Antonio Medina’, es señalado como el principal cabecilla del frente 28 de las disidencias de las antiguas Farc.
Dicha maniobra tiene como eje central el debilitamiento de la infraestructura logística y el poder de fuego de esta organización en los departamentos de Arauca y Casanare. Ambas provincias son consideradas zonas críticas debido a su ubicación en la zona limítrofe con Venezuela, donde el grupo liderado por Medina ha logrado cimentar una fuerte influencia territorial.
Informes de inteligencia detallan que estas acciones forman parte de un plan maestro diseñado para desmantelar una de las facciones criminales con mayor impacto en el oriente colombiano. Al frente 28 se le atribuye la gestión de redes de narcotráfico, cobro de extorsiones y la ejecución de múltiples emboscadas contra efectivos de la Fuerza Pública y comunidades campesinas.
Para los organismos de seguridad, ‘Antonio Medina’ representa un eslabón fundamental en la estructura disidente. Bajo su mando, el grupo ha mantenido el control de corredores estratégicos fundamentales para el movimiento de estupefacientes y el tráfico ilegal de armamento a través de la frontera colombo-venezolana.
A pesar de la intensidad de los combates y el despliegue de tropas, hasta el cierre de este reporte periodístico no se han confirmado datos oficiales sobre el paradero final del cabecilla, por lo que las operaciones militares continúan desarrollándose en el terreno.

Prioridad estratégica para el Estado colombiano
La persecución contra este líder insurgente se ha convertido en un objetivo de alta relevancia nacional. Durante los últimos años, las unidades de élite han incrementado la frecuencia de sus ataques con el fin de desestabilizar su comando central. Según registros oficiales, se han contabilizado al menos trece bombardeos dirigidos contra puntos de concentración de su grupo.
Específicamente durante el año 2025, se habrían ejecutado ocho de estos ataques aéreos, todos contando con el respaldo y la autorización directa del presidente Gustavo Petro y del ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Estas intervenciones subrayan la peligrosidad de la organización, la cual está implicada en sangrientas guerras territoriales contra otros grupos armados por el dominio de economías ilícitas.
Los reportes de las autoridades indican que el frente 28 ha perfeccionado su capacidad de despliegue mediante el uso de campamentos itinerantes y pasos fronterizos clandestinos, lo que les permite evadir los cercos militares con facilidad.
De la reincorporación al retorno a las armas
El historial delictivo de Omar Pardo Galeano se remonta a su militancia en las hoy extintas Farc. Tras el proceso de paz de 2016, el excombatiente se acogió inicialmente a los planes de reincorporación civil; no obstante, decidió abandonar el proceso para retomar la lucha armada en la ilegalidad.
Un punto de quiebre ocurrió en 2023, cuando fue formalmente expulsado de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Esta medida significó su desvinculación total de la justicia transicional y ratificó su estatus como jefe de las disidencias en la región oriental.

Desde ese momento, los servicios de inteligencia lo vinculan directamente con la expansión del control territorial hacia áreas rurales críticas de Arauca y Casanare. En estas zonas, su estructura ha impuesto un régimen de terror mediante la extorsión sistemática a transportistas, comerciantes y ganaderos locales.
Adicionalmente, se ha comprobado que el grupo opera rutas de exportación de cocaína que conectan directamente con el país vecino, sirviendo como plataforma para el envío de cargamentos hacia destinos internacionales.
Alianzas criminales y conflictos territoriales
Las investigaciones judiciales también exponen los vínculos de Medina con otros cabecillas de alto perfil, como Gentil Duarte e Iván Mordisco. Estas coaliciones han sido vitales para que el frente 28 acceda a recursos económicos, armamento moderno y apoyo táctico en diversas regiones del país.

No obstante, el panorama en el oriente no está exento de conflictos internos. El grupo de Medina sostiene una violenta disputa con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) por el control absoluto de las rentas criminales. Esta confrontación ha golpeado con fuerza a municipios como Támara y Paz de Ariporo, donde se reportan constantes desplazamientos forzados, amenazas y ataques armados contra civiles.
Un esquema de seguridad de alta complejidad
El líder disidente no escatima en su protección personal. Datos de inteligencia sugieren que su anillo de seguridad más cercano está integrado por cerca de 35 combatientes altamente entrenados, quienes custodian sus movimientos constantes entre refugios en la selva.
A pesar de este blindaje, la organización ha sufrido bajas sensibles. En el año 2025, se registró la muerte en combate de una de sus colaboradoras más próximas, conocida como alias ‘Alexa’. Este deceso generó una crisis interna que habría derivado en purgas y castigos contra integrantes del grupo sospechosos de haber suministrado información confidencial a las fuerzas estatales.
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