El estornudo alérgico constituye una de las reacciones más comunes y molestas en los entornos urbanos, acentuándose durante las épocas de mayor polinización. Aunque la medicina convencional suele centrarse en mitigar la respuesta del sistema inmune, estos fármacos a menudo presentan limitaciones o efectos secundarios. No obstante, un hallazgo reciente de la Universidad de Hiroshima propone un enfoque totalmente distinto: el consumo de matcha podría intervenir directamente en las rutas cerebrales que activan el reflejo del estornudo.
A través de una investigación detallada, se ha descrito cómo el extracto de esta variante de té verde logró disminuir la recurrencia de los estornudos en modelos de laboratorio. Lo más sorprendente para los científicos es que este efecto se produce al actuar sobre una zona específica del tronco encefálico, sin necesidad de modificar los parámetros inmunológicos tradicionales. Este avance sugiere el diseño de futuras terapias enfocadas en rutas neurológicas, un campo que hasta el momento ha sido poco explorado para tratar las alergias de las vías respiratorias.
Análisis del efecto del matcha en casos de rinitis alérgica
Para comprender cómo influye este componente, los expertos realizaron pruebas con ratonas de laboratorio inmunizadas con ovoalbúmina, un alérgeno que se utiliza habitualmente en experimentos científicos para provocar síntomas de rinitis alérgica mediante la exposición nasal constante.
El protocolo experimental se extendió por cinco semanas, durante las cuales un grupo recibió extracto de matcha obtenido de hojas de la región de Uji, en Kioto. El tratamiento consistió en una solución de agua caliente combinada con polvo de la hoja, administrada tres veces por semana, sumando una dosis adicional justo antes de exponer a los sujetos al alérgeno.

Posteriormente, el equipo de investigación contabilizó los estornudos en periodos de cinco minutos tras el contacto nasal, evaluando simultáneamente indicadores neurológicos e inmunitarios. Al realizar la comparación entre los grupos, se determinó que los sujetos tratados con matcha presentaron una menor frecuencia de estornudos, tanto al ser expuestos al alérgeno como a la histamina.
A diferencia de los antialérgicos comunes, que suelen provocar síntomas como sequedad nasal o somnolencia al inhibir la respuesta inmune, el matcha no alteró la función de los mastocitos, leucocitos o los niveles de anticuerpos. Esta ausencia de cambios en el sistema inmunitario fue ratificada mediante pruebas cutáneas de control.
El mecanismo neurológico detrás de los hallazgos
El equipo investigativo, bajo la dirección de Osamu Kaminuma, centró su atención en el núcleo trigeminal espinal caudal. Esta zona del tronco encefálico es determinante para la transmisión del reflejo del estornudo. Para medir la efectividad, monitorearon la proteína c-Fos, la cual sirve como un marcador de activación en las neuronas cuando el cuerpo recibe estímulos como la histamina.

Los resultados revelaron que el grupo que recibió matcha mostró una baja significativa en la actividad de c-Fos frente al grupo de control. Los investigadores detallaron lo siguiente sobre este fenómeno:
“el tratamiento con matcha prácticamente eliminó la expresión de c-Fos inducida por la histamina, reduciéndola a niveles basales, lo que sugiere una supresión directa de los mecanismos neuronales subyacentes al reflejo del estornudo”
Dentro de los componentes del matcha que podrían estar involucrados en este proceso, los científicos destacaron la presencia de:
- L-teanina: un aminoácido con efectos conocidos en el sistema nervioso.
- Cafeína: estimulante que interactúa con diversas rutas neuronales.
- Epigalocatequina galato (EGCG): un potente antioxidante previamente estudiado por sus beneficios neurológicos.
Limitaciones del estudio y recomendaciones médicas
Pese a que los datos son sumamente alentadores, los especialistas advierten que estos resultados son de carácter preliminar, ya que el estudio se limitó a modelos animales. Es importante considerar que la dosis de matcha administrada a los sujetos de prueba fue mucho mayor a la que una persona consume normalmente en una taza de té.

Además, factores como la complejidad de la genética humana y la exposición prolongada a diversos alérgenos ambientales no pueden replicarse íntegramente en un entorno controlado de laboratorio. Por ello, el equipo científico recalca que el matcha no debe ser considerado un sustituto de los fármacos recetados por profesionales de la salud.
Este descubrimiento marca un hito al abrir una puerta hacia el manejo de la rinitis alérgica desde la neurología específica, una alternativa que hasta ahora no formaba parte de los tratamientos estándar. El futuro de estas investigaciones dependerá de confirmar si estos beneficios son aplicables y seguros para el ser humano, determinando además las cantidades adecuadas para obtener un efecto terapéutico real.
Fuente: Fuente