Las fuerzas militares de Irán han escalado su retórica bélica al amenazar con la destrucción total de la infraestructura petrolera vinculada a los Estados Unidos en la región de Medio Oriente. Esta advertencia surge como respuesta directa a los recientes bombardeos anunciados por el presidente Donald Trump sobre la isla de Kharg, el punto neurálgico de la industria energética del régimen persa.
Advertencia de represalias inmediatas
El Cuartel General Central de Khatam Al-Anbiya, organismo dependiente del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), emitió un comunicado oficial en el que asegura que cualquier agresión contra los activos energéticos iraníes tendrá consecuencias devastadoras. Según el reporte, las instalaciones de las compañías que colaboren con el gobierno estadounidense serían atacadas de forma instantánea y terminarían siendo “convertidas en un montón de cenizas”.
Esta postura defensiva de Teherán se produce tras las declaraciones de Donald Trump, quien sostuvo que las operaciones militares de su país ya han logrado “arrasar” con diversos objetivos estratégicos en Kharg. El líder norteamericano fue enfático al advertir que ejecutará nuevas ofensivas si el régimen iraní no garantiza la libre navegación en el Estrecho de Ormuz, una ruta vital por donde transita una quinta parte del crudo y gas natural licuado a nivel global. Asimismo, Trump hizo un llamado a las tropas de Irán y sus aliados para que abandonen el conflicto con el fin de “salvar lo que queda de su país”.

De acuerdo con el mandatario de EE. UU., el poderío militar iraní ha quedado “sin capacidad alguna” de respuesta defensiva ante la superioridad de los ataques recientes.
“(Irán) nunca tendrá un arma nuclear ni la capacidad de amenazar a Estados Unidos, Oriente Próximo ni al mundo”
, sentenció el presidente estadounidense.
La crisis ha provocado la parálisis casi total del tránsito de buques por el estrecho, generando una alarma internacional entre gobiernos e inversionistas por el posible desabastecimiento de energía y el consecuente incremento de la inflación mundial.
Escalada de ataques y uso de armamento de racimo
En paralelo, se registró una ofensiva conjunta entre el CGRI y Hezbollah contra territorio israelí. Un proyectil impactó en un edificio residencial localizado a apenas cuatro kilómetros del Aeropuerto Ben Gurión. Aunque el suceso en la localidad de Shoham ocurrió cerca de las 19:30 (hora local) y activó las alarmas en Tel Aviv, no se notificaron víctimas mortales ni heridos. Equipos de bomberos intervinieron en el inmueble de dos pisos para extinguir las llamas y verificar que no hubiese ciudadanos atrapados.
Otro incidente se reportó en Rishon Lezion, donde la caída de fragmentos de proyectiles causó incendios en varios vehículos. El Ejército de Israel confirmó que el ataque probablemente involucró un misil de racimo. Estas armas han sido una constante en el conflicto; de hecho, datos de las Fuerzas de Defensa de Israel señalan que cerca del 50% de los misiles lanzados por Irán desde el 28 de febrero utilizan este tipo de tecnología.

Estos misiles, como el modelo Khorramshahr, son capaces de liberar hasta 80 pequeñas bombas, cada una con cargas explosivas que oscilan entre los 3 y 20 kilogramos. Esta táctica busca dispersar el daño en áreas de hasta 10 kilómetros a la redonda. El peligro persiste incluso después del ataque, dado que muchas submuniciones no detonan al primer impacto, obligando a las autoridades a mantener medidas de seguridad por tiempo prolongado.
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