Cada mes, una gran cantidad de mujeres ven alterada su rutina diaria debido a las molestias físicas durante su ciclo. Desde la cancelación de planes personales hasta la imposibilidad de realizar actividad física, pasando por el ausentismo laboral o estudiantil, el impacto es significativo. No obstante, los especialistas advierten que acostumbrarse a este tipo de padecimientos no es algo “habitual” y que, de hecho, podría ser la primera señal de una de las patologías más recurrentes relacionadas con la infertilidad femenina.
En el marco del Día Mundial de la Endometriosis, se recalca que el dolor incapacitante no debe naturalizarse. Identificar esto a tiempo es fundamental para un diagnóstico precoz que transforme positivamente tanto la calidad de vida de la paciente como sus posibilidades reproductivas.
Médicamente, la endometriosis es definida como una enfermedad de carácter inflamatorio y crónico, dependiente de las hormonas, en la cual tejido similar al endometrio se desarrolla fuera del útero, generalmente en la región abdominal.
La carencia de información y la tendencia cultural a normalizar el sufrimiento menstrual son las causas principales del retraso diagnóstico, el cual alcanza en promedio los ocho años. Esta demora afecta considerablemente el pronóstico emocional y reproductivo de quienes la padecen.
El desafío de no demorar el diagnóstico de endometriosis

Si bien la dismenorrea o dolor menstrual agudo es el síntoma más común, también se pueden manifestar cuadros de dolor pélvico crónico, molestias durante la evacuación o micción en el periodo menstrual, y dolor durante el coito. El médico especialista en medicina reproductiva y fertilidad Agustín Pasqualini (MN 102009), director médico de Halitus Instituto Médico y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), explica lo siguiente:
“El dolor menstrual normal suele ser molesto pero tolerable. En cambio, cuando el dolor impide realizar actividades habituales, obliga a faltar al trabajo o empeora con los años, es importante consultar porque podría tratarse de endometriosis”.
En este sentido, la médica especialista en Medicina Reproductiva Pamela Nicotra Perassi (MN 123756) enfatiza que el dolor menstrual vinculado a la endometriosis suele ser intenso y limitante, interfiriendo de forma directa con la vida académica y profesional, y frecuentemente no responde a los analgésicos de uso común.
Para el director de WeFIV, Fernando Neuspiller (MN 82815), también experto en Medicina Reproductiva, distinguir entre un malestar común y uno patológico es vital. Neuspiller remarcó:
“No debería doler mucho la menstruación, son más cólicos y lo otro es más dolor crónico y punzante a nivel pélvico”.
El especialista sugiere que ante cualquier dolor persistente se debe acudir al ginecólogo y reportar estos síntomas en los controles anuales habituales.
Sintomatología y consecuencias de la endometriosis

La repercusión de la endometriosis va mucho más allá de la molestia física. “La endometriosis no solo afecta el cuerpo: puede condicionar proyectos, vínculos, desempeño académico y autoestima”, comenta Pasqualini. Los síntomas pueden iniciar en la etapa de la adolescencia y suelen ser ignorados sistemáticamente durante años.
Al respecto, Nicotra Perassi aclara que, aunque no todo dolor menstrual es patológico, existen alertas que deben motivar una revisión médica, tales como:
- Dolor que incapacita para las tareas cotidianas.
- Falta de mejoría con analgésicos convencionales.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Molestias digestivas o urinarias durante el ciclo menstrual.
Un diagnóstico oportuno permite aplicar terapias que mejoran los síntomas. Nicotra Perassi añade que el dolor menstrual incapacitante no debe considerarse normal, y que la consulta es imperativa si la dismenorrea es progresiva o interfiere con la vida diaria.
Endometriosis y fertilidad: riesgos y mecanismos

Los expertos estiman que entre el 30% y el 50% de las mujeres con endometriosis pueden tener dificultades para concebir. Según Pasqualini, la enfermedad afecta la fertilidad mediante un entorno inflamatorio en la pelvis que altera el funcionamiento de los ovarios y las trompas, además de generar adherencias o quistes conocidos como endometriomas.
Por su parte, Neuspiller indica que el endometrio de estas pacientes suele ser más “agresivo”, lo que deriva en inflamación crónica y un proceso de adherencias que es el causante principal de la infertilidad. Nicotra Perassi complementa señalando que la forma en que la endometriosis interfiere con la capacidad reproductiva es multifactorial, afectando la calidad de los ovocitos, la reserva ovárica y la receptividad del útero según la extensión de la patología.
Aunque tener endometriosis no significa necesariamente ser infértil, la intervención temprana de un experto en medicina reproductiva es crucial para cambiar el pronóstico de la paciente.
Diagnóstico moderno y abordaje personalizado

Históricamente, el diagnóstico certero requería una laparoscopía, pero en la actualidad es factible establecer un diagnóstico presuntivo sólido mediante la historia clínica y ecografías ginecológicas especializadas. Según Pasqualini, esto permite iniciar el tratamiento sin pasar de inmediato por cirugía.
La detección temprana de la endometriosis es un aspecto clave tanto para el manejo del dolor como para la preservación de la fertilidad, de acuerdo con Nicotra Perassi. El enfoque médico debe ser individualizado, tomando en cuenta la edad, la reserva ovárica y los deseos de maternidad de cada mujer. Neuspiller aconseja que si tras seis o siete meses de búsqueda de embarazo no hay éxito, se debe acudir a un especialista en fertilidad.
Tratamientos y opciones para preservar la fertilidad

El tratamiento varía según la severidad y el deseo reproductivo. Pasqualini indica que las opciones incluyen desde terapias hormonales con anticonceptivos hasta cirugía especializada o técnicas de reproducción asistida.
Sobre esto, Nicotra Perassi detalla que los tratamientos hormonales estabilizan la enfermedad en mujeres que no buscan un embarazo inmediato. En cuanto a la cirugía laparoscópica, esta se reserva para remover lesiones o quistes, aunque debe evaluarse con cautela para no afectar la salud del ovario.
Finalmente, la criopreservación de ovocitos es una recomendación cada vez más frecuente. Neuspiller advierte:
“Es muy recomendable, a todas las mujeres diagnosticadas con endometriosis que preserven su fertilidad y sobre todo aquellas que van a ser operadas de endometriosis”.
El experto señala que los ovarios no deberían tocarse innecesariamente en cirugía, ya que esto podría disminuir drásticamente la reserva ovárica de la paciente.
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