La cuenta regresiva para la ceremonia más emblemática del séptimo arte ha comenzado. El próximo 15 de marzo, el Dolby Theatre at Ovation Hollywood, ubicado en Los Ángeles, abrirá sus puertas para celebrar la 98 edición de los Premios Oscar, un evento diseñado para honrar la excelencia de actores, guionistas y directores.
En medio de este clima de gran expectativa, el reconocido productor Axel Kuschevatzky compartió sus impresiones técnicas y personales sobre lo que depara la gala. Durante un diálogo con Gonzalo Aziz, el cineasta ofreció una mirada profunda sobre la fisonomía de la competencia este año.
La era de la diversidad en la Academia
Al ser consultado sobre las particularidades de los Oscar 2026, Kuschevatzky hizo hincapié en la notable pluralidad de las candidaturas. El productor explicó que la Academia de Hollywood está conformada actualmente por 9.500 votantes, de los cuales más del 50% reside fuera de territorio estadounidense, un factor que se refleja directamente en las nominaciones internacionales.
Dentro de la categoría reina, Mejor Película, sobresalen dos producciones no anglosajonas: la brasileña El agente secreto, dirigida por Clayton Mendoza Filho, y la cinta titulada Valor sentimental. Las ocho competidoras restantes pertenecen al ámbito anglo, combinando grandes producciones de estudio con proyectos de carácter independiente.
Kuschevatzky, quien forma parte de los aproximadamente 30 argentinos con derecho a voto en la institución, destacó un hito histórico: la película Los Pecadores (Sinners) ha logrado 16 nominaciones, estableciendo un nuevo récord. Según el experto, esta cifra fue posible gracias a la reciente implementación de la categoría a mejor casting, un cambio que permitió que el filme superara la marca histórica de 15 menciones.
El gran favorito de Latinoamérica
Cuando el debate se centró en las preferencias personales, el productor no dudó en señalar a su candidata predilecta.
“El agente secreto. Me parece la mejor película que salió de Latinoamérica en los últimos veinticinco años. Para mí es una obra maestra de punta a punta”
, sentenció con firmeza. Kuschevatzky elogió la sofisticación e inteligencia de la obra, asegurando que posee múltiples niveles de lectura que invitan a verla repetidamente.
La autoridad de Axel en el tema está respaldada por una trayectoria impecable, habiendo integrado el equipo de las últimas tres cintas argentinas que llegaron a la instancia final de los premios: El secreto de sus ojos (que obtuvo la estatuilla), Relatos salvajes y Argentina, 1985.
El valor real de la estatuilla dorada
Respecto a la analogía de los Oscar con la Copa del Mundo, el especialista aclaró que el prestigio del premio tiene repercusiones pragmáticas en la carrera de un artista. Según su análisis, ganar este reconocimiento eleva drásticamente el valor de mercado de los profesionales y facilita el financiamiento de futuros proyectos para los productores.
No obstante, advirtió sobre la importancia de mantener los pies en la tierra.
“Un Óscar, te da la vuelta en el aire. Ahora, es muy fácil marearse y es muy fácil pensar que porque una vez hiciste un gol, ese gol dura toda la vida. Y la verdad es que no. Las medallas caducan”
, reflexionó Kuschevatzky.
¿Cómo se eligen a los ganadores?
Para despejar dudas sobre el sistema de votación, el cineasta detalló que la Academia opera por especialidades en sus fases iniciales. En su caso, como productor, solo vota por Mejor Película, mientras que los actores eligen a sus pares. Este sistema asegura un consenso invisible entre miles de personas que no conocen las decisiones de los demás hasta el anuncio oficial.
Finalmente, explicó que en rubros específicos como mejor película internacional, película animada o cortos, el proceso es optativo y se realiza mediante el visionado de filmes asignados aleatoriamente, tras lo cual los miembros establecen un orden de preferencia. “No existe un criterio único”, concluyó, descartando cualquier tipo de directriz ideológica por parte de la organización.
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