La Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE), entidad que funciona bajo la órbita del Poder Ejecutivo en Argentina, oficializó este lunes la concesión del estatus de refugiado a Joel Borges Correa. Él forma parte del grupo de cinco ciudadanos brasileños que se encuentran en territorio argentino tras haber sido condenados por el Supremo Tribunal Federal de Brasil por su participación en el intento de golpe de Estado contra el mandatario Lula da Silva, ocurrido el 8 de enero de 2023.
El ciudadano brasileño compartía su situación procesal con otros cuatro seguidores del expresidente Jair Bolsonaro: Joelton Gusmao de Olveira, Rodrigo de Freitas Moro, Wellington Firmino y Ana Paula de Souza. Todos ellos habían obtenido el beneficio de la prisión domiciliaria el pasado mes de enero. Por el momento, Borges Correa es el único que ha logrado esta validación legal, aunque se prevé que la cifra de beneficiados aumente en el corto plazo.
Desde el seno del Gobierno argentino se percibe con buenos ojos la posibilidad de extender esta condición de refugiados al resto de los sentenciados, lo que representa un gesto político hacia la oposición brasileña.
“Va por ahí”
, confirmaron fuentes gubernamentales al referirse al rumbo que tomarán estos trámites en las dependencias oficiales.
La estructura y el rol de la CONARE
La CONARE es un organismo estratégico encargado de definir el destino de quienes solicitan protección internacional. Aunque administrativamente se vincula con la Dirección Nacional de Migraciones, el comité evaluador está integrado por representantes de diversas carteras de Estado:
- Ministerio de Relaciones Exteriores
- Ministerio de Seguridad Nacional
- Ministerio de Justicia
- Ministerio de Capital Humano
En teoría, las determinaciones de esta comisión deben ser técnicas y estar resguardadas de las subjetividades del Gobierno de turno debido a la sensibilidad de los casos. Por esta razón, la administración de Javier Milei ha evitado realizar declaraciones explícitas sobre las futuras resoluciones que pueda tomar el organismo.
Un vínculo diplomático en crisis
La medida ha generado una fuerte reacción en el Gobierno de Brasil. Una fuente de la administración de Lula da Silva expresó:
“No nos sorprende del Gobierno, pero sí que suma a un vínculo que ya está muy deteriorado. Estamos en condiciones de decir que Argentina y Brasil se encuentran en el punto más bajo de las relaciones diplomáticas desde la recuperación de la democracia en ambos países”
.
El contexto político añade presión a la situación. Recientemente, sondeos publicados en medios brasileños indican un empate técnico en una potencial segunda vuelta entre el actual presidente y el senador Flavio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario. La tensión aumentó cuando Lula declinó asistir a la ceremonia de asunción de José Antonio Kast tras enterarse de que el hijo de Bolsonaro también estaba invitado.
Durante ese evento, Javier Milei mostró su cercanía con el senador brasileño y le manifestó su respaldo directo:
“te estamos apoyando, vas a ganar”
. El video de este encuentro fue compartido en redes sociales por el propio Flavio, quien aprovechó para agradecer la protección otorgada a Borges Correa.

La situación de salud de Jair Bolsonaro, quien fue ingresado a terapia intensiva en Brasilia por un cuadro de bronconeumonía, también generó roces. El presidente argentino respaldó un mensaje que responsabilizaba de esta condición
“a los dictadores Lula da Silva y al juez Alexandre de Moraes que decretaron su arresto en una cárcel federal sin atención médica”
.
Relaciones parlamentarias y ruptura del diálogo
En el oficialismo argentino se maneja un tono similar al del Presidente. Se argumenta que miembros de la familia Bolsonaro enfrentan persecución judicial.
“Eduardo (Bolsonaro) está viviendo en Austin, Texas, porque si vuelve a su país piensa que lo van a meter preso”
, afirmó un allegado a la dirigencia brasileña. Recientemente, la diputada nacional María Celeste Ponce visitó el penal donde se encuentran los simpatizantes bolsonaristas para manifestar que se buscará la libertad del grupo restante.
La cooperación bilateral que Lula intentó mantener, a pesar de las distancias ideológicas, parece haberse fracturado definitivamente. La diplomacia brasileña en Itamaraty reconoce haber perdido el diálogo político con la gestión de Milei. Anteriormente, existían puentes a través de figuras como Guillermo Francos, Patricia Bullrich o Daniel Scioli, pero estos actores han perdido relevancia en ese rol mediador.
Ante este panorama, la administración brasileña ha decidido reorientar sus prioridades.
“El año pasado hicimos intentos en política exterior. En un año como este, que se caracteriza por lo electoral, vamos a enfocarnos en la política doméstica”
, señaló un funcionario del entorno de Lula da Silva. Para Brasilia, la postura argentina debilita los canales institucionales de cooperación judicial.
Fundamentos del asilo a Borges Correa
La decisión de la CONARE se basó en un informe técnico de 18 páginas que validó el testimonio del solicitante. El organismo concluyó que existe un “fundado temor a la persecución política” vinculado a sus opiniones y cuestionó la potestad del Supremo Tribunal Federal de Brasil para juzgarlo en este caso específico.
Joel Borges Correa, originario de Santa Catarina, ingresó a Argentina en abril de 2024 tras eludir controles migratorios. Durante el proceso, alegó que su participación en las protestas de Brasilia tenía como fin manifestarse contra políticas sobre drogas y aborto. Aunque el juez federal Daniel Rafecas había ordenado su extradición, el nuevo estatus de refugiado detiene cualquier intento de devolución a su país de origen.
Con esta resolución, la defensa de Borges Correa busca el cierre definitivo de su proceso de extradición. Gracias a su nueva condición legal, ahora tiene acceso a una residencia oficial tramitada ante la Dirección Nacional de Migraciones, un Documento Nacional de Identidad (DNI) y la posibilidad de obtener documentación de viaje bajo los términos de la Convención de 1951.
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