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Al Qaeda bajo Saif al Adel: una estructura militar más letal y oculta

Han transcurrido casi cuatro años desde que un ataque con drones de la CIA en Kabul terminara con la vida de Ayman al Zawahiri. Pese al tiempo transcurrido, Al Qaeda ha evitado oficializar el nombre de su nuevo sucesor; sin embargo, para los servicios de inteligencia y expertos internacionales, no existe duda de que Saif al Adel es quien hoy comanda la organización fundada por Usama bin Laden. Este antiguo oficial de las fuerzas armadas de Egipto está imprimiendo un sello distintivo en el grupo, que aunque no ha ejecutado recientemente acciones de la magnitud del 11-S, continúa representando un riesgo latente y extremadamente sofisticado.

Esta situación ha sido reportada de forma recurrente por el comité de la ONU encargado de monitorear las sanciones contra Al Qaeda y el Estado Islámico. Ya en febrero de 2023, informes basados en datos de países miembros señalaban a Al Adel como la cabeza de la red terrorista. No obstante, su nombramiento no se ha hecho público debido a la compleja situación que genera su actual residencia en Irán, un país de mayoría chií.

El hecho de que el líder de una organización suní resida en territorio iraní en un momento de fuerte competencia con el Estado Islámico por el control del movimiento yihadista global, ha suscitado diversas «cuestiones teológicas y operacionales», según detalla el informe citado por agencias internacionales.

La ubicación estratégica de la cúpula

Diversos reportes emitidos hasta enero de 2024 mantienen a Al Adel en la cúspide del mando. Aunque no existe certeza absoluta sobre su ubicación física, todo apunta a que permanece en Irán, operando a través de emisarios que facilitan la comunicación con otros mandos de Al Qaeda Central ubicados en Afganistán, sede histórica de la cúpula yihadista.

Por otro lado, un documento de julio de 2025 alertó sobre las instrucciones directas de Al Adel a altos mandos para que

«reactivaran células en Irak, Siria, Libia y Europa»

. Esta orden subraya que

«Al Qaeda seguía teniendo la intención a largo plazo de llevar a cabo operaciones exteriores»

. En su reporte más reciente, del 4 de febrero, el comité internacional ratifica que el grupo mantiene intacta su

«ambición de llevar a cabo atentados externos ‘espectaculares'»

.

El surgimiento de Al Qaeda 3.0

Sara Harmouch, fundadora de la firma H9 Defense, sostiene que la organización ha ingresado en una denominada «tercera fase» orientada a la reconstrucción de sus bases operativas. Esta etapa sucede a la era de la «vanguardia carismática» de Bin Laden y a la «red dispersa» que gestionó Al Zawahiri bajo la presión de la guerra contra el terrorismo iniciada por George W. Bush.

A diferencia de su predecesor, la etapa de Bin Laden se caracterizó por un liderazgo personalista. El magnate saudí estableció una estructura centralizada donde un círculo íntimo y leal tomaba todas las decisiones, limitando la disidencia interna. El objetivo primordial era el «enemigo lejano», centrándose en Estados Unidos con ataques masivos, como las ofensivas contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania en 1998, con la esperanza de forzar su salida de Oriente Próximo.

Tras la muerte de Bin Laden en mayo de 2011 durante una incursión de Estados Unidos en Pakistán, Al Zawahiri asumió el control priorizando la resistencia sobre el espectáculo mediático. El egipcio, con un perfil más ideológico que carismático, dirigió mediante la doctrina. Bajo su mando, y debido al acoso antiterrorista, Al Qaeda se descentralizó, permitiendo que las filiales regionales ganaran autonomía y se integraran en comunidades locales, priorizando la gobernanza insurgente sobre los ataques en Occidente.

Según Harmouch, al morir Al Zawahiri,

«la organización estaba intacta, pero inerte: descentralizada, cautelosa y enfocada regionalmente»

, habiendo pasado de una autoridad operativa a una moral e intelectual.

La transformación bajo el mando de Saif al Adel

La toma de poder de Saif al Adel, exinstructor militar y antiguo jefe de seguridad de Bin Laden, ha marcado un nuevo rumbo. La experta advierte que

«Al Adel está construyendo deliberadamente una organización militar diseñada para perdurar, regenerar capacidades y golpear selectivamente»

.

El nuevo líder promueve una disciplina férrea basada en el estudio profundo del adversario y la precisión en las órdenes. Al Adel rechaza la improvisación y el triunfalismo, sosteniendo que las acciones impulsivas solo generan caos. Su modelo operativo se define como una «descentralización estructurada».

  • Uso de unidades pequeñas y compartimentadas.
  • Movilidad extrema para aparecer y desaparecer según conveniencia.
  • Coordinación profunda entre filiales (intercambio de fondos, combatientes y armas).
  • Reclutamiento de especialistas e ingenieros para potenciar la técnica operativa.

Como describe Harmouch:

«La organización se dispersa para sobrevivir pero converge para golpear»

. Esto permite que las filiales funcionen como laboratorios de pruebas para reconstruir su alcance global sin ser detectadas.

Hacia una corporación militar profesional

La visión actual de Al Qaeda trasciende el movimiento ideológico para convertirse en una «empresa militar sostenible y profesional». El grupo se ha visto favorecido por la disminución del enfoque antiterrorista global debido a las tensiones entre las grandes potencias. Al Adel parece haber llegado en un momento oportuno, bajo la premisa de que

«la victoria pertenece a los organizados»

.

Su discreción actual es una decisión táctica. Harmouch concluye que

«Al Qaeda 3.0 no se ha marchado, se está reconstruyendo y a la espera»

. La pausa en el terrorismo internacional no significa su renuncia, sino una preparación para ofensivas más letales. Según la experta,

«los ataques probablemente serán más sofisticados y letales, potencialmente implicando operaciones coordinadas en varias ciudades y tecnologías emergentes»

.

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