El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha expresado su firme rechazo ante el reciente bombardeo con drones ocurrido el 11 de marzo en la localidad de Shukairi, ubicada en el estado de Nilo Blanco. Este ataque impactó directamente contra un centro educativo y un recinto de salud, en el marco de la devastadora guerra que sacude a Sudán desde abril del año pasado entre el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
De acuerdo con los reportes oficiales del organismo, el saldo trágico de la agresión incluye la muerte de al menos ocho estudiantes —cuatro de los cuales eran menores de edad— y un empleado del sector salud. Adicionalmente, se informó que un número considerable de alumnos y civiles resultaron heridos, situación que obligó a la suspensión inmediata de las actividades escolares en toda la zona afectada debido a la inseguridad.
Violación del Derecho Internacional
Sheldon Yett, representante de UNICEF en el país africano, calificó el suceso como una transgresión inaceptable a las normas básicas de convivencia.
«Este ataque es una violación indignante del derecho de los niños y niñas a la seguridad y la protección»
, afirmó el funcionario, añadiendo que lo ocurrido representa un «desgarrador recordatorio del brutal impacto de este conflicto sobre los niños».
Yett fue enfático al señalar la inviolabilidad de los recintos de aprendizaje en cualquier escenario bélico.
«Las escuelas deben ser siempre espacios seguros donde los niños puedan aprender, crecer y tener esperanza. Nunca deben ser atacadas»
. Es importante destacar que, bajo el Derecho Internacional Humanitario, tanto hospitales como centros de enseñanza gozan de una protección especial, a pesar de haber sido blanco constante de hostilidades durante esta crisis.
Cifras alarmantes en el conflicto sudanés
La situación es crítica en todo el territorio sudanés. Según los datos recopilados por UNICEF, desde el estallido de la violencia se han documentado las siguientes afectaciones:
- Al menos 200 ataques directos contra infraestructuras educativas y centros hospitalarios.
- Privación masiva de servicios básicos y entornos de aprendizaje seguros para miles de menores.
- Limitación severa del acceso a atención médica esencial en las zonas de mayor conflicto.
Por su parte, la organización Sudan Doctors Network ha ofrecido cifras de víctimas incluso más elevadas tras el suceso en Shukairi, situando el número de fallecidos en 17 personas. Dicha organización atribuyó la responsabilidad del crimen directamente a las RSF. «Este horrendo crimen representa una continuación de las violaciones cometidas por las RSF en el estado de Nilo Blanco», denunciaron a través de sus canales oficiales de comunicación.
Contexto de la guerra civil
El origen de esta crisis armada se remonta a abril de 2023, cuando las profundas discrepancias en torno a la integración del grupo paramilitar dentro de las Fuerzas Armadas alcanzaron un punto de ruptura. Este conflicto detuvo abruptamente el proceso de transición democrática iniciado tras la caída de Omar Hasán al Bashir en 2019, un proceso que ya se encontraba debilitado tras el golpe que derribó al entonces primer ministro Abdalá Hamdok.
En la actualidad, Sudán enfrenta una crisis humanitaria de proporciones globales, con millones de personas forzadas al desplazamiento interno o al refugio en naciones vecinas. La comunidad internacional mantiene la alerta ante la propagación de enfermedades y la destrucción de infraestructuras críticas, factores que impiden la entrega de ayuda humanitaria a cientos de miles de damnificados en situación de vulnerabilidad extrema.
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