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3 señales de que la ansiedad decide por ti, según Ainhoa Vila

En la cotidianidad, la ansiedad suele manifestarse a través de mecanismos sumamente sutiles que, con frecuencia, pasan inadvertidos para quienes conviven con ellos. Este estado emocional no se restringe únicamente a momentos de nerviosismo agudo, sino que tiene la capacidad de infiltrarse en las rutinas, los vínculos personales, el ámbito laboral y la resolución de elecciones que parecen simples.

Las consecuencias de este fenómeno no solo impactan en el bienestar individual, sino que también determinan la manera en que los sujetos perciben y gestionan sus retos de cada día, provocando usualmente ciclos de evitación o bloqueo. De acuerdo con los especialistas en salud mental, detectar la forma en que este malestar interfiere en la toma de decisiones representa un paso fundamental para crear tácticas de afrontamiento y mitigar su efecto negativo.

Para la psicóloga Ainhoa Vila, es una situación recurrente observar cómo la ansiedad condiciona las decisiones diarias. Según ha detallado a través de su cuenta de TikTok (@ainhowins), existen tres señales concretas que permiten advertir cuando este malestar psicológico ha tomado el mando de la voluntad.

La hipervigilancia y el pensamiento anticipatorio

“La primera: seguro que todo va a salir mal. A esto no se le llama intuición, se le llama hipervigilancia

explica Vila al describir cómo la preocupación por el futuro suele camuflarse bajo la apariencia de un presentimiento. Esta inclinación hacia la hipervigilancia se vincula generalmente con un instinto de protección ante amenazas que pueden ser reales o simplemente imaginarias.

Cuando la mente se encuentra en un estado de alerta constante, tiende a interpretar estímulos neutros como indicios de peligro, lo que desencadena una visión negativa de los eventos por venir. Si bien este mecanismo posee una raíz evolutiva, se torna dañino cuando afecta la objetividad de manera persistente, entorpeciendo la capacidad de decidir con razonamiento y alimentando un bucle de inseguridad y dudas constantes.

La psicóloga Ainhoa Vila explica tres frases para identificar la ansiedad (Freepik)

El bloqueo por exceso de análisis

Al profundizar en los comportamientos que detecta en su consulta profesional, Ainhoa Vila resalta que el análisis excesivo es una característica recurrente. La experta cita una frase común en estos pacientes:

“necesito pensarlo muchísimo más. Esto en muchísimas ocasiones es rumiación buscando certezas”

. Con esto, identifica un patrón de parálisis causado por la urgencia de suprimir cualquier rastro de duda.

La rumiación, definida como la reiteración obsesiva de los mismos pensamientos, funciona como una reacción automática frente a la pérdida de control. Este desgaste mental puede extenderse por largos periodos, lo que genera un evidente desgaste emocional y nubla la claridad necesaria para enfrentar la realidad.

Esa búsqueda incansable de verdades absolutas conduce a la parálisis, puesto que el cerebro intenta hallar seguridades inexistentes en un mundo donde la incertidumbre es inherente a la vida. Diversas corrientes terapéuticas sostienen que, ante este escenario, resulta mucho más productivo aprender a convivir con la duda que intentar erradicarla por completo.

La postergación: un síntoma de falta de calma

Un tercer modelo de comportamiento identificado por Ainhoa Vila es el hábito de postergar acciones debido a la ausencia de paz interna. La psicóloga define esta situación de manera tajante:

“hasta que no me sienta tranquilo, no lo voy a hacer. Y aquí, obviamente, la ansiedad está ganando.”

Desde su experiencia clínica, el aprendizaje vital consiste en entender que

“la calma no viene antes de actuar, sino que llega después de hacerlo”

.

Aunque posponer actividades por ansiedad puede parecer una medida de autoprotección, en la práctica refuerza el ciclo ansioso. Al evadir la acción, el sentimiento de incomodidad crece, haciendo que la persona sienta que dar el siguiente paso es cada vez más complejo.

Esta conducta se observa en actividades simples, como contestar un correo del trabajo o emprender nuevos retos personales. Detectar este comportamiento facilita romper con la inercia de la procrastinación y tomar acciones concretas, como dividir las responsabilidades en partes pequeñas o solicitar ayuda externa. Entender cómo opera la ansiedad requiere vigilar estos patrones y reconocer su influencia directa sobre la conducta.

El uso de herramientas para el manejo emocional, tales como la detección de pensamientos automáticos, la aceptación de la incertidumbre y el inicio de pequeñas acciones, contribuye a reducir su impacto. Las enseñanzas de profesionales como Ainhoa Vila ofrecen guías fundamentales para quienes desean transformar su relación con las emociones y lograr un equilibrio psicológico más sólido.

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