La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha alzado su voz de protesta este jueves tras confirmarse el fallecimiento de ocho personas desplazadas durante una de las incursiones aéreas ejecutadas por las Fuerzas de Defensa de Israel contra la capital libanesa, Beirut. Este incidente se integra en una escalada bélica que ya registra un saldo trágico de casi 700 víctimas mortales en territorio libanés, acciones que se realizan como reacción al lanzamiento de proyectiles por parte de la organización Hezbolá.
Un llamado urgente al respeto de la vida civil
A través de un pronunciamiento oficial, el organismo internacional fue enfático al señalar la extrema vulnerabilidad de quienes han perdido sus hogares debido al conflicto. La organización sentenció en su comunicado:
«Los civiles y los objetivos civiles nunca deben ser atacados de forma deliberada: sus lugares de refugio e infraestructuras similares no deben ser nunca objetivo de ataques militares. Muchas personas desplazadas que se han visto obligadas a hacer de las calles de Beirut su hogar han huido y no tienen nada»
La OIM detalló que un gran número de estos ciudadanos sobrevive actualmente en condiciones de precariedad absoluta, habitando en tiendas de campaña y conservando únicamente su vestimenta como pertenencia. El organismo alertó que estas estructuras improvisadas no ofrecen ninguna clase de protección frente al peligro de los bombardeos, los cuales, además de las víctimas fatales, han provocado decenas de heridos adicionales.
Magnitud del desplazamiento y colapso de servicios
La magnitud de la crisis humanitaria se refleja en las cifras proporcionadas por la entidad, que estima en más de 800.000 el número total de desplazados a raíz de las órdenes de evacuación a gran escala. La situación habitacional de estos ciudadanos se divide de la siguiente manera:
- Aproximadamente 125.000 personas se encuentran alojadas en refugios colectivos gestionados por el Gobierno.
- El resto de la población afectada permanece con familiares, amigos o dentro de diversas comunidades de acogida.
- Muchos carecen de un techo adecuado y permanecen en las calles, quedando expuestos a graves peligros.
La institución advirtió que la infraestructura de Líbano y sus servicios sociales enfrentan una presión extrema. Estos ya se encontraban seriamente debilitados por conflictos previos y una crisis económica prolongada, por lo que esta nueva sacudida requiere de ayuda esencial inmediata para evitar que el colapso humanitario sea aún mayor.
Finalmente, la OIM subrayó que el Derecho Humanitario exige a todas las partes en conflicto que permitan y faciliten el acceso de asistencia humanitaria de forma rápida y sin ningún tipo de trabas para los civiles que la necesitan. «Esto debe respetarse ahora», concluyó el organismo internacional.
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