Ante la inminente llegada de una de las noches más importantes del cine, la presión por el éxito, el impacto de recientes duelos familiares y las transformaciones radicales en el sector del entretenimiento han motivado a Conan O’Brien a buscar nuevos estímulos. El carismático comunicador se prepara para su regreso como el maestro de ceremonias de los Premios Oscar.
En el marco de su esperado retorno, el humorista profundizó sobre su proceso de reinvención personal y la rigurosa autoexigencia que caracteriza su estilo de comedia, especialmente en un contexto donde la televisión estadounidense se encuentra en plena metamorfosis. Durante una conversación con el medio especializado The Hollywood Reporter, O’Brien reflexionó sobre las fijaciones y los motivos que guían esta etapa actual de su trayectoria, subrayando cómo la resiliencia le ha permitido mantenerse a flote ante el retroceso de los formatos de televisión tradicionales.
Conan O’Brien, quien durante décadas fue una de las figuras centrales de los talk shows nocturnos, se alista para liderar la gala de la Academia por segunda ocasión consecutiva el próximo domingo 15 de marzo.

El presentador también abordó la desaparición progresiva de los grandes espectáculos de medianoche y la evolución de la industria. En este sentido, compartió cómo diversas vivencias, tanto en el ámbito personal como profesional, han reconfigurado su percepción sobre el triunfo y el porvenir del humor. Durante meses, el equipo creativo ha trabajado en material inédito para la ceremonia, realizando pruebas en escenarios como el club Largo en Los Ángeles, donde ajustan cada segmento de la rutina.
“Me obsesiono. Quiero apagarlo, pero no puedo”
Esta confesión surge tras treinta años de perfeccionamiento en sus presentaciones. “No siempre es divertido, pero así es. A los 62 años, lo entiendo. Le digo a mi hija: ‘Tienes que conocer tu propio manual del usuario’. Ahora sé cuál es mi propio manual”, enfatizó con sinceridad.
El reto mayúsculo de liderar los Oscar
Asumir el escenario de los Premios de la Academia no está exento de peligros y altas expectativas. O’Brien, apelando a su habitual sentido del humor ácido, reconoció:
“Cualquier transmisión en vivo es un coqueteo con el desastre”
Por su parte, Jeff Ross, productor y amigo cercano del comediante, aseguró que la decisión de participar nace de un deseo genuinamente personal. “Cuando llegó la primera oferta, le dije: ‘No tienes nada que demostrar’… Bueno, esto es lo que Conan quiere hacer”, comentó Ross a la prensa especializada.

O’Brien también hizo hincapié en la fuerza de sus impulsos instintivos. “Llevo dentro un pequeño vikingo barbudo. Ha estado ahí desde que tenía diez años. Y cuando ese vikingo decida algo, ya sea sustituir a David Letterman sin experiencia, esquiar en una pista avanzada por la que no tengo derecho a bajar o presentar los Oscar, eso es lo que va a pasar”, manifestó el conductor.
En la misma línea, Mike Sweeney, su guionista de cabecera, destacó la capacidad única de O’Brien para capitalizar los momentos de error a través de la autocrítica humorística. Según Sweeney, el presentador disfruta especialmente de los ensayos cuando las cosas fallan, describiendo estos momentos como si se lanzara “carne fresca a la jaula del león”, donde incluso si su propia parte es la afectada, se ríe más que cualquiera.
Trayectoria, evolución y galardones
Con el transcurrir de los años, O’Brien ha reevaluado su relación con la celebridad, optando por una exposición más moderada pero celebrando la autonomía que brindan las plataformas emergentes. Sus inicios en la industria se dieron tras bastidores, como escritor para programas legendarios como Saturday Night Live y The Simpsons. Sin embargo, su salto a la pantalla para reemplazar a David Letterman en la cadena NBC con el programa Late Night estuvo marcado por críticas extremadamente duras.
“Las críticas iniciales de Late Night, el trabajo que asumí de Letterman cuando aún era prácticamente un desconocido, fueron universalmente negativas”, recordó el humorista sobre aquel periodo de incertidumbre.

Un hito reciente en su carrera fue el reconocimiento recibido en el Kennedy Center, donde se le otorgó el premio Mark Twain en 2025. Este homenaje sirvió para evidenciar el respeto de sus colegas. “Me encantó porque no había una sola persona en ese escenario que no significara mucho para mí. Y sí, dijeron cosas lindas, pero hubo muchas cosas graciosas. Me reí toda la noche”, detalló.
Sona Movsesian, quien fue su asistente y ahora es copresentadora en su exitoso podcast, bromeó sobre su relación laboral indicando que, tras burlarse del jefe sin ser despedida, se gana el derecho a hacer bromas constantes sobre él. Cabe destacar que gran parte de su equipo técnico y creativo ha permanecido leal a su lado por más de 20 años.
La crisis del formato late night
Desde su salida de la televisión diaria en el año 2021, Conan O’Brien ha sido una de las voces más críticas respecto al futuro de los shows nocturnos. Su paso por el canal de YouTube Hot Ones, que acumuló más de 15 millones de reproducciones, fue un momento clave para entender la nueva era mediática. Para él, el éxito de contenidos digitales de bajo costo con grandes estrellas demuestra que el esquema tradicional está en crisis.
Respecto a este cambio digital, el presentador fue tajante: “creo que estos programas van a desaparecer y se convertirán en algo más”. Aunque siempre evitó la confrontación política directa, expresó su rechazo a las presiones corporativas en el humor. “No me gusta cuando intervienen otras fuerzas malignas, porque intentan congraciarse. Eso me molesta”, señaló.

Stephen Colbert, uno de los referentes actuales del género, se refiere a O’Brien como el “santo patrón de los expresentadores”, valorando su capacidad para reinventarse tras las tensiones vividas en cadenas como CBS o ABC. Sobre esos tiempos difíciles, Conan admitió: “tengo claro que estuve profundamente deprimido y enojado durante un par de años. Cometí el error de intentar pasar por alto esa parte”.
Duelo personal y el motor de la risa
La vida de O’Brien también ha sido impactada por tragedias recientes. El violento fallecimiento de sus amigos Rob y Michele Reiner poco después de compartir una celebración navideña fue un golpe devastador. “Sencillamente, hicimos una fiesta, invitamos a nuestros mejores amigos y al día siguiente ocurrió algo terrible”, confesó a The Hollywood Reporter.
Sumado a esto, al finalizar el 2024, el comediante sufrió la pérdida de sus padres con apenas tres días de diferencia. O’Brien explicó que su vocación humorística nació del anhelo de verlos sonreír: “Mi combustible nuclear fue ver que podía hacer reír a mis padres. Solía sentir una enorme gratificación con solo darles buenas noticias… Cuando murieron, tuve un momento de ‘¿Y ahora qué?’”.
A pesar de que el retiro ha cruzado por su mente, reconoce que la adrenalina de los retos siempre termina por convencerlo. “No sé qué significa eso… pero nunca duran mucho mis reflexiones sobre bajarme del barco. Sé que tarde o temprano, surgirá otra oferta interesante y el vikingo aceptará”, concluyó.
Fuente: Fuente