El Gobierno de Ecuador acelera su dependencia del financiamiento doméstico mientras el déficit fiscal real desborda las cifras oficiales.
El Ministerio de Economía y Finanzas recurre cada vez más a la emisión de bonos internos para obtener liquidez inmediata, una estrategia que, si bien ofrece un alivio momentáneo a la caja fiscal, compromete la estabilidad de instituciones clave como el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y restringe el crédito para el sector productivo privado.
Así, la deuda pública agregada de Ecuador no detiene su marcha ascendente y alcanza los USD 87.478 millones al cierre de diciembre de 2025. De ese total, la deuda interna totalizó USD 35.620 millones y la externa ascendió a USD 51.858 millones.
Dentro del rubro de deuda interna sobresalen los bonos emitidos en el mercado local por parte del Ministerio de Finanzas, cuyas obligaciones llegaron a los USD 20.776 millones en diciembre de 2025, lo que representa un salto del 23% respecto a los USD 16.950 millones registrados el año anterior.
Este incremento de USD 3.826 millones en solo doce meses evidencia una tendencia sostenida de los últimos años.
Los bonos que emite el Ministerio de Finanzas en busca de liquidez se concentran con dos sectores:
- Tenedores de bonos públicos (como el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social): USD 17.892 millones, un 23% más que hace un año.
- Tenedores de bonos privados (bancos y otros…): USD 2.884 millones, un 23% más que la cifra registrada en diciembre de 2024.
Este crecimiento se profundizó en el último año, durante la administración del Presidente Daniel Noboa.
El IESS y la banca privada, los financistas
Para sostener su operatividad, el Gobierno de Daniel Noboa absorbe la liquidez disponible de dos fuentes principales: el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y la banca privada, en menor medida.
Esta dinámica transforma al sector público en un competidor directo por los recursos financieros del país. Analistas advierten que cada dólar que el sistema financiero o el seguro social destinan a la compra de bonos del Estado es un dólar que deja de circular como crédito para consumo o inversión productiva.
La situación del IESS resulta particularmente crítica, pues la institución actúa como uno de los mayores financistas del Presupuesto General del Estado. Hasta diciembre de 2025, el IESS acumulaba USD 13.743 millones en bonos estatales, unos USD 151 millones más que en noviembre de 2025.
Es una cifra que crece de forma alarmante y profundiza la dependencia estatal de los fondos de los afiliados.
Por otro lado, la banca privada también enfrenta presiones directas; a inicios de 2025, el Ejecutivo ejerció mecanismos para que estas instituciones adquirieran deuda pública con el fin de cubrir baches de liquidez.
Maquillar el déficit
La urgencia por emitir bonos internos responde a un déficit fiscal que el Gobierno intenta maquillar.
Oficialmente, el Ministerio de Economía reportó un faltante de USD 4.592 millones en 2025. Sin embargo, la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes) califica este resultado como “engañoso”.
Cordes señala que el déficit real superó los USD 5.400 millones, pero el Gobierno ocultó la magnitud de la brecha mediante un mecanismo contable extraordinario: la condonación de una deuda de Petroecuador por USD 853 millones.
Esta operación, registrada el 28 de diciembre de 2025 como una transferencia de capital a favor del Gobierno, elevó los ingresos de forma artificial.
El deterioro fiscal ocurre principalmente por un aumento del 10% en el gasto público, que pasó de USD 26.009 millones en 2024 a USD 28.612 millones en 2025. Dentro de este gasto, los intereses de la deuda interna crecieron un 32%, impulsados precisamente por la colocación masiva de títulos de deuda pública en el sector interno.
Y los bonos externos…
El Gobierno celebró en enero de 2026 una emisión “histórica” de bonos soberanos por USD 4.000 millones en los mercados internacionales de capitales. La ministra de Economía, Sariha Moya, sostiene que esta acción mejora el perfil de la deuda y libera recursos para la obra pública. No obstante, la realidad de la deuda interna contradice este optimismo.
A pesar de la inyección de capital externo, la deuda interna continúa subiendo.
La Proforma presupuestaria de 2026 proyecta la colocación de otros USD 5.700 millones en bonos de deuda interna con diversos inversionistas públicos y privados.
El Estado prefiere este camino a pesar de que la deuda interna es considerablemente más cara; mientras el interés promedio de la deuda externa es del 4,41%, los bonos internos pagan una tasa promedio del 7,92%.
- Radio Pichincha