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Glaucoma: por qué los chequeos anuales son vitales desde los 40 años

Frecuentemente, la salud visual se ve desplazada por otras prioridades médicas. No obstante, diversas patologías oculares progresan de forma inadvertida, pudiendo causar daños permanentes si no se intervienen oportunamente. Entre estas destaca el glaucoma, una afección que perjudica a millones de individuos y representa la causa número uno de ceguera irreversible en todo el planeta.

El mayor inconveniente de esta enfermedad es que, durante sus fases iniciales, no manifiesta señales de alerta. Debido a esto, obtener un diagnóstico a tiempo depende casi por completo de realizarse exámenes oftalmológicos periódicos.

El enemigo silencioso de la visión

El Dr. Gabriel Bercovich, médico oftalmólogo (MP 12089) y vicepresidente de la Asociación Argentina de Glaucoma (ASAG), define esta condición de la siguiente manera:

“Es una enfermedad crónica y progresiva que daña el nervio óptico y va produciendo lentamente pérdida del campo visual. El problema es que generalmente no da síntomas, no duele y no da señales tempranas, por lo que muchas veces llegamos tarde al diagnóstico cuando ya el daño es irreversible”.

Se calcula que, a nivel global, más de 80 millones de personas padecen esta patología, según cifras proporcionadas por la Glaucoma Research Foundation. Pese a la magnitud de esta cifra, cerca de la mitad de los afectados ignora que tiene la enfermedad al no haber sido evaluado profesionalmente.

En la región de Latinoamérica, diversos estudios recientes indican que esta afección es uno de los factores determinantes en la discapacidad visual de la población. A escala mundial, se sostiene firmemente que es la primera causa de ceguera que no se puede revertir.

Los especialistas destacan la importancia del diagnóstico temprano en la salud visual (Poen)

Concientización y detección temprana

Cada año, del 8 al 14 de marzo, se conmemora la Semana Mundial del Glaucoma. En este periodo, los expertos en salud ocular intensifican sus esfuerzos para transmitir un mensaje fundamental: la ejecución de controles médicos regulares puede transformar radicalmente el pronóstico y el tratamiento de quienes padecen esta condición.

Si la patología se detecta precozmente y se instaura una terapia adecuada, las probabilidades de que avance disminuyen significativamente. Por esta razón, la comunidad científica también la cataloga como una de las causas principales de ceguera que puede prevenirse mediante un diagnóstico oportuno.

“No es necesario esperar a tener síntomas. El objetivo es diagnosticar antes de que la persona note una alteración en su visión. Actualmente existen opciones de tratamiento efectivas, como gotas oftálmicas que reducen la presión intraocular, que permiten preservar la visión cuando la enfermedad se detecta a tiempo, o láseres”, señaló la Dra. Anahí Lupinacci (MN 107784), especialista en glaucoma.

En el contexto de Argentina, investigaciones sugieren que aproximadamente dos millones de ciudadanos viven con este problema de salud. Los datos estadísticos revelan que el glaucoma impacta a más del 6% de los individuos mayores de 40 años, cifra que se eleva hasta alcanzar cerca del 10% en personas que superan los 70 años.

No obstante, el conocimiento general sobre este padecimiento es insuficiente. Diversas encuestas muestran que el 50% de la población no comprende qué es el glaucoma o jamás se ha sometido a una toma de la presión intraocular.

Realizar chequeos visuales regulares permite prevenir daños en la salud ocular (Poen)

Métodos de diagnóstico y opciones terapéuticas

Dado que no se presentan síntomas evidentes al inicio, los chequeos oftalmológicos asumen un rol protagónico en la prevención. Mediante una revisión especializada, es factible hallar variaciones en la presión intraocular o detectar indicios tempranos de deterioro en el ojo.

La recomendación general de los expertos es asistir a una consulta anual a partir de cumplir los 40 años. Sin embargo, en ciertos casos, el monitoreo debe iniciarse antes si se identifican factores de riesgo concretos, tales como:

  • Antecedentes familiares directos de glaucoma.
  • Niveles de presión intraocular elevada.
  • Padecer de miopía o hipermetropía en grados altos.
  • Diagnóstico de enfermedades crónicas como la diabetes.
  • Uso extendido de fármacos glucocorticoides.

La detección a tiempo facilita el inicio de terapias que ayudan a frenar la progresión de la enfermedad. En la actualidad, la medicina ofrece diversas rutas terapéuticas enfocadas en bajar la presión intraocular y salvaguardar la integridad del nervio óptico.

La consulta médica periódica es fundamental para cuidar la visión a lo largo del tiempo (Poen)

Dentro del abanico de tratamientos se incluyen fármacos administrados en gotas oftálmicas, procedimientos realizados con tecnología láser y, bajo circunstancias específicas, cirugías. La ruta a seguir será determinada por la evaluación médica y la situación particular de cada paciente.

Es imperativo que quienes ya han sido diagnosticados mantengan visitas periódicas permanentes. Este seguimiento continuo es lo que permite verificar la efectividad del tratamiento y realizar los ajustes necesarios en la estrategia médica.

Finalmente, se enfatiza que velar por la salud de los ojos es una inversión directa en el bienestar futuro. Un chequeo médico anual que integre el examen del nervio óptico y la medición de la presión del ojo es la vía exclusiva para hallar cualquier irregularidad a tiempo. Cuidar la capacidad visual hoy es la garantía para ver el mundo el día de mañana, por lo que se insta a la ciudadanía a no postergar este compromiso con su salud.

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