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Alianza estratégica fortalece red de vigilantes comunitarios voluntarios de salud para prevenir la desnutrición crónica en Chimborazo y Santa Elena

El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Salud Pública (MSP), en alianza con la
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH) y la Fundación Ayuda en Acción, iniciaron la formación de vigilantes comunitarios voluntarios de salud. Esta iniciativa se enmarca en el proyecto «Territorios Libres de Desnutrición» en las parroquias de San Andrés (Chimborazo) y Manglaralto (Santa Elena) que cuenta con el financiamiento de la Unión Europea.

Esta iniciativa se enmarca en las políticas públicas del Gobierno Nacional y que están lideradas por la vicepresidenta de la República, María José Pinto para garantizar atención integral durante los primeros 1000 días de vida, con énfasis en la acción territorial y comunitaria.

El programa capacitará a vigilantes comunitarios voluntarios bajo un modelo socio-constructivista. Este enfoque valora el conocimiento local y promueve un aprendizaje activo, permitiendo que los participantes se conviertan en actores clave para:

  • La captación activa de gestantes, niñas y niños menores y su acercamiento efectivo a los servicios de salud.
  • La identificación temprana de riesgos y monitoreo de determinantes sociales de la salud.
  • Seguimiento cercano y retroalimentación entre actores comunitarios y establecimientos de salud.

Iván Pulgar, coordinador del proyecto en Ayuda en Acción, destacó la integralidad de la intervención. «No solo trabajamos en salud; articulamos acciones en agua segura, soberanía alimentaria y educomunicación. El objetivo es mejorar las prácticas de cuidado familiar y asegurar que ningún niño se quede fuera del control del niño sano».

Para coadyuvar en la prevención de la DCI de manera efectiva, el proyecto tiene una estrategia basada en seis pilares fundamentales:

  • Sistemas de agua potable: Mejora del acceso sostenible a agua potable y saneamiento básico.
  • Soberanía alimentaria: Fortalecimiento de huertos y sistemas productivos familiares.
  • Salud y nutrición: Ampliación de la cobertura y atención preventiva.
  • Educomunicación: Promoción de prácticas de cuidado con respeto a la pertinencia cultural.
  • Incidencia institucional: Articulación intersectorial para priorizar la lucha contra la DCI.
  • Gestión del conocimiento: Generación de evidencia técnica para replicar este modelo en otras provincias.

Finalmente, Rogelio Echeverría, Director Nacional de Participación Social del MSP, subrayó la importancia de este despliegue territorial. «La participación de los vigilantes es vital para acercar la salud a las familias. Su labor fortalece la prevención y la corresponsabilidad social, generando impactos sostenibles en el desarrollo de nuestra niñez».

La vigilancia comunitaria activa fortalece la comunicación directa entre la comunidad y los servicios de salud, porque son las y los actores locales quienes están en el territorio, identifican alertas tempranas y facilitan la derivación oportuna para prevenir la Desnutrición Crónica Infantil (DCI).

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