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8 hábitos destructivos que agotan tu energía según el Dr. Cenalmor

Sentir un agotamiento profundo al despertar, experimentar dificultad para concentrarse o enfrentar una sensación de tristeza los domingos por la tarde no son situaciones normales. Según el médico psiquiatra Carlos Cenalmor, estas señales son indicadores claros de que algo no marcha bien en el entorno personal o profesional. El especialista ha detallado una serie de hábitos destructivos que alimentan este malestar y que deben ser erradicados para proteger la salud integral.

El doctor relata su propia experiencia para contextualizar la gravedad del asunto: a los 30 años padeció de burnout, un cuadro de agotamiento físico y mental derivado del estrés laboral crónico. Este estado se manifiesta a través del desapego, el cinismo, una baja realización personal y una fatiga extrema. En su caso, la situación se complicó al coincidir con una hernia lumbar, lo que agravó su cuadro clínico. Por ello, Carlos Cenalmor enfatiza que la clave del bienestar no radica en la cantidad de horas laboradas, sino en la forma en que nos relacionamos con nuestras obligaciones, nuestras emociones y con nosotros mismos.

Límites borrosos y la normalización del agotamiento

Dentro de los ocho hábitos destructivos identificados por el experto, el primero se enfoca en el error de utilizar un solo teléfono móvil tanto para la vida privada como para el trabajo. La recomendación es contar con dos equipos independientes para separar el “modo trabajo del modo descanso”. De esta forma, se evita la ansiedad de recibir correos o novedades fuera de la jornada laboral.

Asimismo, advierte sobre el peligro de normalizar estar agotado. Llegar al final de la semana con una fatiga tal que impida incluso leer un libro es una de las grandes alertas de que el estilo de vida actual es insostenible y requiere cambios urgentes.

Un hombre cansado (AdobeStock)

Otro punto crítico es la carga mental de quien intenta solucionar todos los problemas ajenos. Según el experto, ser esa persona que no tolera ver un conflicto sin intervenir es perjudicial.

“Tu paz mental vale más que ser el héroe”

, afirma el psiquiatra, invitando a aprender a decir que no sin experimentar sentimientos de culpa.

La culpa también aparece en un cuarto hábito nocivo: criticarse al experimentar emociones negativas. Calificarse como una “mala persona” por sentir rabia o como alguien “débil” por sentir miedo es contraproducente. Es fundamental aprender a gestionar estos sentimientos en lugar de luchar contra pensamientos que lastiman la autoestima.

La trampa de la productividad y la identidad laboral

Además de los puntos anteriores, existen otros cuatro factores que deterioran la salud mental:

  • No dar importancia al descanso: En la sociedad actual parece que todo debe enfocarse en la productividad, pero sin un reposo adecuado es imposible alcanzar un balance emocional estable. Descansar es una necesidad humana básica, no un motivo de vergüenza.
  • Vincular toda la identidad al trabajo: El doctor señala que es un error creer que nuestra valía depende exclusivamente de la profesión. Si el éxito laboral falla, la persona se quiebra. Lo ideal es repartir los propósitos en áreas como la familia, la pareja, el ocio y el contacto con la naturaleza.
  • Ignorar las señales del cuerpo: Padecer dolores de cabeza constantes, fatiga desde las primeras horas del día o problemas digestivos son indicadores de estrés. No escuchar estas advertencias puede derivar en enfermedades graves o eventos súbitos como un infarto.

    “Tu cuerpo te está gritando que pares”

    .

  • El jefe interno implacable: Cenalmor califica como el hábito más peligroso el tener un diálogo interno de autoexplotación y exigencia máxima del cual no se puede escapar.

Finalmente, el doctor Carlos Cenalmor subraya que es importante estar alerta ante todas estas situaciones para aplicar soluciones rápidas que preserven la estabilidad mental y física.

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