La actual vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha manifestado públicamente su desacuerdo con la presidenta del Ejecutivo comunitario, Úrsula Von der Leyen. El foco de la controversia radica en la dirección diplomática de la Unión Europea tras la reciente intensificación del conflicto bélico en Oriente Próximo. Según Ribera, resulta
«muy peligroso»
abrir discusiones que parezcan poner en entredicho la validez del derecho internacional en el escenario global actual.
A pesar de que la funcionaria española intentó encuadrar las declaraciones de Von der Leyen como
«una reflexión en voz alta»
y descartó que la mandataria tuviera la intención real de generar desconfianza institucional, fue contundente al criticar las formas empleadas. Ribera aseguró que
«la forma en la que se expresó»
la presidenta no fue de ninguna manera «acertada», de acuerdo con sus declaraciones ofrecidas en un reciente espacio de entrevistas.
Definición de una postura común en el Consejo Europeo
La vicepresidenta subrayó la jerarquía institucional del bloque, recordando que la competencia para fijar una posición oficial en política exterior corresponde estrictamente al Consejo Europeo. En este sentido, destacó que dicho organismo se congregará la próxima semana en una sesión de trabajo donde también participará Kaja Kallas, la Alta Representante de Acción Exterior, con el fin de unificar criterios y establecer una estrategia conjunta.
Teresa Ribera enfatizó que mantener la vigencia del marco legal global es una prioridad absoluta.
«El respeto al derecho internacional es una premisa básica»
, sostuvo, argumentando que no se trata solo de una cuestión de principios morales, sino de un factor determinante para garantizar la seguridad del espacio europeo. En su análisis, advirtió que el orden mundial edificado a partir de la Segunda Guerra Mundial no puede permanecer en la incertidumbre. Señaló que considerar la posibilidad de archivarlo o cuestionar su vigencia representaría un «grave error», desmintiendo que esa sea la visión mayoritaria de los Estados miembros.
Esta tensión surge tras las palabras de Úrsula Von der Leyen el pasado lunes, quien sugirió que la Unión Europea
«ya no puede confiar»
ciegamente en un sistema
«basado en reglas»
. La jefa del Ejecutivo planteó dudas sobre si dicho esquema es
«más una ayuda o un obstáculo»
para la influencia internacional del bloque. Asimismo, la presidenta evitó reprobar las acciones ofensivas de Estados Unidos e Israel contra Irán, señalando de forma tajante que no se debe derramar
«ni una lágrima»
por las autoridades del régimen iraní.
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