Una fuerte controversia se ha desatado entre los usuarios de la plataforma Mercado Libre debido a la detección de variaciones de precios para un mismo artículo, dependiendo de quién realice la consulta. Esta situación cobró relevancia tras la viralización de diversas denuncias y capturas de pantalla en redes sociales que evidencian cómo un producto puede tener valores distintos de manera simultánea para diferentes compradores.
Uno de los casos con mayor impacto fue el expuesto por Ariel Setton, economista experto en medios de pago. A través de la red social X, Setton compartió un ejemplo revelador: dos cuentas distintas, consultando al mismo tiempo una grifería para baño, visualizaron una brecha de costo del 20%. Este hallazgo impulsó a otros consumidores a realizar comparaciones cruzadas utilizando diversos perfiles, dispositivos y ubicaciones geográficas, confirmando en múltiples ocasiones que los montos solicitados no eran uniformes.
La publicación de Setton se transformó en el epicentro del debate digital. En su mensaje, el especialista cuestionó la implementación de los denominados “precios dinámicos” y planteó la duda sobre si este fenómeno es responsabilidad directa de Mercado Libre o de los vendedores particulares. La invitación a otros usuarios para verificar los precios en un mismo enlace generó una oleada de respuestas con pruebas gráficas de la inconsistencia en los valores.
Dentro de la comunidad digital, las teorías apuntan al uso de algoritmos avanzados diseñados para medir la capacidad de pago de cada cliente. Se especula que variables como el historial de navegación, la frecuencia de las compras, el lugar de residencia y la suscripción a servicios como Meli+ podrían influir en el precio final. Estas sospechas sugieren que los consumidores con un perfil de mayor poder adquisitivo o aquellos que demuestran una necesidad urgente por un bien podrían verse afectados por precios más elevados.

Las hipótesis sobre la segmentación de mercado
Entre las explicaciones más comentadas por analistas del sector se encuentran la segmentación conductual y la aplicación de pruebas piloto con grupos de control. Estas estrategias son comunes en el e-commerce actual para maximizar la rentabilidad y optimizar las ventas, aunque suelen ser criticadas por la falta de transparencia hacia el comprador final. El debate se centró en si la empresa asigna precios de forma personalizada, una práctica que la firma ha negado tajantemente.
La postura oficial de la compañía
Ante la escalada de la queja, voceros de Mercado Libre desmintieron de forma rotunda que exista una política de precios personalizados basada en el perfil del usuario. La organización aseguró que es incorrecto afirmar que se asignan valores específicos para cada comprador mediante un sistema de rastreo individualizado.
No obstante, la empresa admitió que sí se llevan a cabo testeos con grupos de control. Según su explicación, estos consisten en mostrar precios diferenciados a grupos muy reducidos y aleatorios de personas durante lapsos breves. El objetivo de esta metodología es determinar el precio más competitivo para impulsar las ventas, siendo la aleatoriedad un factor clave para obtener datos precisos sobre el comportamiento del mercado.
“En algunos casos realizamos pruebas de promociones en determinados productos para evaluar su efectividad. En estas pruebas, la promoción se muestra a la mayoría de los usuarios mientras que un pequeño porcentaje queda fuera, lo que permite comparar resultados y entender mejor el impacto de la promoción”, indicaron desde la compañía.
Bajo este contexto, la firma admitió que es posible que dos individuos vean costos diferentes por el mismo producto en el mismo instante, pero aclararon que esto sucede únicamente bajo el marco de estos experimentos comerciales acotados. Insistieron en que no se trata de una práctica masiva ni dirigida a perfiles específicos, sino de una herramienta técnica limitada en tiempo y alcance.
El funcionamiento de los precios dinámicos
Adicionalmente, se informó sobre la existencia de una herramienta de ajuste automático de precios o precios dinámicos, la cual es activada voluntariamente por los vendedores. Este sistema permite que el valor de un artículo fluctúe dentro de un margen de precios previamente establecido (un mínimo y un máximo) para reaccionar a la demanda y a la competencia.
El vendedor tiene la potestad de configurar si desea que su precio compita internamente con otros vendedores del sitio o si prefiere que el sistema considere los valores de sitios web externos y buscadores. De esta manera, el algoritmo ajusta el monto hacia arriba o hacia abajo para intentar concretar la venta de forma más eficiente.
Desde la empresa recalcaron que, cuando se emplea esta automatización, el precio resultante es idéntico para todos los usuarios en ese momento preciso, sin importar su historial o ubicación. La variación se produce de manera cronológica y no simultánea entre distintos perfiles de navegación.
“Cuando se utiliza esta herramienta, el precio se modifica para todos los usuarios por igual, sin distinción de quién navega en la plataforma”, recalcaron las fuentes oficiales.
En conclusión, aunque Mercado Libre rechaza la idea de precios personalizados, la aplicación de testeos aleatorios confirma que efectivamente puede haber discrepancias en lo que pagan dos personas por un mismo objeto al mismo tiempo. La diferencia fundamental reside en que, según la empresa, esto no responde a quién es el usuario, sino a su inclusión fortuita en una prueba estadística de mercado.
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