El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ratificó este martes que su nación persistirá en sus operaciones militares “el tiempo que sea necesario”. Esta declaración surge en un contexto de intensificación de las tensiones en Medio Oriente, contradiciendo lo expuesto recientemente por el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, quien había vaticinado una pronta resolución de las hostilidades. El representante del régimen iraní fue enfático al descartar cualquier posibilidad de entablar nuevos procesos de diálogo con la administración de Washington, a la que acusó de vulnerar infraestructuras civiles dentro de sus fronteras.
Durante una conversación con la cadena estadounidense PBS News, el alto funcionario manifestó la disposición de su país para mantener la presión bélica:
“Estamos preparados para continuar los ataques con misiles contra ellos el tiempo que sea necesario y siempre que sea necesario”
. Asimismo, Araqchi subrayó que la diplomacia para buscar una salida negociada con el país norteamericano ha dejado de ser una prioridad en su hoja de ruta.
Según el canciller, las condiciones actuales cierran las puertas a la diplomacia bilateral:
“No creo que la cuestión de hablar o negociar con los estadounidenses vuelva a estar sobre la mesa”
, puntualizó el diplomático iraní, marcando una postura rígida frente a la comunidad internacional.
Las justificaciones de Teherán para esta postura se basan en lo que califican como una trayectoria de decepciones en el trato con los diplomáticos estadounidenses. De acuerdo con Abbas Araqchi, el historial reciente es negativo: “Tenemos una experiencia muy amarga al hablar con los estadounidenses. Negociamos con ellos el año pasado, en junio, y nos atacaron en medio de las negociaciones”, sostuvo el funcionario ante el medio citado.
En el mismo sentido, el jefe de la cartera de Exteriores hizo alusión a acercamientos previos que habrían ocurrido en el año 2026 con el gobierno de Donald Trump. Araqchi relató que, en aquel momento, Washington comunicó su interés en solventar las discrepancias sobre el programa nuclear iraní mediante canales diplomáticos. “Querían resolver la cuestión nuclear de Irán de forma pacífica y encontrar una solución negociada, y finalmente aceptamos”, recordó.

El diplomático detalló que, a pesar de los aparentes avances en aquellas conversaciones, el resultado final fue una ofensiva militar. Según su testimonio, tras tres fases de diálogo y el reconocimiento estadounidense de progresos significativos, se produjo un ataque.
“Así que no creo que hablar con los estadounidenses vuelva a estar en nuestra agenda”
, reiteró con firmeza el ministro de Relaciones Exteriores.
Impacto en el mercado energético global
El impacto global del conflicto también fue abordado por Araqchi, específicamente respecto a los ataques contra instalaciones estratégicas. Advirtió que las agresiones a infraestructuras petroleras representan “una maniobra muy peligrosa” que incide directamente en la volatilidad de los precios del petróleo a nivel internacional, afectando la economía mundial.
El canciller defendió que su nación no es responsable de la inestabilidad energética actual. “Esto no es culpa nuestra, no es nuestro plan”, aseveró, señalando que los cortes en la producción y los problemas logísticos en el transporte de crudo son consecuencia directa de las agresiones de israelíes y estadounidenses.
Respecto a la naturaleza de las acciones militares de Irán, el ministro las calificó como una respuesta defensiva enmarcada en la legalidad internacional.
“Es un acto de legítima defensa, que es legal y legítimo”
, aseguró, describiendo el panorama actual como “una guerra impuesta” y catalogando las acciones de sus adversarios como “un acto de agresión (…) absolutamente ilegal”.

Finalmente, Araqchi comunicó que el régimen ya ha notificado a sus vecinos sobre las posibles represalias en caso de un ataque directo de Estados Unidos. Debido a la imposibilidad de alcanzar territorio continental norteamericano, el canciller fue claro en su advertencia: “Tendremos que atacar sus bases en la región, sus instalaciones, sus activos”.
Estas represalias, según advirtió el alto funcionario iraní, podrían derivar en un desbordamiento del conflicto armado a escala continental.
“Como resultado, la guerra se extendería a toda la región”
, concluyó el ministro en su intervención ante la prensa internacional.
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