La cúpula de la Unión Europea muestra una fractura evidente en menos de 24 horas. Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, ha manifestado este martes una férrea defensa del bloque como garante del orden internacional. Esta postura se aleja frontalmente de las polémicas afirmaciones de Ursula von der Leyen, quien ayer aseguró que
“Europa ya no puede ser la guardiana del orden del viejo mundo, de un mundo que ha desaparecido y que no volverá”
.
Durante su intervención en la Conferencia de Embajadores celebrada este martes, Costa subrayó la importancia de mantener una “política exterior multidimensional”. El líder europeo enfatizó que la UE debe participar de forma activa con la comunidad global para proteger los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y el marco del derecho internacional.
“Nos interesa que el mundo siga rigiéndose por normas y que haya cooperación. Nos interesa evitar una mayor fragmentación global”, declaró el ex primer ministro portugués. Según su análisis, esta vía representa la mejor estrategia para que Ucrania alcance una paz justa y duradera, calificándolo como un factor determinante para la estabilidad y el crecimiento económico del continente europeo.
Llamado a la unidad y crisis en Oriente Próximo
En un discurso centrado en fortalecer el peso de la Unión Europea como referente de legalidad, Costa instó a los Estados miembros a “hablar con una sola voz” con el fin de proteger tanto sus valores fundamentales como sus intereses estratégicos en el escenario global.
Haciendo referencia a Washington, Costa abordó la crisis en Oriente Próximo calificándola de “suma preocupación”. Si bien señaló a Irán como el responsable de las raíces del conflicto, fue enfático al declarar que “el unilateralismo nunca puede ser el camino”. Del mismo modo, exigió a Teherán y a sus aliados, específicamente a Hezbolá, el cese inmediato de las hostilidades, mencionando los riesgos para países miembros como Chipre.
La controversia generada por Von der Leyen
Las declaraciones previas de Ursula von der Leyen han generado una fuerte agitación en Bruselas. La presidenta de la Comisión Europea sugirió que la región “ya no puede confiar” exclusivamente en un sistema internacional de reglas como el único mecanismo para defender sus intereses ante las nuevas amenazas. Incluso llegó a cuestionar si dicho sistema actúa “más como una ayuda o un obstáculo” para la relevancia geopolítica del bloque.
A pesar de sostener que Europa no puede seguir siendo la protectora de un orden mundial extinto, la política conservadora alemana matizó que la UE siempre brindará su apoyo al esquema normativo establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
“Siempre defenderemos y respaldaremos el sistema basado en normas que ayudamos a construir con nuestros aliados, pero ya no podemos confiar en él como la única manera de defender nuestros intereses ni asumir que sus reglas nos protegerán de las complejas amenazas a las que nos enfrentamos”
, argumentó Von der Leyen.
Teresa Ribera se une a las críticas
En esta misma línea de desacuerdo, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, manifestó su distancia respecto a la postura de la presidenta en una entrevista radiofónica. Ribera calificó como “peligroso” el hecho de abrir un debate que siembre dudas sobre la vigencia del marco jurídico que rige al mundo.

“La forma en la que introdujo el conflicto no puede quedar en el aire como un espacio de duda respecto a si debemos actualizarlo o lo dejamos en el cajón y nos olvidamos”, puntualizó Ribera. No obstante, la funcionaria suavizó el tono al considerar que las palabras de la presidenta podrían interpretarse como una “reflexión en voz alta”.
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