La partida de Alfredo Bryce Echenique, ocurrida este 10 de marzo, representa una pérdida significativa para las letras de Perú y de toda Latinoamérica. Su deceso invita a reflexionar sobre la trayectoria de uno de los literatos más determinantes de la región, destacando su obra cumbre, Un mundo para Julius. Este relato, fundamental en la narrativa continental, fue trasladado a la gran pantalla en 2021 bajo la dirección de Rossana Díaz Costa, logrando concretar una adaptación cinematográfica tras años de proyectos que no llegaron a realizarse.
Una narrativa que definió una época
Originalmente editada en 1970, la novela Un mundo para Julius presenta la historia de un infante de gran sensibilidad que se desenvuelve en la alta sociedad de Lima durante la década de los cincuenta. A través del prisma de la inocencia de Julius, el texto desnuda las marcadas brechas sociales, el racismo y el machismo imperantes en aquel tiempo.
La obra, que ha sido vertida a más de veinte idiomas, consolidó a Bryce Echenique como un pilar fundamental del denominado posboom en América Latina. La versión para cine no solo pretendió mantener la integridad del libro, sino proponer una mirada actualizada sobre conflictos que todavía persisten en la estructura social peruana.

El camino hacia la gran pantalla
El filme, que se estrenó en noviembre de 2021, fue liderado por Rossana Díaz Costa, docente e investigadora de la PUCP. La producción requirió de cinco semanas de filmación y un extenso periodo de preparación. La cineasta detalló que el proceso incluyó la elaboración de doce versiones distintas del guion para superar diversos retos técnicos y financieros.
“Desde los años 70, se ha comprado hasta en cinco ocasiones los derechos de la novela y nunca se hizo la película. Esta era la última oportunidad que se tenía”
, rememoró la directora. Las grabaciones se centraron en la emblemática Casa Fernandini en la capital peruana, sitio que fue acondicionado para evocar el entorno aristocrático de Julius.
Retos de la traslación narrativa
Para Díaz Costa, el desafío primordial consistió en capturar el universo íntimo de Bryce Echenique y plasmar la vulnerabilidad de la niñez frente a un entorno adulto condicionado por la desigualdad.
“Me encantaría que los espectadores dialoguen sobre los temas que visibiliza la película: las profundas desigualdades que caracterizan a nuestra sociedad, el racismo, el machismo. En pantalla verán a una familia de los años cincuenta, pero notarán que el corazón de los problemas continúa presente”
, manifestó la realizadora.
Durante el desarrollo del proyecto, el autor mantuvo una comunicación constante con la producción, respetando siempre la autonomía de la directora.
“Siempre tuvo claro que una cosa es la literatura y otra, el cine. Me dio absoluta libertad para trabajar la historia a mi manera”
, explicó Díaz Costa. Este vínculo se fortaleció durante la negociación de los derechos literarios, proceso que contó con la mediación de la agencia de Carmen Balcells.

Cabe resaltar que el lanzamiento de la cinta coincidió con un periodo de reactivación del sector cultural tras la emergencia sanitaria, funcionando como un puente entre antiguos lectores y nuevas audiencias. El reparto del largometraje contó con las actuaciones de Mayella Llocla, Gonzalo Torres, Fiorella de Ferrari, Rodrigo Barba y Augusto Linares. Esta adaptación se erige como un tributo a la genialidad de Bryce Echenique, invitando a revisitar una historia que sigue vigente a más de cincuenta años de su origen.
El último adiós al maestro
Diversas personalidades de la cultura han expresado su pesar por la muerte del escritor. Willy Mateo, responsable de la Feria del Libro de Huancayo (FELIZH), destacó el especial afecto que el autor sentía por la región Junín, mencionando sus estancias en Tarma, Jauja y Huancayo.
“Vino a Huancayo a despedirse con su último libro ‘Permiso para retirarme’. Se quedó una semana entera; tres días en Huancayo y cuatro en Tarma”
, recordó Mateo.
En el recuerdo colectivo, Alfredo Bryce Echenique permanece como un hombre de espíritu alegre, poseedor de una memoria excepcional y un gran aprecio por la gastronomía. Su carrera también destacó en el ámbito académico, ejerciendo la docencia en universidades de Francia y participando activamente en foros internacionales como la FIL Guadalajara en México.
Su estilo, caracterizado por una mezcla única de humor y melancolía, asegura que su visión sobre la condición humana permanezca intacta. Hoy, su ausencia refuerza la importancia de Un mundo para Julius, una narrativa que, desde las páginas o el cine, continúa rindiendo homenaje al talento de una de las plumas más brillantes de su generación.

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