Una profesional de Argentina se encuentra a las puertas de un acontecimiento sin precedentes en la trayectoria científica de su nación. Se trata de María Noel de Castro Campos, nacida en la provincia de Salta en el año 1997, quien ha logrado ser distinguida como la primera mujer argentina que aspira a un puesto de astronauta en una misión de carácter internacional. El anuncio ha despertado un notable interés tanto en la comunidad científica como en la opinión pública, al ser considerado un avance crucial para la ciencia de su país y para la visibilidad de las mujeres en el ámbito aeroespacial.
La formación de De Castro es sumamente sólida: es ingeniera biomédica egresada de la Universidad Favaloro. Además de su título académico, cuenta con experiencia como piloto civil y se ha especializado en bioastronáutica, una rama que analiza cómo el entorno espacial impacta en la fisiología humana. Su preparación incluyó estancias de práctica en diversos laboratorios de Estados Unidos y la obtención de una maestría en ingeniería aeroespacial, factores que le permitieron sobresalir en un proceso de selección global de altísima exigencia.

En declaraciones recientes, la ingeniera salteña compartió las razones detrás de su esfuerzo personal y profesional:
“Mi pasión por el espacio siempre estuvo conmigo. Desde niña soñé con hacer algo grande, con ser alguien que cambie al mundo, que aporte. Siento que ser astronauta es aportar a la ciencia y al avance. Entregarme 100 % a la ciencia es lo que me impulsa a seguir todos los días.”
El camino recorrido por Noel de Castro se desarrolla en un momento de gran dinamismo para la exploración fuera de la Tierra. Actualmente, agencias como la NASA impulsan proyectos de gran envergadura, como la misión CHAPEA (Crew Health and Performance Exploration Analog), que busca simular la vida en Marte. En este entorno, Argentina busca posicionar expertos capaces de investigar la salud humana bajo factores críticos como la hipoxia y la microgravedad.
La preparación formal de la ingeniera se consolidó al ingresar al Project PoSSUM (Polar Suborbital Science in the Upper Mesosphere), un programa científico del Instituto Internacional de Ciencias Astronómicas (IIAS) con sede en Florida. Esta formación incluye aspectos técnicos complejos:
- Simulaciones de misiones espaciales.
- Vuelos en gravedad cero.
- Operación de trajes presurizados.
- Protocolos de emergencia y salud biomédica en el espacio.
Sobre esta etapa, De Castro subrayó la profundidad de su compromiso con la investigación científica al afirmar que
“ser astronauta no es solo ir al espacio, es prepararme para entregarme a la ciencia”.

Detalles de la misión y el salto tecnológico argentino
La participación de De Castro en esta misión internacional cuenta con el respaldo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y diversas entidades del sector privado. Aunque el despegue está previsto inicialmente para el mes de enero, el cronograma final depende de la configuración definitiva de la tripulación y los tiempos operativos de la industria aeroespacial.
La ingeniera detalló que la fase de instrucción más rigurosa iniciará a finales de marzo de este año. Este entrenamiento, con una duración estimada de nueve meses, se llevará a cabo en múltiples centros especializados. Respecto a la tecnología del viaje, se ha confirmado que se utilizará la cápsula Dragon de la empresa SpaceX, el mismo vehículo empleado por la NASA para el traslado de personal hacia la Estación Espacial Internacional (EEI).
De Castro se mostró optimista sobre la confirmación oficial de su rol en las próximas semanas, señalando:
“Ahora va a empezar el entrenamiento, que es la parte más dura, empieza a finales de marzo, inicios de abril. Son nueve meses específicos de la misión espacial.”

El propósito de este viaje trasciende el logro individual; busca integrar proyectos de origen argentino en la órbita terrestre. Entre las metas propuestas destacan:
- Soporte vital: Compromiso con la NASA en el desarrollo de equipos especializados.
- Investigación biomédica: Estudiar las transformaciones del cuerpo humano en el espacio.
- Agricultura espacial: Experimentación con granos argentinos para futuros asentamientos en la Luna y Marte.
Sobre este último punto, la ingeniera manifestó su esperanza de que Argentina juegue un rol clave en la alimentación de futuras tripulaciones en misiones de larga distancia.

Es importante destacar la estructura colaborativa del proyecto. De Castro aclaró que su labor no es directamente para la NASA, sino que dicha agencia regula sus actividades debido a que operan la Estación Espacial Internacional. Su visión es profundamente nacionalista:
“La idea es armar una misión que sea argentina, que pueda llevar desarrollo científico argentino, que la gente que esté acompañándome, médicos o gente que esté en Mission Control, sean argentinos. Que podamos capacitar argentinos en una misión espacial. Es un proyecto que va más allá de que Noel Castro va a subir a un cohete: es poder armar una misión compartida con muchos argentinos.”

Una preparación integral y metas para el 2027
El régimen de entrenamiento que enfrenta la salteña es exhaustivo e incluye buceo, instrucción de vuelo, gestión de emergencias y el estudio profundo de los sistemas de la cápsula Dragon y la EEI. Según sus palabras, estos nueve meses representan un trabajo de tiempo completo:
“Son 14 días que tengo que ordenar con todo el resto de investigaciones argentinas, estudiarlas, prepararme, ver cómo las vamos a hacer en el espacio. Se usa todo el tiempo.”
La ingeniera también enfatizó la emoción de representar a su país en el cosmos:
“Cada vez que pienso que vamos a llevar la bandera argentina, es algo así que me mueve… Quiero ver a mi país arriba, quiero empezar a ver que la gente ya no se pone la camiseta de NASA, se pone la camiseta de Argentina en el espacio.”

La denominada misión PAM (Private Astronaut Mission) está proyectada para el año 2027 con destino a la Estación Espacial Internacional. Contará con una tripulación de carácter mixto e incluirá a otros representantes de América Latina. Esta misión se realiza bajo el marco de Axiom Space, una organización que facilita misiones privadas y compartidas en el ámbito global.
Además de su perfil técnico, De Castro se ha convertido en una promotora de las vocaciones STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), incentivando a niñas y jóvenes de su país a interesarse por la innovación y el pensamiento científico.

El nivel de selectividad para estos programas es extremadamente alto. Como referencia, en convocatorias recientes de la NASA, de 8.000 aspirantes, solo 10 personas fueron seleccionadas. De Castro ha logrado superar estas barreras gracias a su disciplina y trayectoria, lo que le valió el reconocimiento del presidente argentino, Javier Milei, en 2025, además de una distinción por parte de la Cámara de Diputados de la Nación.

En un contexto donde la NASA revisa su programa Artemis para priorizar la órbita baja antes de regresar a la Luna, la inclusión de profesionales como María Noel de Castro Campos demuestra el potencial de la ciencia regional. Su historia es un testimonio de cómo la determinación y la cooperación institucional pueden llevar el talento nacional a las fronteras más lejanas de la exploración humana.
Fuente: Fuente