Al comenzar este año 2026, el máximo responsable de Nvidia, Jensen Huang, anunció oficialmente el inicio de lo que denominó como la era de la Inteligencia Artificial física en una conferencia celebrada en Estados Unidos. Según esta visión, el desarrollo tecnológico ha entrado en una fase donde la IA ya no se limita a los sistemas de chat, sino que se manifiesta en robots humanoides diseñados para ejecutar labores concretas en entornos físicos reales.
No obstante, la trayectoria de las redes sociales y diversas plataformas digitales ha demostrado que la implementación de la IA en la vida diaria suele esconder la participación de trabajadores humanos, encargados de labores de etiquetado de información y moderación, generalmente en naciones con ingresos reducidos. Investigaciones de MIT Technology Review han subrayado que los modelos de mayor sofisticación todavía requieren una retroalimentación humana masiva para operar con precisión, un vínculo que suele ocultarse tras promesas de independencia tecnológica total promovidas por firmas e inversionistas del sector.
Varios referentes de la industria tecnológica han exhibido prototipos de robots humanoides con el fin de proyectar que la automatización ha superado la fase de imitación de gestos para convertirse en sistemas capaces de aprender y razonar de forma autónoma. Pese a esto, MIT Technology Review ha recopilado evidencias de que esta supuesta independencia es a menudo ilusoria, debido a la falta de transparencia en los protocolos de operación y entrenamiento de estas máquinas.

En la ciudad de Shanghai, se reportó el caso de un operario que utilizó un visor de realidad virtual y un exoesqueleto durante turnos completos para realizar tareas domésticas simples, con el objetivo de recolectar datos de movimiento para instruir a los autómatas. Simultáneamente, en América del Norte, la compañía Figure estableció un convenio con Brookfield —empresa que gestiona 100 mil departamentos— para recopilar información en múltiples entornos residenciales, aunque la firma evitó proporcionar detalles específicos sobre la privacidad y el alcance de dicho proyecto.
El entrenamiento físico de la nueva Inteligencia Artificial
De la misma forma en que el lenguaje y los diálogos de las personas alimentaron los modelos de lenguaje, ahora las rutinas físicas y movimientos ciudadanos se han transformado en el insumo principal para el entrenamiento robótico. Aaron Prather, experto en el área de robótica, mencionó que una firma de mensajería recolectó datos de sus empleados mediante sensores mientras estos procesaban paquetes. Esta información es el pilar de los algoritmos de los robots humanoides más disruptivos, creando una nueva categoría laboral: el recolector de datos físicos.

La teleoperación como respaldo de la autonomía robótica
Para solventar tareas de alta complejidad, las empresas han recurrido a la teleoperación. En Palo Alto, la organización 1X comercializa su robot Neo por un precio de USD 20.000. El fundador de la empresa, Bernt Øivind Børnich, admitió a MIT Technology Review que el dispositivo utiliza operadores humanos que, desde una base central, toman el control remoto para realizar labores como vaciar lavavajillas o planchar ropa cuando el sistema autónomo falla o el usuario lo pide. Aunque la empresa asegura que solicita permiso antes de intervenir, el reporte advierte sobre una posible erosión de la privacidad y el riesgo de que la autonomía sea solo una fachada para una nueva forma de subcontratación de servicios domésticos a nivel global.
Esta brecha entre las expectativas del mercado y la tecnología real ha generado situaciones críticas. Un ejemplo es Tesla, que al promocionar su sistema como “Autopilot”, minimizó la necesidad de supervisión humana, lo que distorsionó la percepción de seguridad de los usuarios y derivó en conflictos legales. Recientemente, un tribunal en Miami, Estados Unidos, impuso una compensación de USD 240 millones por un siniestro fatal relacionado con estas estrategias de marketing.

Como antecedente relevante, la empresa emergente 1X había proyectado el lanzamiento de sus primeros modelos para el hogar en el año 2024; sin embargo, su fundador reconoció en ese momento que todavía no se había definido un estándar claro de autonomía para sus productos.
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