En el auge de los tratamientos modernos para la reducción de peso, ha surgido una preocupación latente alimentada por creadores de contenido y marcas de suplementos: la disminución de la masa muscular. No obstante, especialistas en el área médica sostienen que el panorama es significativamente más complejo de lo que se percibe en las plataformas digitales.
Taryn Mitchell, una banquera de 54 años residente en Greensboro, Carolina del Norte, es un ejemplo de esta inquietud. A pesar de su compleja relación con la actividad física, Mitchell valoraba su fuerza como un pilar para un envejecimiento saludable. Sin embargo, al iniciar su tratamiento con Wegovy, se enfrentó a una reducción de peso acelerada que despertó sus temores.
«Me asusté»
confesó, al notar cambios drásticos sin haber modificado sus rutinas de ejercicio o alimentación de forma extrema.
La ciencia detrás de la masa muscular y el peso
Desde una perspectiva biológica, los individuos con obesidad suelen poseer una mayor cantidad de masa muscular debido al esfuerzo que realiza el cuerpo para movilizar un peso superior. No obstante, este tejido suele presentar una mayor infiltración de grasa, lo que lo vuelve menos eficiente. Por ello, al perder peso de manera significativa, es un proceso fisiológico natural que exista una reducción proporcional de músculo.
El debate actual entre la comunidad médica se centra en si el uso de medicamentos GLP-1 provoca una pérdida muscular distinta a la de otros métodos de adelgazamiento. Diana Thiara, directora médica del programa de control de peso de la Universidad de California, campus San Francisco, señala que la percepción pública ha transformado una duda científica en una paranoia colectiva.
Según Thiara, el mercado ha capitalizado este miedo:
«Se trata mucho de mercadotecnia; se trata mucho de vender una historia. No se trata de medicina basada en evidencia»
. Esta situación ha llevado a que algunos pacientes eviten el tratamiento o incluso recurran al uso peligroso de esteroides anabolizantes.
Calidad muscular vs. cantidad
Es fundamental entender que la masa muscular es vital para prevenir caídas y fracturas, especialmente después de los 30 años. Sin embargo, Lee Kaplan, director del Instituto de Obesidad y Metabolismo de Boston, explica que al perder peso, el cuerpo simplemente requiere menos soporte muscular para funcionar.
Las investigaciones indican que cerca de una cuarta parte del peso perdido con los GLP-1 corresponde a masa magra, un concepto que engloba no solo músculo, sino también agua, órganos y tejido conectivo. John Jakicic, docente en el Centro Médico de la Universidad de Kansas, sugiere que la rapidez de la pérdida de peso puede estresar al organismo, razón por la cual los médicos prefieren un incremento gradual de la dosis de estos fármacos.
Un punto clave que destaca Jakicic es la calidad del tejido perdido. Un estudio realizado en 2025 reveló que, aunque pacientes tratados con tirzepatida perdieron volumen muscular, la grasa intramuscular se redujo notablemente, mejorando potencialmente la calidad del músculo remanente.
«La pérdida inicial probablemente proceda del tejido muscular que el cuerpo intenta eliminar de todos modos»
, añade el experto.
Priorizar la funcionalidad y la salud integral
Para los profesionales de la salud, el enfoque no debe estar en la báscula de masa muscular, sino en la capacidad funcional del paciente. Los ensayos clínicos confirman que los tratamientos con GLP-1 mejoran el equilibrio, la coordinación y la movilidad general. Kaplan enfatiza que
«puedes ganar función con el tratamiento de la obesidad, aunque estés perdiendo músculo»
.
En el caso de Taryn Mitchell, tras perder 18 kilos con Wegovy, descubrió que su calidad de vida mejoró sustancialmente. A pesar de la pérdida de masa, ahora puede realizar actividades que antes le eran imposibles, como practicar Pilates o jugar en la nieve con sus hijas. Bajo supervisión médica, Mitchell incorporó bandas de resistencia y pesas ligeras a su rutina diaria para preservar su fuerza.
Para pacientes de edad avanzada o con movilidad limitada, la Dra. Jessica Bartfield de Atrium Health Wake Forest Baptist advierte que la estrategia debe ser más cautelosa, diseñando planes específicos para proteger la fuerza física. No obstante, los beneficios de estos fármacos en la salud cardiovascular y renal suelen superar los riesgos potenciales.
Finalmente, los especialistas recomiendan mantener una ingesta adecuada de proteínas y realizar ejercicios de fuerza, pero advierten sobre no caer en las trampas comerciales de suplementos o programas específicos para GLP-1 que carecen de sustento científico. La clave sigue siendo un estilo de vida activo y una nutrición equilibrada.
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