El recrudecimiento del conflicto bélico en Irán y el bloqueo del estratégico Estrecho de Ormuz han desatado una tormenta financiera este lunes. La apertura de los mercados en España y el resto de Europa se ha visto marcada por un hundimiento en las cotizaciones, impulsado directamente por el encarecimiento desmedido de los precios del petróleo y el gas natural. Aunque la tendencia negativa en el Ibex 35 mostró ligeros signos de suavizarse con el paso de las horas, el selectivo madrileño llegó a registrar pérdidas superiores al 3% en sus primeros compases.
Esta inestabilidad en Oriente Medio ha empujado el valor del crudo a niveles críticos, superando la barrera de los 100 dólares por barril por primera vez desde el año 2022. Tras noventa minutos de actividad bursátil, el Ibex 35 retrocedía un 1,6%, situándose por debajo de la marca de los 17.000 puntos. Durante la mañana, el índice alcanzó un mínimo anual de 16.570 puntos, reflejando un clima de volatilidad extrema ante el miedo a una inflación persistente y una posible desaceleración de la economía global. En lo que va del año, las pérdidas acumuladas ya alcanzan el 2,98%.
Mientras tanto, el petróleo Brent, que sirve como principal referencia para el mercado europeo, se ha mantenido firme por encima de los 100 dólares. De hecho, el barril de Brent ha escalado hasta superar los 107 dólares (equivalentes a unos 99,90 euros). Por su parte, el gas natural para entrega en el próximo mes en el centro holandés TTF experimentó un incremento cercano al 15%, cotizándose en 60,68 euros por megavatio hora, lo que evidencia la fortísima presión sobre los suministros energéticos mundiales.

La tensión geopolítica, alimentada por las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, junto con el cierre parcial de la vía marítima de Ormuz, ha sido calificada por los analistas como un
“shock de suministro de gran magnitud”
. Se debe considerar que por este paso circulan diariamente cerca de 20 millones de barriles de crudo, lo que convierte cualquier alteración en su flujo en un detonante de inestabilidad para los mercados de energía a nivel global.
El mercado bursátil español no ha sido ajeno a la subida de la rentabilidad de la deuda soberana ni al alza de los combustibles. En este escenario, las únicas empresas del selectivo que lograban mantenerse en terreno positivo antes del mediodía eran Endesa, Indra y Naturgy. En contraste, las caídas más severas las protagonizaban compañías como Merlin, Acerinox, Solaria, Rovi, Sacyr, Fluidra y Banco Santander.
Impacto generalizado en las plazas europeas
La situación en el resto del continente sigue un patrón idéntico de incertidumbre y pérdidas. La volatilidad derivada de la guerra en Oriente Medio ha provocado que varios mercados europeos sufrieran descensos iniciales superiores al 3%. Durante el arranque de la sesión, el euro sufrió una depreciación del 0,49%, situándose en 1,156 unidades por dólar.
- Madrid: Lideró las pérdidas con un descenso del 3,22%.
- Milán: Registró una caída del 2,99%.
- París: Retrocedió un 2,47%.
- Fráncfort: Bajó un 2,21%.
- Londres: Mostró una caída del 1,61%.

El panorama internacional sugiere un avance hacia un entorno de estanflación, caracterizado por una inflación al alza y una contracción de la economía. Europa, debido a su profunda dependencia energética, está sintiendo estos efectos con mayor rigor que Estados Unidos. Pese a su mayor independencia en recursos, Wall Street también proyectaba números rojos en sus futuros: un 1,50% para el Dow Jones, un 1,31% para el S&P 500 y un 1,42% para el Nasdaq.
La actividad de este lunes funciona como un termómetro real del enquistamiento de las hostilidades. Aunque Irán manifestó durante el fin de semana que evitaría atacar a naciones vecinas de forma no provocada, los ataques cruzados se han intensificado recientemente. Estas acciones han impactado directamente en infraestructuras críticas, incluyendo por primera vez una refinería en Bahréin, factor determinante en el desborde actual de los precios internacionales del crudo.
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