Este sábado 7 de marzo, el Coliseo Voltaire Paladines Polo vibró en una noche cargada de música, luces y un público entregado al esperado megaconcierto de la gira internacional “Hasta que se nos hizo” de Mijares y Lucero .
La velada inició con la energía de Fabián Fariña. El artista argentino, radicado en Ecuador, encendió los ánimos con un repertorio familiar que puso a bailar a todos los asistentes, dejando la atmósfera perfecta para recibir a las estrellas de la noche.
A las 21:15, los ídolos mexicanos aparecieron en escena. Iniciaron el show uniendo sus voces en una primera canción, para luego dar paso a sus segmentos individuales. Mijares abrió el camino con su impecable voz, seguido por la carismática Lucero. Acompañados por diez músicos y coristas de primer nivel, ambos tejieron un recorrido musical que transitó magistralmente desde las baladas más románticas hasta los ritmos más movidos. No hubo un solo momento en que el público dejara de cantar.
Uno de los instantes más memorables ocurrió cuando Lucero regresó al escenario vestida de charro. Acompañada por el Mariachi Herederos Ecuador, rindió tributo a la música ranchera, pilar fundamental de la identidad cultural mexicana, logrando un sonido tan auténtico como el de sus mismos creadores. El concierto también incluyó vibrantes medleys con éxitos de grandes colegas como Daniela Romo, Yuri y Miguel Bosé.
El clímax del evento llegó con «Para amarnos más», tema con el que pretendían cerrar la noche. Sin embargo, ante la ovación de una audiencia que se negaba a dejarlos partir, regresaron para interpretar el himno «El privilegio de amar».
Para el cierre definitivo, Lucero y Mijares sorprendieron al salir luciendo las camisetas de la Selección de Ecuador, con los dorsales 6 y 7 respectivamente. La fiesta terminó por todo lo alto con un popurrí de éxitos de Fonseca, Fanny Lu y la contagiosa «La Gozadera» de Gente de Zona y Marc Anthony. Entre banderas de Ecuador y México, los artistas sellaron una noche de hermandad absoluta a través de la música.
Tras dos horas y quince minutos de espectáculo, el tiempo pareció insuficiente. Quedó demostrado que el cariño de los ecuatorianos permanece intacto para la eterna «Chispita» y el siempre admirado «Soldado del Amor».
Por: Rocío Armendáriz