El célebre actor británico Tim Curry rememoró recientemente pasajes fundamentales de lo que fue el rodaje de la icónica película Mi pobre angelito 2. En sus declaraciones, el intérprete puso especial énfasis en el ambiente de protección y camaradería que definió su experiencia de trabajo junto al entonces pequeño Macaulay Culkin. Tras más de tres décadas desde que el filme llegara a las salas de cine, Curry decidió revelar pormenores sobre la atmósfera que se vivía en el set y el lazo profesional que estableció con el protagonista.
La atmósfera en el set de Nueva York
Tim Curry, quien es ampliamente respetado por su gran versatilidad en la actuación, trajo a la memoria su labor en esta exitosa secuela cinematográfica que se estrenó originalmente en el año 1992. El artista recordó que existía un entusiasmo palpable que contagiaba a cada integrante del equipo durante las grabaciones realizadas en la ciudad de Nueva York.
“Fue una época especial para el cine familiar”
, confesó Curry en una entrevista concedida a la revista People. Según el relato del actor, la energía positiva de aquellos días se mantiene intacta en su mente, asegurando que en cada jornada de trabajo se sentía una alegría auténtica por parte de todos los presentes.

Este entorno de cuidado, que era promovido activamente tanto por los productores de la cinta como por los actores adultos del reparto, se veía reflejado directamente en las rutinas diarias de filmación. Tim Curry señaló que la prioridad absoluta de la producción era garantizar el bienestar de los niños del elenco, con un enfoque particular en Macaulay Culkin. El joven actor ya gozaba de un estatus de estrella mundial debido al fenómeno que representó la primera entrega de la saga.
El vínculo profesional con Macaulay Culkin
Al referirse a su relación con Culkin, Curry admitió que el hecho de trabajar con una figura infantil de tal popularidad podría haber generado ciertas complicaciones; no obstante, la personalidad del protagonista fue clave para que todo fluyera con normalidad.
“Era un niño muy amable”
, subrayó el actor británico, quien también destacó la buena voluntad de Macaulay para compartir con el resto del equipo sin mostrar actitudes pretenciosas.

El intérprete recordó con agrado que la sencillez y el trato afable de Macaulay Culkin eran motivos de sorpresa para los adultos en el set.
“El trato con todos era cercano; nunca hacía sentir incómodo a nadie”
, afirmó Curry, resaltando que el niño poseía una madurez y un profesionalismo excepcionales, cualidades poco frecuentes en actores de tan corta edad.
Anécdotas tras las cámaras y el cansancio físico
Dentro de los recuerdos más vívidos de Tim Curry se encuentra el fuerte desgaste físico derivado de las intensas y prolongadas jornadas de grabación. El actor compartió una anécdota enternecedora sobre el ritmo de trabajo del protagonista:
“A veces, en medio de una toma, Macaulay se quedaba dormido”
. Ante estas situaciones, el personal de producción reaccionaba con ternura, trasladándolo con mucho cuidado hasta su cama para asegurar que pudiera descansar bajo un esquema de protección absoluta. Esta actitud de apoyo mutuo fue una constante que, en palabras de Curry, marcó profundamente la calidad del entorno laboral.

Ese espíritu de unidad no se limitaba exclusivamente a cuidar al protagonista, sino que se manifestaba en múltiples detalles cotidianos que convirtieron el set en un espacio seguro y acogedor para todo el equipo. Tim Curry insiste en que estas experiencias compartidas no solo fortalecieron la relación entre los actores, sino que también dejaron una marca significativa en su propia carrera profesional.
El legado permanente de un clásico navideño
A 30 años de aquel estreno, el actor reflexionó sobre la vigencia que Mi pobre angelito 2 conserva en la cultura popular global.
“Es interesante comprobar que la historia y sus personajes siguen presentes en la memoria del público”
, señaló durante su charla con People. Curry nota con asombro cómo el cariño de los seguidores de la película persiste a través del tiempo, demostrando que la obra ha logrado conectar con diversas generaciones.

Para el actor, el verdadero valor de la cinta se encuentra en su facultad para reunir a padres e hijos, creando espacios de alegría y unión familiar frente al televisor. Según su visión, este potente vínculo emocional es lo que permite que el fenómeno se mantenga vivo, trascendiendo las cifras de éxito comercial que obtuvo en su momento.
El recuerdo más valioso para Tim Curry
A más de tres décadas de aquellas filmaciones en la Gran Manzana, Tim Curry concluyó que el tesoro más grande que conserva no está relacionado con los guiones o las famosas escenas en el hotel Plaza, sino con la sensación de haber formado parte de un equipo que se sentía como un hogar.
“La calidez y el cuidado hacia un niño dormido se volvieron símbolo de una experiencia que sigue viva en la memoria colectiva”
, sentenció el actor.

Estas declaraciones de Curry, recogidas por la prensa internacional, brindan una perspectiva humana y profunda sobre la realización de uno de los filmes familiares más icónicos de la década de los noventa, ratificando el lugar de Mi pobre angelito 2 como un pilar fundamental del cine de época navideña.
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