A sus 62 años de edad, Brad Pitt se consolida como una de las figuras más emblemáticas y respetadas de la cinematografía contemporánea. Su trayectoria profesional incluye títulos que ya son parte de la cultura popular, tales como El club de la lucha, Seven, Malditos bastardos o Snatch: cerdos y diamantes, logrando un impacto generacional que pocos actores pueden igualar.
La carrera de Pitt destaca por su notable capacidad de transformación, alejándose del simple rótulo de sex symbol que lo acompañó en sus primeros años. A finales de la década de los noventa, el intérprete demostró su talento para liderar producciones de alto peso dramático. Un ejemplo claro es una cinta que, si bien no gozó de un éxito abrumador en su debut, hoy se recuerda como uno de sus proyectos más significativos y polémicos.
Se trata de Siete años en el Tíbet, largometraje estrenado en 1997 bajo la dirección de Jean-Jacques Annaud (quien también dirigió El nombre de la rosa y Enemigo a las puertas). En esta obra, Pitt da vida a Heinrich Harrer, un reconocido alpinista austriaco que intenta conquistar el Nanga Parbat, la novena montaña más alta del mundo. Sin embargo, su expedición coincide con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, lo que deriva en su encarcelamiento en un campo de concentración junto a su compañero Peter Ausehnaiter, interpretado por el actor David Thewlis.

Dos décadas como persona non grata en China
Dentro de la narrativa del filme, Harrer llega al Tíbet en una misión vinculada a la Alemania nazi. No obstante, su estancia forzada en la región le permite ser testigo de la compleja realidad política: la invasión de China al territorio tibetano. Este contexto provoca un profundo cambio interno en el protagonista, influenciado por su estrecho vínculo con el joven Dalái Lama, la observación de la resistencia pacífica de los habitantes y las duras condiciones de supervivencia que enfrenta.
La repercusión de Siete años en el Tíbet tras su estreno en 1997 no se limitó a la crítica cinematográfica, sino que desencadenó una fuerte represalia diplomática por parte de las autoridades chinas. Tanto Brad Pitt como David Thewlis y el director Jean-Jacques Annaud fueron declarados persona non grata en el gigante asiático debido a la visión crítica que la película ofrecía sobre la expansión china en el Tíbet. Como consecuencia, el actor tuvo prohibida la entrada al país y no pudo realizar promociones allí durante casi veinte años. Incluso un intento de acercamiento digital en 2013, a través de la red social Weibo, culminó en un bloqueo inmediato de su cuenta.
El fin del castigo y opciones para ver la película
La restricción oficial se mantuvo vigente hasta el año 2016. En esa fecha, Pitt finalmente pudo retornar a China para la promoción de Aliados, cinta de Robert Zemeckis que protagonizó junto a Marion Cotillard. Durante aquella visita, el recibimiento fue caluroso, aunque se evitó cualquier mención o pregunta relacionada con el conflicto surgido por Siete años en el Tíbet, manteniendo un perfil bajo respecto al pasado.
Para quienes deseen revivir o descubrir este clásico, el tiempo se agota en una de las plataformas principales. En Movistar Plus, la película será retirada de su catálogo en apenas 72 horas. Quienes no alcancen a verla en dicho plazo, también pueden encontrarla disponible en la plataforma Netflix. Por otro lado, para los interesados en profundizar en la historia real vivida por el alpinista, el libro escrito por el propio Heinrich Harrer cuenta con una edición en español publicada por la editorial Libros del Asteroide.
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