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Inédito hallazgo en la Patagonia: Estrella de mar incuba en su estómago

Un equipo de investigadores pertenecientes al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) ha documentado en la provincia de Chubut un fenómeno biológico sin precedentes: el primer registro de incubación gástrica en una estrella de mar de la familia Asterinidae. Este comportamiento ha sido observado en la Asterina fimbriata, una especie de dimensiones reducidas y escasamente documentada que se distribuye desde las áreas intermareales hasta alcanzar profundidades de casi 300 metros en las aguas del sur de Argentina y Chile.

El estudio revela que solo un porcentaje minoritario de las hembras participa en el proceso reproductivo cada año. La técnica utilizada es asombrosa: las madres albergan a sus descendientes en el interior de su estómago, liberándolos a través de la cavidad bucal una vez que han completado su etapa de desarrollo. Este descubrimiento no solo expone una táctica de reproducción fuera de lo común, sino que genera nuevas interrogantes sobre la resiliencia y los mecanismos de adaptación de los organismos que habitan los entornos extremos del Atlántico Sur.

Un hito científico en la biología marina regional

Los trabajos de campo fueron liderados por especialistas del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET) en la zona de Camarones. Durante el monitoreo, la investigadora Ariana Alarcón Saavedra identificó que apenas el 8% de las hembras de esta especie logra entrar en el ciclo reproductivo anualmente. Esta baja tasa de participación despertó el interés del equipo científico, que centró sus esfuerzos en comprender la compleja estrategia de vida del equinodermo.

La Asterina fimbriata, protagonista del hallazgo, habita desde zonas intermareales hasta profundidades de casi 300 metros en el sur de Argentina y Chile (CONICET)

El proceso exige un sacrificio biológico considerable. Durante un periodo de cuatro meses, específicamente entre mayo y septiembre, las hembras de Asterina fimbriata interrumpen su alimentación para dedicar la totalidad de sus reservas energéticas a la gestación interna.

“Este hallazgo sugiere que la población de Asterina fimbriata puede ser particularmente frágil y vulnerable. No solo tiene que juntar energía para mantenerse a ella misma, sino también para procurar el desarrollo de sus crías en el estómago”

, detalló Alarcón Saavedra en el reporte oficial del organismo.

A diferencia de la mayoría de las estrellas de mar, que suelen liberar huevos al océano o desentenderse de su prole, la Asterina fimbriata funciona como un ecosistema de protección viviente. El estómago, órgano diseñado esencialmente para procesar alimentos, se transforma temporalmente en un refugio para los embriones. Al finalizar el ciclo, los ejemplares juveniles salen al mundo exterior por la boca de la madre, completamente listos para subsistir de forma independiente.

De acuerdo con la información proporcionada por el CENPAT-CONICET, esta especie se sustenta mediante el consumo de detritos y restos orgánicos de animales pequeños. Este régimen alimenticio implica una captación de energía paulatina, la cual resulta vital para soportar el extenuante proceso biológico que conlleva la incubación interna.

El proceso reproductivo consiste en incubar a las crías dentro del estómago y liberarlas por la boca una vez completado su desarrollo (CONICET)

La gestión de los recursos internos de este animal se diferencia de otros miembros de su clase, ya que no compromete la integridad de sus órganos para el crecimiento de las gónadas, sino que maximiza su eficiencia a través de procesos biológicos muy específicos.

“Son sólo muy pocas las hembras que logran reunir la energía suficiente para llevar adelante la reproducción y el cuidado de las crías”

, enfatizó Alarcón Saavedra, subrayando que esta inversión energética masiva limita la población reproductiva y define su modo de supervivencia.

Estrategia de supervivencia: Priorizar la calidad

La tesis del equipo del IBIOMAR plantea que, debido a su tamaño pequeño, estas hembras no poseen la capacidad de generar una descendencia masiva, ya que sus reservas de energía son finitas.

Ariana Alarcón Saavedra, integrante del equipo de IBIOMAR-CONICET, detectó que únicamente un bajo porcentaje de hembras de Asterina fimbriata participa anualmente en el ciclo reproductivo (CONICET)

Consecuentemente, la especie ha evolucionado para favorecer la calidad sobre la cantidad de individuos. Se estima que incuban entre cinco y 99 ejemplares por cada periodo reproductivo. Esta particular adaptación asegura que los juveniles, al nacer totalmente desarrollados, tengan probabilidades mucho más altas de sobrevivir en el entorno implacable de la Patagonia oceánica.

Las seis fases de la formación embrionaria

En la investigación, que contó además con la colaboración de Martín Brogger, Gregorio Bigatti y Sol Rebolledo de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, se pudieron distinguir seis fases críticas en el crecimiento de los embriones. Las dos etapas iniciales ocurren dentro de la cavidad estomacal, donde las crías mantienen una forma esférica y una tonalidad amarilla intensa.

Según Alarcón Saavedra, la hembra de esta especie debe reunir suficiente energía no solo para sobrevivir, sino también para desarrollar a sus crías en el interior del estómago (CONICET)

Posteriormente, en la tercera etapa, comienzan a surgir los pies ambulacrales. Para la cuarta fase, los juveniles adquieren su característica forma pentagonal y empiezan a asomar por la apertura bucal de la madre. Finalmente, en las etapas cinco y seis, la nueva generación se desprende del cuerpo materno, contando ya con brazos y espinas plenamente formados.

Este fenómeno se traduce en una transición gradual de una fase de incubación interna hacia una externa, constituyendo un registro inédito para la familia Asterinidae en todo el mundo. La incubación gástrica se posiciona así como un descubrimiento cardinal para la zoología regional.

“Este estudio establece el primer caso documentado de incubación gástrica para la familia Asterinidae, marcando un avance significativo en la comprensión de su biología reproductiva y destacando las notables adaptaciones evolutivas que permiten la supervivencia en ambientes dinámicos”

, sentenció el informe final de los especialistas.

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