El máximo representante de la diplomacia de Irán, Abbas Araqchi, ha manifestado una postura de cautela respecto al estratégico estrecho de Ormuz, aclarando que, aunque la vía permanece operativa, no se puede omitir la posibilidad de una clausura si las circunstancias lo exigen. En una comparecencia difundida por la cadena NBC, Araqchi puntualizó que la nación persa no tiene, por ahora, la voluntad de bloquear el tráfico marítimo, declarando textualmente que
“en este momento no tenemos la intención de cerrarlo”
.
No obstante, el ministro advirtió que este escenario podría dar un giro radical si persisten las agresiones militares en la región, haciendo alusión directa a la ofensiva ejecutada el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el territorio iraní. En este clima de incertidumbre, diversas naves comerciales han optado por evitar el tránsito por la zona ante el peligro de hostilidades, una situación que, según Araqchi, ha generado una parálisis parcial del movimiento naviero pese a que el canal se mantiene oficialmente abierto al comercio internacional.
Situación de los mercados energéticos y bursátiles
De forma paralela a estas tensiones geopolíticas, el mercado de hidrocarburos muestra una tendencia a la baja. El crudo de referencia en Europa, el barril de Brent, registraba una cotización cercana a los 85 dólares a primera hora de la mañana, lo que supone un retroceso del 0,5%. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referente para el mercado estadounidense, se fijó en 80,56 dólares, experimentando una caída similar del 0,56%. Esta moderación en los precios ocurre en un marco de alta volatilidad en el Oriente Próximo y dificultades logísticas en el paso de Ormuz.
En el ámbito bursátil, las proyecciones para los parqués del Viejo Continente son mayoritariamente optimistas. Los futuros apuntan a incrementos que podrían alcanzar las siete décimas porcentuales en la mayoría de los índices, con la excepción de la Bolsa de Londres, que se encamina a una apertura sin variaciones significativas. Además, el sector energético observa con atención el precio del gas en el mercado holandés de futuros, el cual ha mostrado un descenso pronunciado que supera el 3%.
La relevancia estratégica del estrecho de Ormuz
La importancia del estrecho de Ormuz para la economía global es incuestionable. Según reportes de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), por este corredor circula aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y una cifra equivalente de gas natural licuado (GNL). Esta vía es el nexo fundamental entre el Golfo Pérsico y el océano Índico, siendo la arteria por la que fluyen las exportaciones de potencias energéticas como:
- Arabia Saudí
- Irak
- Emiratos Árabes Unidos
- Kuwait
- Qatar
- Irán
Durante el ejercicio de 2024, el flujo de crudo por esta ruta promedió los 20 millones de barriles diarios, cifra que equivale a una quinta parte del consumo global de líquidos petrolíferos. Entre 2024 y el primer trimestre de 2025, Ormuz ha concentrado más del 25% del comercio marítimo mundial de petróleo. Respecto al GNL, cerca del 20% del comercio internacional atravesó este punto en 2024, con Qatar como el principal remitente de estas cargas.
Dependencia asiática y el caso de Estados Unidos
El destino principal de estos recursos es el continente asiático. Los registros de la EIA indican que el 84% del crudo y el 83% del gas licuado que pasaron por el estrecho en 2024 se dirigieron a China, India, Japón y Corea del Sur. Estas cuatro naciones absorbieron conjuntamente el 69% de todos los envíos de petróleo procedentes del Golfo.
Por otro lado, la dependencia de Estados Unidos respecto a esta vía ha disminuido notablemente. En 2024, el país norteamericano importó apenas medio millón de barriles diarios a través de Ormuz, lo que representa solo el 7% de sus compras totales externas. Este volumen marca el nivel más bajo en las últimas cuatro décadas, un fenómeno impulsado por el auge de la producción doméstica estadounidense y el fortalecimiento de los suministros provenientes de Canadá.
Impacto en España y seguridad de suministro
En cuanto al mercado español, la exposición a un posible cierre de Ormuz es reducida. La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha confirmado que solo el 5% del crudo y el 2% del gas natural licuado que llegaron a España en 2025 utilizaron esta ruta marítima. Esta resiliencia se fundamenta en una estrategia de diversificación de orígenes. En términos globales, España realizó importaciones de crudo por un total de 61,423 millones de toneladas en 2025, lo que supone un descenso del 4,9% en comparación con el año anterior.
Finalmente, la estabilidad de los mercados energéticos sigue supeditada a la evolución de los conflictos en zonas de producción clave. Aunque el ministro de Exteriores de Irán ha insistido en que el paso permanece transitable, la posibilidad de cambios futuros según el desarrollo del escenario militar mantiene en alerta a los inversores internacionales, dado que no existen alternativas logísticas inmediatas para reemplazar el volumen de energía que fluye por esta región.
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