En una misiva formal dirigida a Dan Jorgensen, comisario europeo de Energía y Vivienda, los cancilleres de Hungría y Eslovaquia denunciaron que la administración de Ucrania ha obstaculizado las inspecciones técnicas del oleoducto Druzhba. Según los diplomáticos, esta negativa impide realizar un diagnóstico real de la infraestructura, por lo que consideran imperativo que el Gobierno ucraniano restablezca el flujo de petróleo de forma inmediata. Esta acción diplomática surge tras la propuesta del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, de instaurar una comisión binacional dedicada exclusivamente a monitorear el estado de este ducto clave, en medio de un clima de fricción con Kiev.
Inacción de Bruselas ante la crisis energética
Los gobiernos de ambas naciones consideran que la reactivación del suministro es un factor “esencial” para garantizar la estabilidad y el resguardo energético de la región centroeuropea. En el documento entregado el pasado viernes, los Ministerios de Exteriores reclamaron a la Comisión Europea una intervención decidida para salvaguardar su derecho a un abastecimiento de energía seguro y diversificado. Los firmantes acusaron directamente al órgano ejecutivo de la Unión Europea de permanecer pasivo ante la interrupción del bombeo a través del Druzhba, una medida ejecutada por Ucrania que, según alegan, tendría trasfondos políticos derivados de un previo ataque ruso a la red.
“Lamentamos profundamente que la Comisión Europea siga tolerando una situación en la que Ucrania, un país que aspira a una adhesión acelerada a la Unión Europea, pueda poner en peligro deliberada y significativamente la seguridad energética de dos Estados miembros”
Esta declaración, firmada por el ministro húngaro Péter Szijjártó y su homólogo eslovaco Juraj Blanar, recalca que, a pesar de las múltiples peticiones de auxilio a la comunidad europea, la parálisis en el oleoducto no ha mostrado señales de cambio. Szijjártó utilizó sus plataformas digitales para cuestionar duramente la falta de respaldo de la Comisión hacia sus propios integrantes, sugiriendo incluso que se estaría favoreciendo a Ucrania por encima de los intereses de los socios comunitarios.
Bloqueos económicos y medidas de represalia
El canciller húngaro también señaló una presunta cooperación entre Bruselas y Croacia para dificultar el transporte de crudo ruso por vía marítima hacia Hungría y Eslovaquia, a pesar de que la normativa vigente en la UE contempla esta excepción cuando el traslado por tubería resulta inviable. El origen del conflicto se sitúa a finales de enero de este año, cuando Ucrania cesó las operaciones en el tramo del Druzhba que abastece a estos dos países, justificando la decisión en los daños colaterales de la ofensiva militar rusa.
Como respuesta directa a lo que consideran un bloqueo injustificado, el gobierno de Viktor Orbán tomó medidas drásticas que incluyen:
- La suspensión del envío de diésel hacia territorio ucraniano.
- El veto al vigésimo paquete de sanciones de la Unión Europea contra la Federación Rusa.
- La paralización de un préstamo financiero de la UE destinado a Kiev, valorado en 90.000 millones de euros.
Alternativas y postura oficial de la Comisión Europea
Las tensiones han escalado al punto de generar roces directos entre la presidencia ucraniana y el mandatario húngaro. Ante esto, la Comisión Europea calificó como “inaceptable” cualquier tipo de amenaza contra líderes de Estados miembros que decidan frenar el desembolso de recursos europeos. Actualmente, tanto Hungría como Eslovaquia mitigan el déficit recurriendo al oleoducto del Adriático para recibir petróleo de origen no ruso, aunque insisten en que esta ruta no sustituye la necesidad de contar con infraestructuras fiables para evitar la vulnerabilidad del mercado interno, especialmente ante crisis internacionales en puntos como el estrecho de Ormuz.
Desde la perspectiva de Bruselas, el portavoz Olof Gill ha reafirmado que la prioridad del bloque sigue siendo presionar a Rusia para detener la invasión. No obstante, la Comisión sostiene que, bajo sus análisis, ni Hungría ni Eslovaquia atraviesan problemas de desabastecimiento crítico en este momento. Esta apreciación técnica ha profundizado el malestar en Budapest y Bratislava, evidenciando una fractura interna sobre la política energética comunitaria y la relación estratégica con Kiev en el actual escenario bélico.
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