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Hezbolá ataca base naval de Haifa y cuarteles en los Altos del Golán

Antes de que se registrara una nueva secuencia de ataques aéreos israelíes en las cercanías de Beirut, el grupo Hezbolá difundió una instrucción de evacuación escrita íntegramente en hebreo. Dicha advertencia fue dirigida a los pobladores de las zonas del norte de Israel situadas a una distancia menor a cinco kilómetros de la línea fronteriza con el Líbano. Esta acción se produce en un entorno de hostilidades crecientes, donde la organización chií justificó sus movimientos como una represalia por las maniobras militares israelíes que han causado desplazamientos forzados y daños severos en la infraestructura libanesa, particularmente en el sector sur de la capital.

A través de comunicados oficiales, Hezbolá ratificó que, durante las primeras horas de este jueves, coordinó una serie de embates contra diversas instalaciones militares de Israel. Entre los puntos atacados se encuentra la base naval de Haifa, localizada en el norte del país, además de un cuartel en los Altos del Golán sirios, territorio que permanece bajo ocupación israelí desde 1967. De igual manera, se reportaron enfrentamientos directos contra las tropas del Ejército israelí en territorio del sur de Líbano, específicamente en áreas fronterizas como Wadi al Asafir, Kfar Kila, Merkaba y Ruwaisat al Alam.

Objetivos militares y represalias en la frontera

La ofensiva también alcanzó posiciones dentro de las jurisdicciones israelíes de Metula y Manara, sumado al impacto contra el cuartel militar de Yiftah. El movimiento político y militar argumentó que estas operaciones son consecuencia de los bombardeos israelíes sobre suelo libanés, los cuales han afectado a decenas de localidades no solo en el cordón fronterizo, sino también en los suburbios meridionales de Beirut.

La respuesta de las Fuerzas de Defensa de Israel no se hizo esperar, desatando durante la noche del jueves una ronda de ataques aéreos focalizados en objetivos estratégicos de Hezbolá en la periferia de la capital libanesa. En un breve reporte oficial, el mando militar israelí confirmó el inicio de esta incursión aérea dirigida a destruir infraestructura de la milicia chií en barrios del sur de Beirut y en diversos sectores de la región de Baalbek, situada al este de la nación.

Simultáneamente, el ejército israelí emitió notificaciones de evacuación para los habitantes de al menos cuatro barrios del sur de la capital libanesa. Estas medidas se tomaron de forma previa a las operaciones contra lo que el Estado de Israel definió como

«infraestructura de la organización terrorista»

. Por su parte, el Ministerio de Sanidad de Líbano actualizó el balance de bajas este jueves, señalando que los bombardeos ejecutados desde el lunes han provocado la muerte de 123 personas y han dejado un saldo de 683 heridos, con una incidencia mayor en la capital.

Impacto humanitario y soberanía libanesa

Hezbolá enfatizó en sus declaraciones que las agresiones y bombardeos por parte de Israel recibirán respuestas proporcionales. La organización responsabiliza directamente a las acciones militares del Estado hebreo por la devastación de infraestructuras críticas y el éxodo masivo de decenas de miles de ciudadanos libaneses. El mensaje central del grupo subraya que sus tácticas son una reacción ante lo que consideran violaciones flagrantes a la soberanía del Líbano.

Este escenario de confrontación se enmarca en un aumento exponencial de la violencia en la zona limítrofe, así como en los ataques de las fuerzas israelíes contra centros urbanos del país vecino. Esta situación ha generado un clima de tensión regional extrema y evacuaciones de gran magnitud. Las maniobras militares se han diversificado tanto en potencia como en alcance, utilizando desde sistemas de misiles hasta advertencias civiles en ambos lados de la frontera.

La ofensiva reciente destaca por el alcance de los proyectiles de Hezbolá, que han logrado impactar en instalaciones de valor estratégico como la base naval de Haifa y posiciones en los sensibles Altos del Golán. La difusión de estos ataques ha sido fundamental para que la organización fundamente la naturaleza de sus respuestas ante la opinión pública y la comunidad internacional.

Las autoridades de salud en Líbano mantienen un monitoreo constante sobre el número de víctimas, el cual sigue incrementándose debido a la persistencia de los ataques aéreos israelíes. Estos bombardeos se han concentrado en zonas con alta densidad de población, afectando gravemente a los residentes de Beirut y otras regiones vulnerables como Baalbek.

En contraparte, Israel sostiene su postura oficial de catalogar a Hezbolá como una organización terrorista. Aseguran que sus operaciones tienen el objetivo único de neutralizar las capacidades logísticas y posiciones operativas del grupo chií, con el fin de prevenir futuras agresiones contra su territorio. El despliegue aéreo en barrios capitalinos busca, según su doctrina militar, mermar el poder de fuego de la milicia.

La dinámica en la frontera continúa en constante cambio, en un contexto de desplazamientos forzosos y una estela de destrucción. Los registros del Ministerio de Sanidad libanés exponen el profundo costo humano de este enfrentamiento. Tanto las incursiones de Hezbolá como las represalias de Israel marcan una fase crítica en este conflicto que, por el momento, no presenta indicios de una desescalada.

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