El emblemático glaciar Perito Moreno, considerado durante décadas como uno de los bastiones de estabilidad en la Patagonia, atraviesa una transformación sin precedentes. Un equipo de investigadores de Argentina y Japón ha confirmado que, a partir del año 2018, esta masa de hielo comenzó a experimentar una pérdida de masa dinámica, un fenómeno que vincula el adelgazamiento de la capa helada con el retroceso de su frente, algo nunca antes documentado en este gigante.
De acuerdo con el estudio difundido en la publicación especializada Earth and Planetary Science Letters, en 2018 ocurrió un cambio significativo donde
“el adelgazamiento se extendió sobre la parte inferior del glaciar, acompañado por una aceleración gradual del flujo”
.

Los registros analizados indican que, específicamente durante los periodos de deshielo comprendidos entre las temporadas 2020-21 y 2022-23, el glaciar se alejó de la morrena sumergida. Esta estructura es una barrera natural de sedimentos ubicada en el lecho del lago que sirvió como ancla durante años. Al superarse este límite, se desencadenó un proceso de aceleración en el movimiento del hielo y un adelgazamiento sumamente marcado.
Esta investigación fue liderada por los especialistas Masahiro Minowa y Shin Sugiyama, pertenecientes al Instituto de Ciencia de Bajas Temperaturas de la Universidad de Hokkaido; Koji Fujita, de la Universidad de Nagoya; y Nozomu Naito, del Instituto de Tecnología de Hiroshima en territorio japonés. El equipo contó con la colaboración fundamental del científico Pedro Skvarca, representante del Glaciarium (Centro de Interpretación de Glaciares) situado en El Calafate, Argentina.
El quiebre de una barrera natural

Por mucho tiempo, el Perito Moreno fue la excepción a la regla mientras otros glaciares patagónicos retrocedían de forma alarmante. Su permanencia se debía, en gran medida, a la morrena sumergida que actuaba como un freno para los desprendimientos masivos. Sin embargo, los científicos se propusieron descifrar qué ocurre cuando un gigante de estas características pierde su equilibrio y entra en una fase de degradación acelerada.
Para entender estos mecanismos, los expertos utilizaron una combinación de imágenes satelitales, datos obtenidos directamente en el campo y registros de topografía. El objetivo fue medir con precisión la velocidad del hielo, la elevación de la superficie y la posición del frente glaciar, relacionando estos cambios con las condiciones climáticas actuales y la geografía del lecho del lago.
Tecnología de precisión para el monitoreo

El estudio se apoyó en herramientas de alta tecnología, incluyendo los satélites Sentinel-2A/B de la Agencia Espacial Europea y la plataforma ITS_LIVE para mapear la velocidad del flujo helado. Además, se realizaron mediciones de la profundidad lacustre y la temperatura del agua en distintas estaciones del año.
Mediante el uso de modelos matemáticos para determinar el balance de masa superficial —la relación entre la acumulación y la pérdida de hielo—, los investigadores pudieron identificar el momento exacto en que el adelgazamiento acelerado comenzó a dominar la dinámica del Perito Moreno.
Un gigante que ha dejado de ser inmóvil

Tras un siglo de estabilidad relativa, los hallazgos confirman que desde 2018 el glaciar no solo se ha vuelto más delgado, sino que su frente ha retrocedido. El punto de inflexión fue la pérdida de contacto con la barrera de sedimentos. Sin ese soporte físico, el glaciar aumentó su velocidad de desplazamiento, lo que derivó en una mayor pérdida de volumen.
El aumento de las temperaturas atmosféricas ha sido el motor principal que debilitó la protección que ofrecía la morrena. Los científicos advierten que este comportamiento podría ser un indicador de lo que sucederá con otros glaciares que terminan en lagos si persiste el calentamiento global.

Se ha enfatizado que la estabilidad de estas masas no depende exclusivamente del clima, sino de una compleja interacción con la topografía del lecho y la dinámica interna del hielo. Por ello, es vital mantener un monitoreo constante y mejorar los modelos de predicción para entender el futuro de la región.
En un contexto similar, investigaciones previas de científicos de Argentina y Alemania, publicadas en Communications Earth & Environment, ya habían señalado señales de alerta. Utilizando radares y vuelos en helicóptero, determinaron que desde 2019 el glaciar ha retrocedido más de 800 metros, multiplicando su ritmo de adelgazamiento.
Sobre este tema, el doctor en geología Lucas Ruiz, exinvestigador del IANIGLA-Conicet y actual miembro de la empresa Geoestudios en Chile, destacó la relevancia de la nueva evidencia:
“Aportaron más evidencias de que el glaciar Perito Moreno entró en una fase de retroceso y adelgazamiento, impulsada por la pérdida de fricción en su base y el aumento de la velocidad del hielo. Esta dinámica se ve favorecida por la pendiente del lecho rocoso, que es más profunda hacia el interior del glaciar”.
Ruiz añadió que en periodos recientes se han observado desprendimientos en la base cada vez más habituales y de mayor tamaño.
“En los últimos meses, se registraron desprendimientos basales cada vez más grandes y frecuentes, lo que muestra que el glaciar ya no mantiene la estabilidad de décadas pasadas. Todo indica que el Perito Moreno atraviesa una etapa inédita de cambios acelerados”
, sentenció el experto.
Una advertencia de escala global

La situación del Perito Moreno no es un caso aislado, sino un síntoma de una crisis hídrica mundial. En marzo del año pasado, las Naciones Unidas emitieron un informe urgente subrayando que los glaciares del planeta se derriten a una velocidad sin precedentes. El calentamiento provocado por la actividad humana pone en riesgo la supervivencia de estos ecosistemas para finales de este siglo.
Este fenómeno impacta directamente en la seguridad hídrica de millones de personas, contribuye al incremento del nivel del mar y amenaza tanto a economías como a comunidades enteras. Lo que ocurre hoy en la Patagonia es un recordatorio crítico sobre la vulnerabilidad de las reservas de agua dulce del mundo ante el avance implacable del cambio climático.
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