Ataques violentos en la ciudad de Dalang, ubicada en el estado de Kordofán del Sur, han dejado un saldo trágico de al menos nueve personas fallecidas y 51 heridos que han sido trasladados a diversos centros de salud. Las agresiones de artillería se concentraron en puntos estratégicos y altamente residenciales de la localidad, incluyendo:
- El barrio de Al Mak.
- La zona de la carretera principal.
- El distrito escolar.
- El mercado central de la ciudad.
Los informes advierten que la cifra de víctimas mortales podría incrementarse en las próximas horas debido a la extrema gravedad de las lesiones reportadas y a la persistencia de los enfrentamientos armados en estas áreas densamente pobladas.
La responsabilidad de estas incursiones se atribuye a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en colaboración con el Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán/Norte-Al Hilu (SPLM/N-Al Hilu), organización bajo el mando de Abdelaziz al Hilu. Ambas facciones mantienen operaciones activas tanto en Kordofán del Sur como en Kordofán del Norte. Esta escalada violenta ha forzado nuevos desplazamientos masivos de ciudadanos y ha colapsado el sistema sanitario regional, donde los servicios médicos enfrentan dificultades extremas para asistir a los heridos ante los constantes ataques directos.
Recuperación estratégica en Kordofán del Norte
En paralelo a la crisis en Dalang, el Ejército de Sudán ha logrado retomar el control sobre la ciudad de Bara, situada en Kordofán del Norte, tras una serie de intensos combates contra las RSF. Esta operación militar fue posible gracias a la cooperación de la Fuerza Conjunta de Protección de Darfur, una coalición aliada al mando militar gubernamental que se formó en abril de 2023. Dicho grupo está compuesto por antiguos movimientos insurgentes que suscribieron el acuerdo de paz de 2020 y cuenta con el liderazgo de la facción del Movimiento de Liberación de Sudán, respaldado por Minni Minnawi, actual gobernador de Darfur.
Desde que las RSF ocuparon Bara en octubre del año anterior, diversas organizaciones de derechos humanos han documentado constantes vulneraciones y abusos contra la población civil. El conflicto bélico actual, iniciado en abril de 2023, se originó por las discrepancias sobre la integración de las milicias de las RSF en la estructura de las Fuerzas Armadas sudanesas. Este enfrentamiento truncó el proceso de transición democrática que comenzó tras el derrocamiento de Omar Hasán al Bashir en 2019, situación que se agravó posteriormente con la caída del entonces primer ministro Abdalá Hamdok.
La catástrofe humanitaria en Sudán es catalogada actualmente como una de las más severas a nivel mundial. Millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares, enfrentándose a la carencia de servicios esenciales y a la proliferación de enfermedades. La destrucción sistemática de infraestructuras críticas ha impedido que la ayuda de emergencia llegue a los afectados. Diversos organismos han alertado que los daños en instalaciones vitales dificultan gravemente la atención médica urgente y la logística humanitaria necesaria para frenar la mortalidad.
El conflicto ha adquirido una dimensión internacional debido a la implicación de distintos países que apoyan a los bandos en disputa. Esta intervención extranjera ha complicado los esfuerzos de mediación diplomática y ha prolongado la violencia que azota a las comunidades civiles, las cuales quedan atrapadas en medio de ataques recurrentes que impactan viviendas, mercados y centros educativos de manera indiscriminada.
«La falta de corredores humanitarios y la destrucción de rutas clave han bloqueado el flujo de medicinas y suministros básicos, elevando el riesgo de nuevas muertes ante la continuidad de las hostilidades en el territorio.»
Ante la emergencia en Dalang, sectores médicos han solicitado una intervención inmediata para proteger a los habitantes y asegurar el traslado de los lesionados. Asimismo, las agencias internacionales han hecho un llamado para que cesen las hostilidades en zonas residenciales y se permita el acceso seguro de la ayuda. Actualmente, la devastación de las carreteras y la inseguridad generalizada impiden el envío de suministros básicos, agravando la crisis en todo el territorio sudanés.
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