El mandatario de Israel, Isaac Herzog, lanzó este jueves una fuerte crítica contra la posición de España en el marco de las tensiones bélicas en Oriente Medio. Durante su intervención, el jefe de Estado calificó el actuar del país europeo como
“jugando un juego extraño e incomprensible”
en relación con la guerra contra Irán. Estas declaraciones surgen en un contexto de fricción diplomática, tras la decisión del Ejecutivo español de no permitir que las bases militares de Rota (en Cádiz) y Morón de la Frontera (en Sevilla) sean utilizadas para acciones militares vinculadas a la ofensiva contra el régimen de Teherán.
Herzog no solo cuestionó la conducta de Madrid, sino que también puso en duda el papel que España debería ejercer como nación integrante de la OTAN y de la Unión Europea. El pronunciamiento tuvo lugar durante una visita oficial al Departamento de Bomberos y Rescate en la localidad de Rishon Lezion, donde el mandatario se dirigió a los equipos de emergencia. En ese escenario, destacó la importancia de identificar qué naciones están respaldando activamente a su país en este periodo de crisis internacional y quiénes mantienen una postura distante.
Un conflicto de escala internacional
Según el reporte oficial emitido tras el encuentro, el presidente israelí enfatizó que el escenario bélico actual trasciende una simple disputa bilateral con Irán. Para Isaac Herzog, se trata de una lucha de mayor escala contra la influencia iraní en la zona, subrayando que:
“En este momento recordamos y vemos qué países se unen a la campaña. Quiénes nos respaldan, quiénes se comunican y nos apoyan, y también vemos a países como España”
. El líder israelí sostiene que el despliegue militar busca contener la expansión regional de Teherán, lo cual, a su juicio, debería involucrar un compromiso más claro por parte de sus aliados occidentales.
Finalmente, el jefe de Estado resaltó que diversos actores internacionales han decidido implicarse en la contienda para frenar lo que Israel considera una amenaza directa a la estabilidad de la región. La postura de España, marcada por la restricción de sus instalaciones militares para estos fines, sigue siendo un punto de tensión en las relaciones entre ambos gobiernos mientras el conflicto continúa en una fase de posible ampliación.
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