Especialistas de la Universidad de Birmingham han procesado más de cuatro décadas de registros científicos para confirmar que la estructura interna del Sol experimenta transformaciones medibles. El estudio, que ha sido difundido en la publicación académica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, demuestra que incluso las variaciones más leves en la actividad magnética solar dejan rastros internos que pueden ser identificados, según indicaron los expertos de Birmingham en colaboración con la Universidad de Yale.
Este descubrimiento abre nuevas rutas para comprender el comportamiento de las estrellas y mejorar la anticipación de los efectos del clima espacial sobre nuestro planeta. Para la investigación, los académicos evaluaron la información recolectada por la Red de Oscilaciones Solares de Birmingham (BiSON). Esta infraestructura consiste en una cadena internacional de seis telescopios terrestres operados de forma remota que ha vigilado, sin interrupciones durante más de 40 años, las vibraciones del núcleo solar. Gracias a este monitoreo constante, los astrofísicos pudieron comparar la situación interna de la estrella en cuatro mínimos solares distintos, abarcando desde el ciclo 21 hasta el 25.

El comportamiento solar se rige por un ciclo de 11 años donde alternan picos y valles de intensidad magnética. En las etapas de mínimo, el Sol presenta una superficie más estable, campos magnéticos reducidos y escasez de manchas. El análisis se centró en las vibraciones sutiles producidas por ondas acústicas que quedan atrapadas bajo la superficie estelar. Esta disciplina, denominada heliosismología, permite deducir cómo es la dinámica y estructura del interior solar mediante el estudio de las propiedades de dichas ondas sonoras.
El hallazgo del mínimo solar de 2008/2009
Durante el periodo de mínimo ocurrido entre los años 2008 y 2009, que marcó la transición entre los ciclos 23 y 24, el astro rey vivió uno de sus lapsos más extendidos y de mayor calma desde que se tienen registros. Este evento en particular mostró condiciones internas notablemente distintas en comparación con los otros tres periodos de mínimo evaluados por los científicos.
Los investigadores hallaron una anomalía o “fallo” en las ondas acústicas vinculado a la doble ionización del helio. Este marcador, que sirve para medir la velocidad del sonido en el interior, resultó ser significativamente más extenso durante el mínimo de 2008/2009. Asimismo, los análisis determinaron que el Sol presentaba una mayor velocidad de sonido en sus capas externas en aquel momento, lo que indica un alza en la temperatura y la presión del gas, mientras que los niveles de magnetismo eran sustancialmente menores.

Al analizar estos hallazgos, el profesor Bill Chaplin, quien lidera el equipo en Birmingham, declaró lo siguiente:
“Por primera vez, hemos podido cuantificar con claridad cómo cambia la estructura interna del Sol de un mínimo de ciclo al siguiente. Las capas externas del Sol cambian sutilmente a lo largo de los ciclos de actividad, y hemos descubierto que los mínimos profundos y silenciosos pueden dejar una huella interna medible”.
La posibilidad de identificar variables físicas como la temperatura, la presión y el magnetismo interno vinculadas a ciclos predecibles refuerza el potencial que tiene la heliosismología para profundizar en el conocimiento de los cambios solares.
Impacto en la seguridad tecnológica global
La investigación destaca que el seguimiento constante de los mínimos solares es una herramienta vital para predecir los futuros ciclos de actividad. Estimar estos cambios tiene una relevancia directa para la vida moderna, ya que la actividad del Sol define el clima espacial, responsable de ráfagas de energía que pueden comprometer infraestructuras estratégicas.
De acuerdo con el estudio, las perturbaciones del clima espacial pueden provocar:
- Interrupciones graves en las comunicaciones por radio.
- Inconsistencias y errores en los sistemas de navegación GPS.
- Colapsos en las redes de suministro eléctrico.
- Afectaciones y daños permanentes en satélites de comunicaciones.

Por su parte, la profesora Sarbani Basu, perteneciente a la Universidad de Yale, explicó la importancia del hallazgo:
“Revelar cómo se comporta el Sol debajo de su superficie durante estos períodos de calma es importante porque este comportamiento tiene una fuerte influencia en cómo se acumulan los niveles de actividad en los ciclos que siguen”.
En conclusión, los cambios detectados en el interior solar durante mínimos atípicos, como el de 2008/2009, son piezas clave para pronosticar el magnetismo futuro y mitigar riesgos tecnológicos. Finalmente, Bill Chaplin resaltó que esta metodología de “sismología estelar” se aplicará en el futuro para estudiar estrellas similares a la nuestra mediante la misión PLATO de la Agencia Espacial Europea. Actualmente, el Grupo de Sol, Estrellas y Exoplanetas de la Universidad de Birmingham mantiene la operación de la red BiSON para garantizar una vigilancia integral del ciclo solar.
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